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Recorte acelerado

Anticipamos más recortes consecutivos de la tasa de intervención en las próximas reuniones del Emisor hasta un nivel de 5,50%.

Supermercado

Archivo Portafolio.co

Economía
POR:
Portafolio
mayo 11 de 2017 - 09:09 p.m.
2017-05-11

Según lo anticipamos en columnas previas sobre política monetaria, los riesgos relacionados con un mayor debilitamiento de la actividad económica iban a seguir ganando terreno frente a aquellos asociados a la convergencia de la inflación hacia la meta. Desde año pasado esperábamos que la primera mitad de 2017 se iba a caracterizar por una continua debilidad de la economía, junto con un fuerte descenso de la inflación.

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En particular, esperábamos que los efectos de la reforma tributaria sobre el gasto y la confianza de los hogares se iban a sentir con mayor fuerza en el primer trimestre debido a que el incremento de una sola vez de las tarifas del IVA y de otros impuestos indirectos se debía materializar casi plenamente en enero y febrero. Por esta misma razón esperábamos que la inflación volviera a caer con mayor velocidad después de esos dos meses, lo cual iba a impulsar un descenso adicional de las expectativas de inflación hacia la meta de 3%. En nuestra opinión, lo anterior iba a permitir que el Banco de la República acelerara el ritmo de recortes de su tasa de intervención en el segundo trimestre.

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En efecto, los datos de actividad económica local del primer trimestre evidenciaron un pronunciado deterioro, incluso más allá de lo que anticipábamos tanto el Banco como nosotros. Los indicadores de mayor relevancia que han generado preocupación tienen que ver precisamente con el consumo de los hogares (la confianza de los consumidores y las ventas minoristas), además de los de producción industrial y del PIB mensual. Lo anterior llevó al equipo técnico del Emisor a reducir su pronóstico de crecimiento del PIB de 2% a 1,8% en 2017 y el nuestro también lo revisamos de 2,8% a 2,3%. Por su parte, la magnitud del descenso de la inflación había sido mayor en marzo (0,49 puntos) que en enero y febrero (0,28 puntos en cada mes).

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En consecuencia, el Banco optó por realizar un recorte más agresivo de su tasa de intervención en la reunión de abril. Después de tres reducciones de 0,25 puntos desde diciembre, se decidió una de 0,50 puntos, en línea con nuestra expectativa. El comunicado dejó claro que la magnitud del recorte se debió a la “creciente debilidad de la actividad económica” y a un mayor “riesgo de una desaceleración excesiva” de la economía.

El Emisor también resaltó que “el nivel actual de la tasa de interés real de política (ajustada por inflación) es contractivo” y que la disminución de las expectativas de inflación lo haría “aún más contractivo”. Estas afirmaciones, junto con la percepción de un mayor riesgo de desaceleración de la economía, sugiere que la senda de recortes de la tasa de intervención continuará en las próximas reuniones, en línea con nuestra expectativa desde el año pasado.

No obstante, el Banco continuó manifestando incertidumbre sobre la velocidad de la convergencia de la inflación a la meta. Por un lado, aunque la inflación anual siguió descendiendo, el Emisor destacó que “los mecanismos de indexación y el aumento en la persistencia de la inflación pueden prolongar la convergencia de la inflación a la meta”.

Esto estuvo principalmente relacionado con el hecho de que la inflación de los bienes y servicios no transables aumentó en marzo a su nivel más alto en 8 años (5,3%) y se alejó aún más del rango meta de 2% a 4%. Sin embargo, el Banco matizó parcialmente esta preocupación al resaltar que “la mayor desaceleración [de la economía] reduce las proyecciones de inflación en el horizonte de política”. En nuestra opinión, estas afirmaciones sobre la inflación son consistentes con nuestra expectativa de que la mayoría de recortes de la tasa de intervención que esperamos en los próximos meses serán de 0,25 puntos, en lugar de medio punto.

Es importante resaltar que la decisión de la última reunión no fue unánime: hubo 4 votos por el recorte de medio punto y 2 por uno de 0,25 puntos, lo cual indica que las preocupaciones sobre el desempeño futuro de la inflación aún pueden resultar en mayor cautela sobre la magnitud de los recortes de la tasa de intervención. En nuestra opinión, cualquier cifra mensual de inflación que ponga en entredicho su velocidad de descenso en el corto plazo, así haya sido afectada por factores transitorios, fácilmente puede resultar en recortes menos agresivos.

Por ejemplo, el comportamiento de la inflación en abril no fue tan favorable como el de los últimos 8 meses. Esta medida pasó de 4,69% en marzo a 4,66%, la menor caída mensual desde que la inflación comenzó a ceder en agosto del año pasado, principalmente debido al comportamiento alcista que presentó la inflación de la energía eléctrica y la de transporte público. La inflación de la energía eléctrica es una de las que más ha contribuido al descenso de la inflación total, pero esa tendencia se interrumpió temporalmente en abril debido a la desfavorable base estadística de hace un año por el esquema de tarifas diferenciales que definió el Gobierno para promover el ahorro voluntario de energía en ese momento, mientras que la de transporte público aumentó por el incremento de una sola vez de las tarifas de Transmilenio en Bogotá. Por esta razón, esperamos que el Banco recorte su tasa de intervención en apenas 0,25 puntos en la reunión de este mes.

Sin embargo, seguimos esperando que la inflación retome una senda de mayores correcciones a la baja a partir de mayo, hasta alcanzar un nivel mínimo de 3,6%-3,7% en julio.

En consecuencia, continuamos anticipando recortes consecutivos de la tasa de intervención en las próximas reuniones hasta un nivel de 5,50% (con riesgo a que sea aún menor) y al menos otro recorte adicional de medio punto en una de esas reuniones (más probablemente en la de junio).

​Andrés Pardo Amézquita,
director Ejecutivo de Investigaciones
Económicas de Corficolombiana.