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Economía

Queremos acuerdos con la agroindustria: Fenalce

Henry Vanegas, gerente del gremio cerealista, le pidió al Gobierno mejorar el control de calidad de las importaciones de los granos.

Henry Vanegas

Henry Vanegas, gerente general de Fanalce.

Fotógrafo: JUAN MANUEL VARGAS/CEET

POR:
Portafolio
septiembre 02 de 2018 - 06:19 p.m.
2018-09-02

Entre este jueves y el sábado, en el centro de convenciones del hotel GHL, en Villavicencio, se realizará el XXVII Congreso Cerealista y de Leguminosas, organizado por la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce).

Henry Vanegas, gerente del gremio, indicó que el tema central del evento es el maíz y el frijol-soya como ejes de los cultivos semestrales, particularmente de los Llanos Orientales. El dirigente gremial habló con Portafolio.

(Lea: Importaciones de maíz crecerían 40 por ciento al 2026). 

¿Qué motiva la realización del congreso gremial y cuál es la mayor preocupación que tienen hoy los cerealeros?

El tema del Congreso es analizar cómo el desarrollo agroindustrial en el sector agroalimentario y en una zona donde se está expandiendo la frontera agrícola como la Altillanura puede servir de modelo para una integración vertical en el resto del país.

¿Estamos hablando de alianzas productivas entre los agroindustriales y los agricultores?

Analizaremos diferentes alternativas de alianzas con la agroindustria y el aprovechamiento del maíz, tanto seco para la fabricación de alimentos balanceados, como germinado de forma hidropónica para abastecer las industrias porcina y ganadera, así como la opción del ensilaje para alimentar animales.

¿Cuántos colombianos viven de la agricultura de los cereales y las leguminosas?

Del maíz viven 160.000 familias por los empleos directos que se generan y más de 115.000 jornales para del cultivo del fríjol. En los otros cultivos (trigo, cebada, avena; y leguminosas como arveja y soya), tenemos unos 30.000 empleos más.

En Colombia hay unas 200 microcerveceras que demandan materias primas agrícolas, ¿estas han impulsado el cultivo de cebada?

Ese resurgir de la cervecería artesanal no se ha aprovechado como debe ser porque no hay una tradición en las labores de malteo. Los agricultores no solo deben producir, sino ofrecer también valor agregado, como maltear para ofrecer al mercado. Ese es un paso que deben dar con los agricultores de clima frío: maltear para atender esa demanda.

¿Es costoso ese proceso para los cultivadores?

Requiere de infraestructura para pregerminar la cebada y detenerla en el momento indicado y proceder a darle al grano un grado de tueste; de acuerdo con estas labores, el producto resultante puede ser materia prima para fabricar cervezas rubias, más oscuras o negras.

¿Cómo podrían hacerlo para que efectivamente eso llegue a funcionar?

Estamos planteando este tema a las asociaciones de productores, pero muchas no tienen los recursos por lo que tendrían que recurrir a líneas de crédito para financiar la infraestructura.

¿A cuánto puede ascender el costo de una planta que entregue un producto listo para el proceso cervecero?

Esas inversiones pueden estar entre los 90 y 120 millones de pesos, a una escala normal que permita maltear un volumen mínimo diario; no es una alta inversión. Lo que debe hacerse es capacitar a la gente y que decidan involucrarse en este proceso.

¿Entonces, lo que pretende el gremio es que el agricultor entregue al mercado un producto con valor agregado?

Sí. Lo que se busca para defender la producción nacional es integrarnos en procesos de producción como esos de cerveza artesanal; además de hacer parte activa de las cadenas de producción de los subsectores pollo, huevo y carne de pollo, de cerdo y bovina.

¿Se necesitarían muchas ‘fazendas’ para que esos procesos sean exitosos?

Sí, pero debe cambiarse el enfoque de los sistemas de producción de las fincas y no limitarse a la producción agrícola; deben integrarse procesos de incorporación de valor, con calidad, sanidad e inocuidad.

¿Colombia sigue incrementando los volúmenes de importación de maíz y cereales?

Las importaciones del maíz van a seguir creciendo así nosotros dupliquemos la producción nacional, porque el consumo está aumentando; crece a tasas más altas que la productividad o las áreas sembradas.

¿Se han solucionado los problemas con las calidades del maíz importado?

La falta de control de la calidad es un problema; a ello se suma la falta de un sistema nacional de trazabilidad, pues no hay un control estricto sobre el destino final de esas materias primas que se importan, incorporadas en la producción de carne (cerdo, res o pollo) o la industria del huevo.

La trazabilidad es la que nos garantiza la admisibilidad de los productos terminados que tienen potencial exportador. Además, no hay estudios de riesgo sobre el consumo de ese maíz importado.

¿Estamos hablando de la posible contaminación con aflatoxinas?

Sí. De toda una serie de micotoxinas, entre las cuales están las aflatoxinas, fumonisinas y ocratoxinas, toda una familia de micotoxinas que son riesgosas. Tampoco se controlan los niveles mínimos permisibles cuando se incorporan a procesos de productos alimenticios para el consumo humano.

¿Este tema involucra la Decisión No. 3 del Consejo Administrador del TLC con EE. UU.?

Lo primero, legalizó una situación de hecho, la importación de un maíz que no correspondía a la partida negociada; pero nos puso a competir en condiciones desiguales de calidad y bajo precio con lo cual se derivaron serios daños a los cultivadores nacionales de maíz amarillo, esos perjuicios se están viendo reflejados en las difíciles condiciones económicas por las que atraviesan.

¿En la vigilancia de la calidad de las importaciones hay responsabilidad de la Dian, la Polfa o el ICA?

El Gobierno, dentro del componente de medidas sanitarias y fitosanitarias que complementa el TLC, tiene que implementar las que garanticen la sanidad y la inocuidad en los productos que, por estar almacenados por mucho tiempo, son susceptibles del desarrollo de hongos y de la presencia de microorganismos.

¿En este momento no lo hay?

No lo hay, así como tampoco estudios de riesgo contra la vida, la salud humana y animal, ni contra la producción agrícola local.

Si no tenemos un ICA y un Invima ‘fuertes’ no vamos a tener credibilidad ni admisibilidad por la calidad de los productos finales que se quieran exportar.

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