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Economía

‘Lo mejor de la Alianza del Pacífico está por venir’

Martín Carrizosa, presidente del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (CEAP), y Martín Ibarra, abogado experto en comercio exterior, hacen un balance de los logros y los retos de este importante bloque comercial latinoamericano.

alianza del pacífico

El abogado colombiano Martín Carrizosa, socio de la firma Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría y Martín Ibarra, abogado colombiano experto en comercio exterior.

Claudia Rubio /Portafolio

POR:
Portafolio
abril 11 de 2018 - 09:56 p.m.
2018-04-11

La Alianza del Pacífico (AP) fue creada en 2011 por iniciativa de México, Chile, Perú y Colombia. Uno de sus objetivos principales es al menos duplicar la participación de este bloque comercial en la atracción de inversión extranjera durante los próximos años, especialmente en la región Asia-Pacífico, un mercado que en 2016, y según cifras del Banco Mundial, contaba con 2.297 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) de 22,48 billones de dólares.

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Una de las instancias más importantes dentro de la estructura orgánica de la AP, además de las cumbres presidenciales, el Grupo de Alto Nivel, GAN, y los Grupos Técnicos Especializados, es el Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico, CEAP, creado en 2012 y conformado por reconocidos líderes empresariales de los cuatro países.

Uno de sus objetivos, además de imprimir al desarrollo de la AP el ritmo de la empresa privada, es acompañar el desarrollo de la Alianza con iniciativas de cara a los gobiernos, así como promover internacionalmente este bloque comercial.

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El actual presidente del CEAP es el abogado colombiano Martín Carrizosa, socio de la firma Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, quien recientemente involucró a la Cámara de Servicios Legales de la ANDI en la tarea de recopilar y revisar los principales obstáculos normativos a la inversión y a otras áreas del derecho empresarial en los países miembros.

Esta labor, ha sido coordinada por una secretaría a cargo de Martín Ibarra, uno de los abogados más reconocidos del país en el campo del comercio exterior, y ha contado con el apoyo de SOFOFA (federación gremial chilena equivalente a la ANDI colombiana), de los colegios de abogados y de distintas instancias académicas dentro y fuera del país.

(Lea: La Alianza del Pacífico recupera el poder de las exportaciones regionales

Ambos hablaron con Portafolio sobre los logros que ha tenido la Alianza en sus siete años de vida y sobre los retos que le esperan, justo ahora que los cuatro países atraviesan un año de relevos presidenciales.

¿Cuál ha sido el rol del CEAP y cómo ha venido operando desde que arrancó la AP?

Martín Carrizosa: Su función principal es la de velar por el cumplimiento de la agenda de la AP, y hacer lo que mejor sabe hacer el sector privado que es empujar las cosas, desde luego, sobre la base de una interlocución permanente con los gobiernos.

La institucionalidad de la AP comienza por los Jefes de Estado, luego está el GAN, del que hacen parte los cancilleres y ministros de comercio, y hay otro grupo más de viceministros que ayudan a mover la agenda. También hay reuniones ad hoc de los ministros de Hacienda y distintas instancias de interlocución con el sector privado.

El CEAP tiene en este momento cerca de 60 grupos de trabajo moviendo temas que le interesan al sector privado, y moviéndolos con una enorme libertad en los cuatro países. Una vez se identifican temas que requieren ayuda gubernamental o reglamentación, nos apoyamos en la excelente interlocución que tenemos con los gobiernos para construir la agenda a seguir.

Este modelo ha funcionado armónicamente. Si algo sobresale en la AP es el acompañamiento permanente y el rol activo del sector privado, que ha tenido un espacio muy generoso. He dicho muchas veces que en la AP los empresarios son los que conducen la nave.

¿Cuáles son los principales logros de la AP?

M.C.: Están pasando muchas cosas, y están pasando simultáneamente. Hace un par de años se adoptó un protocolo comercial, que ha reducido el arancel para el 92% de los bienes. El 8% adicional se agregará en los próximos años.

En el campo financiero, se logró remover los obstáculos para que los fondos de pensiones puedan invertir en los mercados de capitales de los cuatro países, y esperamos que a futuro estas inversiones sean consideradas como locales.

En Chile, por ejemplo, los fondos de pensiones solo podían invertir en activos de países que tuvieran al menos la misma calificación de riesgo de inversión. Eso excluía a los tres socios de la AP. Esto ya fue solucionado y hoy Chile puede invertir en los demás países miembros y viceversa. Así se han ido eliminando barreras para que haya un verdadero mercado de capitales en la subregión.

Un tercer punto, del que se ha hablado mucho y no ha tenido los resultados esperados pero va a tenerlos sin lugar a dudas, es el MILA (Mercado Integrado Latinoamericano), que tiene limitaciones prácticas que se irán superando, por ejemplo, en cuanto a riesgos cambiarios.

Todavía no hay operadores económicos dedicados a ofrecer cobertura cambiaria cuando un colombiano invierte en Chile o cuando un peruano lo hace en México. Eso vendrá con el tiempo, pero el MILA es sin duda uno de los grandes éxitos de la AP.

Un siguiente aspecto a destacar, es la creación de un fondo para infraestructura, y este punto es importantísimo para Colombia, que podrá financiar sus proyectos con recursos provenientes de los tres países. Y hay dos logros más: recientemente, los cuatro países estructuraron un seguro de cobertura contra siniestros naturales, y por otro lado, se puso en marcha la VUCE, Ventanilla Única de Comercio Exterior, una plataforma común para que los operadores de comercio exterior de los países de la AP puedan adelantar trámites administrativos a través de un mismo canal.

La suma de estas innovaciones está transformando la forma de hacer negocios en estos países. Por último, hablemos de logros prácticos: los colombianos empezamos a viajar a México, a Perú y a Chile sin necesidad de visa. También se está trabajando en la homologación de carreras universitarias para facilitar una mayor movilidad académica y profesional en los cuatro países.

Yo creo que el balance es muy positivo pero estos logros no se han divulgado suficientemente y en este sentido, hay que mejorar la información que llega a empresarios y ciudadanos de los países miembros.

Martín Ibarra: Yo agregaría otros puntos destacados en materia de licencias ambientales y consultas previas, en los que también se ha venido trabajando. Adicional a esto, y gracias a la ayuda del BID y del Banco Mundial, estamos adelantando un análisis para saber qué se requiere en las legislaciones de cada país de la AP a fin de compararlo con el estado del arte de las mejores prácticas comerciales del mundo.

Esta labor la coordina SOFOFA y en este proceso hemos acumulado pequeñas y tempranas victorias en cuanto a recopilar y estudiar legislaciones y procedimientos empresariales que serán fundamentales para el futuro de la Alianza.

En cuanto al tema fiscal, y de cara a la próxima reunión de la Alianza que será en México en el mes de julio, habrá un asunto muy importante y es la apuesta de Estados Unidos, nuestro primer socio comercial, por convertirse en un país más competitivo.

El promedio del impuesto de renta corporativo en los países de la OCDE es el 24,9% pero EE. UU. se pegó una descolgada del 35% al 21%, es decir, estaba casi diez puntos por encima y quedó casi cuatro por debajo. Ahora, el promedio del impuesto corporativo en la AP es del 29%.

Estas y otras medidas adoptadas por el presidente Trump, van a obligar a que los cuatro países de la Alianza revisen sus incentivos.

¿Qué retos tiene Colombia en el marco de la AP?

M.C.: De manera muy general, puedo decir que el país tiene el reto de buscar mayor competitividad en el seno de la Alianza, y de recuperar terreno en relación con los demás miembros. Eso implica mejorar la infraestructura, en lo cual se está trabajando; mejorar las normas y dentro de estas, el tratamiento fiscal.

Colombia tiene de lejos la tasa efectiva de tributación más alta de la AP, y para evitar arbitrajes innecesarios, tendrá que ubicarse en el promedio adecuado. Lo que sí es clave, es que el país entienda que se necesita un esfuerzo grande por ampliar la base, por racionalizar las tarifas y por eliminar una serie de exenciones que pueden producir distorsiones desde el punto de vista fiscal.

Colombia puede hacer un mejor y más agresivo uso de mecanismos de promoción de exportaciones, y podría tener una política más asertiva en materia de zonas francas. En fin, aún hay mucho terreno por recorrer.

Somos conscientes de que quienes critican la AP lo hacen porque no ha tenido el desempeño comercial esperado y en parte tienen razón. Pero eso no quiere decir que la Alianza no pueda mejorar ese desempeño. En cambio, en lo que sí ha sido muy exitosa, y de esto poco se habla, es en el terreno de la inversión.

Las inversiones cruzadas entre los países miembros son muy significativas y están a la vista de todos. Ahora bien, en agosto pasado el presidente Santos, con muy buen criterio, le propuso a sus colegas de los otros tres países, hacer una planeación estratégica de la Alianza y le pidió a los empresarios que ayudaran en esa tarea.

Hoy el BID está en esa labor junto con los Jefes de Estado, los ministros de Comercio y la CEAP, y seguramente lo que veremos en México va a ser un gran balance de Juan Manuel Santos al entregar la presidencia pro tempore.

En ese balance se trazarán líneas gruesas sobre cómo proyectar la AP de aquí al 2030 en el contexto de un mundo que ha cambiado radicalmente. La propuesta de crear una secretaría técnica, por ejemplo, debería ser considerada.

M.I.: Más que un acuerdo, la AP es una estrategia conjunta de desarrollo y promoción de inversión. Su objetivo ha sido duplicar flujos de inversión para que los países miembros superen, todos los de la mano, los USD 100 mil millones. Pero para hacer eso tienen que ponerse de acuerdo y superar distintas barreras. Adicionalmente, creemos que Colombia es el país que más punta puede sacarle a la AP.

Si se miran algunos índices de competitividad del Doing Business, de exportaciones per cápita, o de tasas de tributación efectiva, no somos los mejores. Mientras que México y Chile están sobre los USD 3.000 de exportaciones per cápita a Estados Unidos, que es el principal socio comercial de la Alianza, y Perú pasó los USD 1.000, nosotros estamos en USD 350, es decir, estamos casi diez veces por debajo de Chile y de México.

En consecuencia, Colombia tiene una oportunidad única para saber qué están haciendo bien nuestros socios comerciales dentro de la AP, y ver cómo podemos "chuparles rueda" en el buen sentido de la palabra para homogeneizar nuestros mecanismos conjuntos de comercio exterior, nuestros procedimientos de inversión, fortalecer la seguridad jurídica, el cumplimiento de los contratos y las normas de inversión, entre otros temas. Lo mejor de la AP aún está por venir.

M.C.: Yo agregaría que Colombia ha tenido un desarrollo hacia adentro. La estrategia primordial de los empresarios en las últimas dos décadas ha sido crecer en el mercado interno. Su esfuerzo por servir a este mercado ha sido titánico en medio de una geografía compleja y con una infraestructura deficiente.

Pero una vez atendido ese mercado, empezamos a ver cómo empresas colombianas se vuelven multilatinas de mucho éxito, y que hay un espacio para que las compañías nacionales realmente puedan desarrollar una oferta exportadora que en este momento no es tan grande pero que tendrá que crecer en los próximos años.

Aquí hay una enorme oportunidad para Colombia no solamente dentro de la AP sino a nivel global, creada por los sucesivos gobiernos que han abierto múltiples caminos de acceso a los mercados internacionales.

Juan Martín Fierro
Especial para Portafolio
@jmartinfierro

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