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Economía

'Reformas al sistema monetario deben ser graduales y acumulativas'

'Resetting the international monetary (non) system' es el más reciente libro de José Antonio Ocampo, codirector del Banco de la República.

José Antonio Ocampo

José Antonio Ocampo es actualmente uno de los siete miembros de la Junta Directiva del Banco de la República.

Archivo particular

POR:
Portafolio
marzo 09 de 2018 - 07:12 p.m.
2018-03-09

José Antonio Ocampo es uno de los economistas más brillantes y reconocidos de Colombia. Desde el año 2017 ocupa uno de los siete lugares en la Junta Directiva del Banco de la República y su experiencia y conocimientos son garantía de las decisiones que se toman al interior del banco emisor en beneficio de la economía colombiana.

(Lea: Con el PIB y el IPC bajo control, la tarea son las exportaciones)

Recientemente, Ocampo publicó un nuevo libro, 'Resetting the international monetary (non) system' (Hacia la reforma del (no) sistema monetario internacional). En esta entrevista le cuenta a Portafolio los cambios que propone para mejorar el desempeño de la economía global.

(Lea: Deuda externa en 2017 bajó como proporción del PIB)

¿Cómo se da el origen de este libro?


Es fruto de muchos años de investigación académica, pero también de mi participación en los debates públicos internacionales. Entre otros, en 1998 tuve a cargo la respuesta de las Naciones Unidas a la crisis asiática, representé a la ONU en el Comité Monetario y Financiero Internacional, y he sido un partícipe activo en los debates sobre financiamiento del desarrollo que realiza la ONU con cooperación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos multilaterales.

¿Qué contiene la obra?

Comienza con una breve historia del sistema monetario internacional desde las negociaciones de Bretton Woods de 1944, cuando se crearon el FMI y el Banco Mundial. Después analiza los principales temas que debe abordar el sistema: la provisión adecuada de dinero internacional, los regímenes cambiarios de los países, la prevención y manejo de crisis de balanza de pagos y las reformas institucionales que considero necesarias. Este análisis se hace con un fuerte énfasis en el papel y los efectos del sistema monetario sobre los países en desarrollo. Esta es una característica distintiva si se compara con otras obras sobre el tema.

¿Por qué en el título usted dice que es un "no sistema"?

Porque estrictamente no es un sistema coherente, sino el resultado de hechos que se fueron dando a partir del colapso del Acuerdo de Bretton Woods cuando en 1971 el presidente Nixon decidió eliminar la convertibilidad de dólares por oro, que era un elemento esencial de dicho acuerdo. También fracasaron las negociaciones que tuvieron lugar en el FMI entre 1972 y 1974. Además, ha tenido múltiples cambios importantes desde entonces, en especial desde la Crisis Asiática de 1997 y la Crisis del Atlántico Norte de 2007-2008, pero sin un rumbo claro.

¿Y cómo reformarlo?

No habrá reforma integral y menos ahora que el sistema de cooperación internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial experimenta turbulencias. Las reformas deben ser graduales y acumulativas. Es la única vía. Hay países que las impulsarán, sobre todo las grandes economías emergentes y especialmente China, pero también Francia entre los desarrollados, que propuso reformas en la Cumbre del G20 en Cannes de 2011. Hay otras que se han ido adoptando a lo largo del tiempo, como mejoras en las líneas de crédito del FMI, entre ellas la línea de crédito flexible que utiliza Colombia, así como mejores mecanismos de resolución de deudas soberanas a raíz de los problemas que enfrentó Argentina con sus renegociaciones de deuda externa.

Importantes personalidades han elogiado el libro…

Sus elogios me llenan de orgullo. Incluyen a Michel Camdessus, exdirector Gerente del Fondo Monetario, con cuyas ideas no siempre he concordado, pero se refiere a mí como un economista de talla mundial.

También del profesor Joseph Stiglitz, con quien he trabajado en estos temas, así como con los profesores Barry Eichengreen y John Williamson, quizás los dos analistas más importantes de estos temas, y Kemal Dervis, exministro de Hacienda de Turquía y actual vicepresidente de Brookings Institution para asuntos internacionales.

¿El libro será traducido al español?


Sí, la obra ya está en proceso de traducción y será publicada por el Fondo de Cultura Económica y el Banco de la República. Además, ya está en curso también la publicación en chino y buscaré una editorial francesa.

LAS TRES PROPUESTAS DE OCAMPO

1. Uno de los temas importantes es darle vida a los derechos especiales de giro. Esta es una especie de moneda que crea el FMI, en 1969, con la expectativa de que se convertiría en el principal activo de reserva de los países, objetivo que no se cumplió. Puede ser además la fuente de los recursos para financiar los programas del Fondo. He sido miembro del comité de asesores que creó el FMI sobre este tema y las propuestas serán discutidas en el directorio a fines de este mes.

2. En materia de prevención y manejo de crisis, apoyo la línea de reformas que se han venido adoptando desde 2009, acelerándolas. Por ejemplo, en el 2012 el Fondo adoptó un “enfoque institucional” para el manejo de los flujos de capital, y recomendó que todos los tratados internacionales faciliten la regulación de dichos flujos, algo que no ocurre, en particular en los tratados de Estados Unidos.

3. En materia institucional, propongo tres cosas básicas: más representación de los países en desarrollo en el sistema, acorde con su mayor importancia en la economía mundial; un papel más activo para los fondos monetarios regionales, como nuestro Fondo Latinoamericano de Reservas; y la institucionalización del actual G20 para que sea un órgano que represente a todos los países y no solo a los más poderosos y haga parte de la institucionalidad formal, es decir del Sistema de las Naciones Unidas en un sentido amplio, que incluye al FMI y al Banco Mundial.

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