1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Economía

¿Pueden sobrevivir los seres humanos en el siglo XXI?

La inteligencia artificial, el cambio climático, las noticias falsas, el Brexit: Yuval Noah Harari aborda nuestros temores sobre el futuro.

Sequia

Después de 4.000 millones de años de vida, la ciencia está abriéndole paso al comienzo de la era de la vida inorgánica moldeada por el diseño.

123RF

POR:
Portafolio
agosto 17 de 2018 - 08:30 p.m.
2018-08-17

Si la situación del mundo te entristece, entonces probablemente será mejor que no leas ‘21 Lecciones para el siglo XXI’, el último libro de la estrella intelectual Yuval Noah Harari.

En este libro se declara la muerte de la historia liberal que ha inspirado y sostenido al mundo occidental por más de un siglo, siguiendo a las historias del fascismo y el comunismo al basurero de la historia. Además, enfrentamos la posibilidad de tres catástrofes inminentes: la destrucción ecológica, la disrupción tecnológica y la divergencia biológica de nuestra propia especie.

(Lea: Así sería el mundo en el año 2050)

Si de alguna manera podemos evitar el calentamiento global irreversible, entonces la fusión de la tecnología de la información y la biotecnología, como dice Harari, bien puede volvernos a casi todos económicamente irrelevantes y políticamente impotentes.

Incluso tal vez ponga en duda si deberíamos continuar hablando del homo sapiens como una sola especie, después de un exitoso recorrido de 70.000 años,
descrito en su libro anterior ‘Sapiens: Una breve historia de la humanidad’. Nuestra rica tecnocracia podría algún día permitirse disfrutar de la bioingeniería tan fácilmente como lo que sería ponerse Botox hoy, creando superhumanos y engañando a la muerte. “Si los datos se concentran en muy pocas manos, la humanidad se dividirá en diferentes especies”, afirma desenfadadamente.

(Lea: Ciudades del futuro serían hechas a la medida de habitantes

Esos pronósticos tan provocativos, a veces ridiculizados por expertos, se han convertido en el comercio principal de Harari. Le han valido el estrellato entre el público y el fanatismo entre el grupo de Davos como el intelectual clave de estos tiempos descabellados.

El genio de Harari al entrelazar ideas de diferentes disciplinas, que van desde la historia antigua hasta la neurociencia, la filosofía y la inteligencia artificial, le ha permitido responder al clamor para entender de dónde venimos y hacia dónde vamos. Sus libros son traducidos a 45 idiomas y se han vendido más de 12 millones de ejemplares.

(Lea: El cambio climático aumentaría las muertes en Colombia

A pesar del alcance histórico, con Harari siempre vale la pena leer la letra pequeña. “Obviamente, la mayor parte de esto es sólo especulación”, dice, aconsejándonos que no nos dejemos llevar por el pánico. “El pánico es una forma de arrogancia”, añade, y nos advierte contra cualquier creencia presumida de que podemos predecir el futuro. Absolutamente cierto.

Si lo examinamos más detenidamente, el calendario de Harari también es sospechosamente escurridizo. Algunos de estos acontecimientos pueden ocurrir sólo en un siglo o dos, si es que llegan a ocurrir. Por otra parte, los acontecimientos pueden tomar un rumbo completamente diferente e inesperado.

Aunque 21 Lecciones está iluminado por destellos de aventura intelectual y bríos literarios, es probablemente el menos esclarecedor de los tres libros escritos por el profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Muchas de sus grandes ideas les resultarán familiares a los lectores devotos de sus dos epopeyas más vendidas, Sapiens y Homo Deus.

Desglosar su argumento en 21 capítulos de su último libro - que abarca temas tan variados como la desilusión, la guerra, la inmigración, Dios, la posverdad, la ciencia ficción y la meditación - también implica que se exploran muy pocos pensamientos y no se desarrolla bien ningún tema.

Dicho esto, la pirotecnia intelectual de Harari sigue siendo extremadamente entretenida conforme lanza nuevos ataques contra sus pesadillas: el nacionalismo, el populismo y la religión.

Con gran vigor, se mete en el debate sobre las noticias falsas. En Sapiens, Harari explicó cómo la sociedad se ha mantenido unida por creaciones ficticias, como el dinero, la nación y la religión. Eso le da una perspectiva algo optimista sobre el acalorado debate actual en torno a las noticias falsas.

“Cuando mil personas creen una historia inventada durante un mes, eso es una noticia falsa. Cuando mil millones de personas la creen durante mil años, eso es una religión”, indica.

Consciente de la grave ofensa que semejante argumento puede provocar, rápidamente agrega que las ficciones no son necesariamente inútiles o dañinas. Al estimular a los mejores ángeles de nuestra naturaleza, también pueden ser hermosos e inspiradores.

Tampoco niega Harari en última instancia que las noticias falsas sean un problema, y nos obliga a todos a esforzarnos por descubrir nuestros propios prejuicios y verificar nuestras fuentes de información. Sus dos reglas son: debemos pagar bien por el acceso a la información confiable; y debemos leer las investigaciones científicas relevantes.

También insta a los científicos a ser más francos e imaginativos para inyectar sus conocimientos en el público. “Desde una perspectiva política, una buena película de ciencia ficción vale mucho más que un artículo en las revistas fidedignas Science o Nature”, escribe.

No se trata solamente de dogmáticos religiosos quienes están en la mira de Harari. Es igualmente feroz en sus ataques contra los nacionalistas extremistas en general y quienes apoyan el Brexit en particular. Descarta la idea de que el nacionalismo es de alguna forma una parte natural y eterna de la psique humana. Enfocarse excesivamente en la nación hace que sea más difícil abordar los desafíos globales comunes que todos enfrentamos, como el cambio climático.

Aunque reconoce que la identidad nacional puede actuar como adhesivo comunitario, sugiere que a veces puede ser una “indulgencia escapista” que puede condenar a la humanidad y a “toda la biosfera” al desastre.

Harari acusa al público británico, a quienes votaron por el Brexit, de poner en peligro una valiosa construcción política europea que ayudó a poner fin a siglos de conflictos. El Brexit ha “obstaculizado la máquina milagrosa”. Michael Gove, el supuesto intelectual del Brexit, parece haber molestado las sensibilidades de Harari y resulta ridiculizado por priorizar sus propios sentimientos sobre el pensamiento racional.

Sin embargo, quizás las partes más poderosas del libro tienen que ver con la discusión sobre la economía de datos y la creciente automatización de nuestras vidas. En una sorprendente metáfora, sugiere que los consumidores digitales son tan ingenuos como los nativos americanos que cambiaron sus valiosas tierras por baratijas con los conquistadores invasores. La propiedad y regulación de los datos, escribió, “bien podría ser el tema político más importante de nuestra era”.

La enorme cantidad de datos que las compañías tecnológicas están ingiriendo actualmente les da una idea cada vez mayor de nuestros hábitos, pensamientos y vidas. Los estadounidenses revisan sus teléfonos inteligentes 8.000 millones de veces al día, cediendo los datos con cada interacción.

La habilidad de los algoritmos inteligentes para aprovechar todos estos datos implica que serán cada vez mejores en predecir nuestras vidas y tomar mejores decisiones para nosotros. No se tratará tanto del humano contra la máquina como de un individuo de movimiento lento contra una red súper rápida. Los humanos podemos consolarnos de que siempre reinaremos en los dominios de la ética y los sentimientos.

Pero Harari también tiene dudas acerca de esto. A nuestros coches sin conductor se les puede dotar de parámetros éticos, mientras que los sensores biométricos interpretarán nuestros sentimientos de forma más precisa que nosotros.

Una vez que las computadoras nos entiendan mejor de lo que nos entendemos nosotros mismos, ¿qué significará eso para nuestra elección de carreras, amantes o decisiones de votación? Harari vislumbra un mundo en el que Anna Karenina habría consultado el algoritmo de Facebook antes de decidir si irse con el conde Vronsky y dónde los sistemas de inteligencia artificial definen nuestra toma de decisiones políticas. Nuestras democracias se convertirían en poco más que "un emotivo espectáculo de marionetas" (algunos podrían pensar que ya hemos llegado a ese punto).

Naturalmente, Harari explora los límites externos de semejantes debates y llega a algunas conclusiones sobre el futuro de la inteligencia artificial. “Después de 4.000 millones de años de vida que ha evolucionado por selección natural, la ciencia está abriéndole paso al comienzo de la era de la vida inorgánica moldeada por el diseño inteligente”, dice. “En el proceso, el propio Homo sapiens desaparecería”.

Tras haber abordado el pasado y el futuro en sus dos libros anteriores, Harari nos dice que su ambición con 21 Lecciones es abordar el “aquí y ahora”. Pero sus horizontes parecen limitados, y abordan solamente brevemente a Asia y África, donde vive la mayor parte de la humanidad.

Una de las historias más importantes del siglo XXI es sin duda la forma en que China está reclamando su papel como la principal economía del mundo, una posición que probablemente mantuvo durante 18 de los últimos 20 siglos.

Un nuevo consenso de Pekín, que combina política autoritaria, economía capitalista y dinamismo tecnológico, se está volviendo cada vez más dominante. Incluso el actual presidente de EE. UU. parece bastante enamorado del modelo, a pesar de criticar a China por razones nacionalistas.

Parece claramente extraño que Harari esté tan obsesionado con el mundo occidental, mientras ignora en su mayoría al mundo oriental. Sería fascinante leer más opiniones de Harari sobre la probable evolución de China, India, el sudeste de Asia y África. Como dice tentadoramente: “En la actualidad, pocos podrían declarar con confianza que el partido comunista chino está en el lado equivocado de la historia”.

Si existe un tema que recorre todos los escritos de Harari, seguramente sería mejor resumirlo con su afirmación de que: “Las preguntas que no puedes responder generalmente son mucho mejores para ti que las respuestas que no puedes cuestionar”.

O, como concluye, vale la pena intentar entender nuestras propias mentes más claramente antes de que los algoritmos tomen nuestras propias decisiones por nosotros.

John Thornhill

Compartir