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Economía

Nuevas tecnologías de buses en el sistema Transmilenio

Además de mejorar la calidad del servicio al usuario, esta estructuración de la nueva versión de Transmilenio tiene que ver con la reducción de los impactos ambientales.

Transmilenio

Con la licitación de la nueva fase 1 y 2 de Transmilenio se da inicio a la mejora radical de un sistema que mueve a diario 2,5 millones de viajes.

Con la licitación de la nueva fase 1 y 2 de Transmilenio se da inicio a la mejora radical de un sistema que mueve a diario 2,5 millones de viajes.

POR:
Portafolio
abril 24 de 2018 - 11:02 p.m.
2018-04-24

Con la licitación de la nueva fase 1 y 2 de Transmilenio se da inicio a la mejora radical que la ciudadanía espera de un sistema que mueve diariamente 2,5 millones de viajes. Este proyecto no consiste únicamente en el reemplazo de una flota obsoleta que debió ser reemplazada desde el año 2013, sino que busca mejorar la calidad del servicio al usuario, su comodidad y la confiabilidad del sistema. En este proceso, las troncales de la Caracas, Calle 80, Américas, NQS, Suba, Autonorte y Autosur contarán con un mayor número de vehículos que, en su mayoría, serán biarticulados de 250 pasajeros, generando una mayor capacidad y, por consiguiente, menor saturación. El nuevo diseño aumenta, entonces, el 60 por ciento del espacio de buses.

(Lea: Debate por entrada de buses eléctricos y a gas en TransMilenio)

Así mismo, gracias al cupo de endeudamiento autorizado por el Concejo Distrital, se ampliarán 45 estaciones y portales que se encuentran saturados. Un esquema diferente de servicios troncales y la simplificación del esquema operacional también contribuirán a disminuir tiempos de espera; la nueva disposición interna del bus, generando más espacio de circulación y con sillas longitudinales también mejorará la calidad para los millones de usuarios del sistema.

(Lea: Supersociedades admitió proceso de reorganización empresarial de Recaudo Bogotá)

El otro elemento fundamental de esta estructuración de la nueva versión de Transmilenio tiene que ver con la reducción de los impactos ambientales. La licitación de la nueva flota genera incentivos para que quienes ofrezcan vehículos por encima del estándar Euro V tengan mayor calificación en los 12 grupos que se adjudicarán (6 grupos de suministro de flota y 6 de operación de esta por 10 años). Así, una flota con mayor número de buses estándar Euro VI o superior obtendrá mayor puntaje; además este será el factor de desempate entre propuestas.

En este tema es fundamental tener un rigor técnico para no desinformar a la opinión pública y no generar posiciones políticas que finalmente no se construyen con elementos reales.

Primero, la administración del alcalde Peñalosa promueve la inclusión de buses limpios en las nuevas fases 1 y 2. A partir de las observaciones recibidas, se refuerzan las opciones de dar mayor puntaje a proponentes que en ambas licitaciones, la de suministro de flota y la de operación ofrezcan vehículos con desempeño Euro VI o superior en los pliegos definitivos de la licitación.

Segundo, aunque a nivel mundial avanza rápidamente la inclusión de buses de bajas emisiones, este proceso se hace gradualmente, tal como lo propone Bogotá. Ningún especialista técnico o académico puede decir seriamente que la flota de 1.400 buses articulados o biarticulados puede ser 100 por ciento eléctrica, especialmente si requerimos que esos buses empiecen a operar el año próximo, considerando la prioridad de que los actuales salgan lo más pronto posible. Con las nuevas condiciones se alcanzará una gradualidad ejemplar a nivel mundial, que podrá ser mejorada cuando se licite la flota de la troncal carrera 7ª , las troncales alimentadoras del metro y se tenga una operación de flotas Euro VI más grandes en la ciudad.

Tercero, la licitación mejorará radicalmente un aspecto fundamental que es la reducción de contaminantes que generan enfermedades y de manera más moderada la reducción de gases efecto invernadero. Sin embargo, y nuevamente en aras de tener un debate ilustrado, se debe recordar que las fuentes móviles que más impacto tienen en emisiones de material particulado son el transporte de carga, en 46 por ciento, el transporte especial, en 11 por ciento, y las motos, 10 por ciento. En las emisiones de CO2 son los vehículos particulares.

Cuarto, uno de los grandes desafíos actuales que tienen los sistemas de transporte masivo en Colombia es su sostenibilidad financiera. Los sistemas de Barranquilla, Cali, Pereira, Cartagena, Bucaramanga y Bogotá enfrentan dificultades importantes para poder financiar la adquisición y operación de flotas de buses en su mayoría articulados. La situación es tal que en algunos casos las empresas operadoras dejan parte de los buses guardados cada día por no tener recursos suficientes para pagar el combustible.

A nivel mundial se ha mostrado que tecnologías limpias pueden ser competitivas en términos de los costos totales de adquisición y operación, si se cuenta con estímulos en menores aranceles y buenos precios de la energía a lo largo de la vida útil de los buses. Por eso la licitación de Transmilenio privilegia el desempeño ambiental, independientemente de la tecnología del vehículo. Así, proveedores de flota y operadores compiten por la mejor combinación de buses a gas, eléctricos, diésel o híbridos que sea competitiva en términos de costos de inversión inicial, costos de operación y tenga las menores emisiones. Esta competencia permitirá propuestas competitivas que garanticen costos razonables, evitando así que se termine generando una presión para mayores tarifas o afectación crítica de las finanzas de la ciudad

Políticas y estrategias desarrolladas desde el Gobierno Nacional que frenen el deterioro del servicio de transporte público es lo que requieren las ciudades capitales y lo que se esperaría como prioridad dentro de las políticas urbanas propuestas por los candidatos presidenciales.

Preocupan posiciones políticas y académicas incoherentes que no consideran las graves limitaciones financieras de las ciudades, atacan las necesarias alzas tarifarias, se oponen a nuevas fuentes de financiación para el transporte público y reclaman mejoras tecnológicas sin evaluar los posibles sobrecostos.


Juan Pablo Bocarejo
Secretario de Movilidad de Bogotá

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