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Economía

¿Qué efectos tendría en la economía nacional la eliminación de los 3 ceros del peso colombiano?

En principio este cambio no debería tener ninguna consecuencia sobre la situación macroeconómica del país, aunque sí podría haber inconvenientes de tipo logísticos que se reducirían con medidas claras. El cambio costaría unos $800.000 millones.

Billetes

La nueva familia de billetes ya viene sin los tres ceros, pero con la palabra mil. 

Carlos Ortega

POR:
Portafolio
febrero 26 de 2018 - 02:38 p.m.
2018-02-26

En el año 2000, el país empezó a escuchar de manera formal la propuesta de eliminar tres ceros de los billetes colombianos, iniciativa que en esa época fue puesta a consideración del Congreso de la República por el fallecido senador antioqueño José Jaime Nicholls, quien además buscaba modificar el nombre del peso colombiano al “Nuevo peso”, propuesta que finalmente no prosperó.

Años después, la iniciativa volvió a estar en la agenda del legislativo, pero también se cayó.

(Lea: Gobierno volverá a intentar eliminar los tres ceros de los billetes colombianos). 

Hoy, la propuesta vuelve a tener eco, pero esta vez quien eleva el proyecto es el propio Gobierno Nacional, en cabeza del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Este fin de semana, el jefe de esta cartera, Mauricio Cárdenas, revivió la iniciativa y con ella las voces que defienden y están en desacuerdo sobre la conveniencia de la propuesta, que sería radicada a mediados de marzo para que el Congreso vuelva a estudiarla.

Una vez puesta sobre la mesa, Senado y Cámara deberán evaluar si resulta conveniente o no la eliminación de los tres ceros al peso colombiano para la economía del país y cómo este cambio puede favorecer a los habitantes.

Quienes se oponen a la medida dicen que el proceso de transición será costoso por los cambios de los billetes.

No obstante, el Gobierno ha dicho que, pensando en un eventual proceso de transición, la nueva familia de billetes, que empezó a ser emitida por el Banco de la República hace algunos meses, suprimió los ceros y agregó la palabra “mil” con el fin de reducir costos e impactos y de que la gente se vaya acostumbrando a no ver los ceros.

Para los defensores de la propuesta, la eliminación de los ceros hará más sencilla la contabilidad de las empresas y su cambio en la calle.

Gobierno, comerciantes y el mismo Banco de la República ven con buenos ojos este posible cambio, ya que habría una modernización y se pondría a la moneda y a la economía colombiana al nivel de otros países, que ya aplicaron esos ajustes.

“Con esta iniciativa el Banco de la República busca poner nuestra economía en estándares internacionales al nivel de países como Chile, México, Brasil y Perú, que ya hicieron ese ajuste. Estamos hablando de economías emergentes de primero y segundo nivel. Es importante que nosotros nos cobijemos en ese mismo movimiento, puesto que somos la cuarta economía de la región. Esta medida es una apertura a modernizar el sistema financiero a parámetros internacionales”, señala Wilson Solano, docente investigador de la facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad del Bosque.

Un estudio publicado por el Banco de la República, llamado “Situación monetaria en Colombia: costos y beneficios”, elaborado por Juan Manuel Vargas Buendía, señala cuáles serán los efectos sobre la economía del país si se llevara a cabo la puesta en marcha de la iniciativa.

Este informe asegura que en principio este cambio de unidad monetaria no debería tener ninguna consecuencia sobre la situación macroeconómica del país, pero sí habría inconvenientes de tipo logístico ya que el ajuste implica una operación de sustitución del efectivo en circulación, en una escala nunca antes vista en Colombia.

No obstante, este efecto se reduciría en el proceso de transición con dos monedas en circulación (antigua y nueva) mientras se da el salto. Lo positivo, en el caso colombiano, es que los billetes de la nueva familia ya eliminaron los ceros.

Así mismo, la utilización de medios electrónicos de pago también haría más fácil esta transición, por lo cual las dificultades de tipo logístico no parecen tener consecuencias mayores en la implementación y en el funcionamiento de los sistemas de pago.

Sin embargo, el informe indica que por las dudas normales que generan estos cambios es posible que los inversores, tanto nacionales como extranjeros, posterguen sus proyectos de inversión, pero también aclara que “si esto es así, es probable que, una vez se complete el proceso de sustitución de la actual unidad monetaria, los inversionistas cambien su percepción con respecto a la situación macroeconómica del país y vuelvan a la senda de inversiones proyectadas”.

Otro tema al tener en cuenta en caso de que sea aprobada la eliminación de los ceros es que puede generarse un efecto de ajuste de precios, llamado ‘redondeo’, ya que muchos agentes económicos acercarán el precio de los productos a valores cerrados, situación que podría provocar un repunte transitorio de la tasa de inflación.

(El 16 de marzo se presentarían el proyecto para eliminar los 3 ceros de los billetes colombianos). 

El estudio señala que, de todas formas, la competencia en los mercados y la reestabilización paulatina de los precios harán que muchos de estos reajustes se deshagan rápidamente.

Palabras más, palabras menos, sí habrán efectos, pero estos serán transitorios como ha ocurrido en los países que ya suprimieron los ceros.

Los cuatro costos básicos en caso de hacer este ajuste estarían a cargo del Banco Central y serían los de cambiar las actuales planchas de billetes: los de modificar los programas de computación para realizar las cuentas con la nueva denominación monetaria, los de la campaña educativa y los de la producción de las nuevas monedas y billetes.

Por su parte, los agentes económicos en general asumirían los costos de los cambios requeridos en los paquetes de cómputo y en la papelería y los “costos de menú” de ajustar los precios.

El propio ministro Cárdenas ha estimado que ese cambio de unidad monetaria tendría un valor cercano a los $800.000 millones. Sin embargo, para establecer ese presupuesto de gastos habría que conocer el alcance de la iniciativa, cuyo borrador se conocerá en marzo, tal y como lo anunció el Gobierno Nacional. Mientras tanto, la polémica sigue.

Javier Acosta
@javaco18
Portafolio.co

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