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Ricardo Villaveces P.
columnista 

El futuro ya llegó

El reto de los gobiernos es avanzar en ajustar las normas a realidades, que son imparables, pues el futuro ya llegó.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
mayo 14 de 2017
2017-05-14 05:18 p.m.
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Resulta preocupante la incapacidad de las autoridades frente a los cambios del mundo moderno. Es la negación a aceptar que las cosas no son lo que eran y que deben adaptarse a los nuevos tiempos en lugar de sostener posiciones recalcitrantes que rechazan las nuevas realidades. El caso de Uber es el ejemplo más claro, pero hay muchos más conflictos de este tipo y presiones para que nada cambie en temas como el de la televisión con Netflix o los hoteles con Airbnb. Estos ejemplos se han repetido mucho, pero lo que es importante resaltar es que son solo la punta el iceberg de lo que se viene.

El mundo digital es una realidad y las transformaciones son en todos los campos y con implicaciones de todo tipo. El Ministerio de Transporte en vez de empecinarse en posiciones para el siglo pasado y alejadas de toda realidad, debería empeñarse en trabajar conjuntamente con el de las TIC para encontrar soluciones al problema de las plataformas como Uber, y no atravesarse al desarrollo.

Cuando se lee sobre lo que está ocurriendo en las industrias y en las organizaciones (Exponential Organizations de S. Ismail, o Industries of the Future de A. Ross, por ejemplo), o se escuchan conferencias como la presentada por el investigador de CalTech A. Jaramillo, en el Executive Forum, en Cali, sobre nanotecnología, no puede uno menos que quedar pensativo alrededor de las dimensiones que tiene las transformaciones que están sacudiendo al mundo por cuenta de los grandes avances en la informática. Y los cambios son en todos los frentes.

Por estos días se habla del impacto que tuvo Cambridge Analytica en los sorprendentes resultados de la elección de Trump. Pues bien, a la luz de estas nuevas tecnologías, los resultados pueden ser menos sorprendentes. La compañía se define a sí misma como una “agencia global para el manejo de elecciones”. Lo interesante es que sustenta toda su promesa no en experiencia política, ni en conocimiento tradicional, sino en minería y análisis de datos, y en la habilidad para procesar lo que hoy se denomina Big Data. En términos contemporáneos, en algoritmos.

Y si vamos a lo que pensadores modernos como Yuval Harari (Homo Deus: Breve historia del mañana) cree sobre el poder de los algoritmos, nos enfrentamos a perspectivas que pueden llegar a ser maravillosas, como también apocalípticas. Qué pensar cuando se argumenta que se está gestando un inmenso grupo humano que, desde el punto de vista social, “no tiene uso”. Históricamente, la gente se ha necesitado para las guerras y para el trabajo, y hoy, por cuenta de estos cambios, las guerras son a distancia (drones, satélites, bombas inteligentes etc.), y ni se diga en las actividades industriales con la robotización.

Estos parecen cuentos de ciencia ficción, pero pensemos cómo era nuestra vida hace veinte años, y encontraremos que el ritmo del cambio es alucinante. Aterrizando de nuevo el tema, el reto de los gobiernos es avanzar en ajustar las normas a realidades, que son imparables, pues el futuro ya llegó.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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