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Innovación

El líder de la innovación

Ricardo Sierra, presidente de Celsia, se pone al frente de la revolución tecnológica y busca llevar a la compañía a un futuro prometedor.

Ricardo Sierra Celsia

El actual presidente de Celsia ocupó el cargo de vicepresidente Financiero del Grupo Argos, y anteriormente trabajó en Cementos Argos y Corfinsura.

Archivo particular

POR:
Portafolio
septiembre 07 de 2017 - 03:53 p.m.
2017-09-07

El pasado jueves 24 de agosto, Celsia, la empresa de energía del Grupo Argos, inauguró en el centro comercial Oviedo, de Medellín, la primera estación de carga de vehículos eléctricos en esta ciudad. El novedoso espacio cuenta con dos puestos para carros de este tipo, cuatro terminales para bicicletas impulsadas por esa energía y dieciocho biciparqueaderos. Desde ya, los paisas lo han convertido en un ejemplo más de la innovación que la capital antioqueña le muestra al país.

Pero detrás de esta iniciativa no solamente se muestra ese empuje raizal. También está el carácter y la pasión del hombre que hoy comanda esa exitosa organización y que la encamina hacia el futuro: Ricardo Sierra Fernández, un administrador nacido en Medellín en 1968, graduado en la Universidad Eafit, con un posgrado en Estudios Políticos de la misma institución, y quien cursó el Trium MBA Ejecutivo en la London School of Economics, la Escuela de Comercio de París y la Universidad de Nueva York.

"En Celsia creemos en la movilidad sostenible y estamos convencidos de la necesidad de electrificar el transporte. Con el centro comercial estamos poniendo una primera piedra con esta electrolinera que les va a servir gratis a quienes tienen carros y bicicletas eléctricas. Este es un primer paso para mejorar la calidad del aire de Medellín y tener lo que soñamos todos: una verdadera movilidad sostenible", sostuvo el ejecutivo en el lanzamiento de la estación de servicio, que parece de ciencia ficción.

Esa visión futurista es quizás una de las cualidades que más se perciben del presidente de Celsia, cargo frente al cual se encuentra desde el 15 de junio del 2015.
El actual presidente de Celsia ocupó el cargo de vicepresidente Financiero del Grupo Argos, y anterior- mente trabajó en Cementos Argos y Corfinsura.

Contaba con experiencia en el sector eléctrico, pues hizo parte de la junta directiva de Meriléctrica y fue, a la vez, miembro de la junta directiva de Celsia. Ahora su obsesión, como lo confiesa en esta entrevista exclusiva para Revista Portafolio, es la cultura empresarial innovadora, tipo startup, con la cual su organización enfrentará los desafíos de un sector como el energético que, en los próximos años, según el mismo Sierra, ya no será el mismo.


Celsia

Celsia inauguró en Medellín, la primera estación de carga de vehículos eléctricos en esta ciudad.

Archivo particular

¿Cómo llega un administrador con posgrado en Ciencia Política a manejar la empresa privada más grande del sector de la energía eléctrica en Colombia?

Primero, con mucha suerte de estar en el lugar correcto y en el momento correcto. Segundo, es consecuencia de la meritocracia en el conglomerado empresarial. Llevo 22 años en el Grupo Argos. Empecé como banquero de inversión en Corfinsura y, luego de la fusión con Conavi y Bancolombia, pasé al sector real, específicamente a Cementos Argos, y desde ahí llegué a liderar la empresa de energía.

Ese proceso de pasar del sector financiero al de industria y servicios, ¿qué lecciones deja?

Es un cambio de perspectiva muy interesante. El sector real enseña a navegar en ciclos, mientras que el financiero se enfoca en transacciones, y pasar a un mundo empresarial en el cual las decisiones toman años para que fructifiquen y en el que hay que analizar cientos de factores, hacen que el cambio sea muy interesante. En realidad es una dicha estar en el día a día con los clientes.

Pero también es una forma de hacer una lectura directa de la evolución del país y de tener una perspectiva de mediano plazo. Existe la presión de los resulta- dos inmediatos, pero igual, una senda de desarrollo cuyos frutos se miden incluso en décadas…


Es una de las tristezas de cómo nos miden a los administradores en el mercado de valores. La tiranía de los informes trimestrales es muy fuerte cuando uno toma decisiones que se llevan años para que se fructifiquen. O apuestas empresariales de transformación tecnológica cuyos resultados requieren tiempo, y en las que hay que invertir, hay que gastar, hay que estar dispuesto a equivocarse. Y eso, muchas veces, no lo comprenden los mercados. 

Alguien podría creer que una empresa como Celsia, por estar situada en el sector de los utilities, recibe un manejo muy tradicional. Pero ustedes están siendo sujetos de una revolución tecnológica intensa.

Eso es lo que más nos tiene entusiasmados. Nunca, el sector había tenido unos cambios tan dramáticos desde su creación. Por ejemplo, el tema de los consumidores: es increíble que un producto de consumo masivo por excelencia, como la energía, sea tan difícil de controlar por el usuario. Y, sin embargo, se viene un cambio dramático en el área digital, que abre unas posibilidades inmensas de relaciona- miento con los clientes, mucho más allá del contador, y que mejorarán la cara de esta industria en los próximos diez años. Y en Celsia estamos más que jugados hacia esa visión.

celsia

Este es un primer paso para mejorar la calidad del aire de Medellín y tener lo que soñamos todos: una verdadera movilidad sostenible.

Archivo particular

¿Eso qué significa para un usuario promedio de hoy?

Que va a tener aplicaciones con las que puede controlar su consumo, lo mismo que electrodomésticos eficientes y soluciones domóticas en la casa que, por ejemplo, le permitan encender la lavadora a las 2 de la mañana porque esa es la hora de consumo más económico. Adicionalmente, puede escoger el proveedor de energía eléctrica y hacerlo de manera bastante rápida, o generar, almacenar y vender su propia energía…

Algunos de esos cambios ya se ven en diversos lugares del mundo…

Es impresionante. En Australia, por ejemplo, dos o tres de cada cinco hogares producen su propia energía y la están almacenando e incluso desconectando de la red eléctrica. Hay muchas aplicaciones en Europa y Estados Unidos que permiten cambiar de proveedor de manera casi automática. La transformación es una realidad y por eso nosotros estamos impulsando el cambio de chip en los clientes. La regulación también debe modificarse.

En cuanto al tema de la regulación, ¿qué tan posible es adoptar esas innovaciones que menciona?


Hay señales interesantes. La Ley 1715, que apoya el desarrollo de las tecnologías renovables no convencionales, por ejemplo, está impulsando una dinámica de generación distribuida que está llevando a las Crec a revisar y modernizar la regulación. Creo que allí hay una buena apertura.

“Hoy es casi imposible desarrollar un proyecto hidroeléctrico de
mediano o gran tamaño debido a temas como el extremismo ambiental”.

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Hablemos desde el punto de vista de la generación. ¿Es económicamente viable que un usuario promedio pueda producir su propia energía de forma individual?

Nosotros ya tenemos un negocio de energía solar que crece de manera acelerada. Contamos con más de 50 megavatios y más de 100 clientes en proceso que están colocando techos solares en sus bodegas, en sus centros comerciales, en sus pequeñas tiendas de barrio, y han empezado a suplir parte de la energía eléctrica que requieren, con muy buenos réditos económicos.

¿Ustedes proveen esos paneles solares?

No. Nuestro modelo de negocio consiste en que instalamos, operamos y mantenemos los paneles solares y le vendemos al cliente el kilovatio solar consumido, de modo que él no tiene que preocuparse por nada. La ventaja es que al mes siguiente empezará a recibir una factura de Celsia, cuyo valor es sustancialmente menor a la que está pagando hoy en el mercado.

¿Y qué hay en cuanto a generación a mayor escala?

Estamos construyendo la primera granja solar en Yumbo, Valle, de casi 10 megas, y ya está entregándole energía al sistema; por estos días debe iniciarse su operación comercial. Estamos desarrollando otros 250 megavatios en varios proyectos en Bolívar, Santander y Cesar. La revolución solar ha llegado a Colombia y se va a mantener.

celsia

Nosotros ya tenemos un negocio de energía solar que crece de manera acelerada.

Archivo El Tiempo

¿Es verdad que el país tiene un potencial, aún mayor, de energía eólica?

Hay un potencial enorme en La Guajira. El problema es que habría que construir unas superlíneas de transmisión para poder sacar esa energía. Tal es la restricción que tenemos. Por lo pronto, la UMO está citando a una gran convocatoria para tratar de construir dichas líneas de transmisión que permitan aprovechar esa energía.

¿Y el cuello de botella en La Guajira son líneas de transmisión – tema de comunidades –para construir esas líneas?

Claro. Allá hay el aspecto de tradición y de cultura wayú que clara- mente representa un reto enorme de consultas y permisos para desarrollar esos proyectos.

En caso de que se resuelva ese asunto, ¿ustedes tienen inversiones en ese tipo de energía?


Tenemos un proyecto de 340 megavatios y estamos esperando a ver si se construye esa línea de transmisión. Pero eso no será antes del año 2023 o 2024.

¿Cómo están en la generación de otro tipo de energías, como la hidráulica o la térmica?

En cuanto a la primera, estamos esperando iniciar obras en una pequeña central hidroeléctrica de 20 megavatios en el norte de Antioquia, y tenemos un proyecto de 352 megavatios, llamado Porvenir II, también en ese departamento, ya está licenciado y que se encuentra en proceso de cierre financiero y de ofertas de ingeniería.

¿Qué tan complejo es desarrollar proyectos como estos en Colombia, debido a temas de consultas con la comunidad, de opinión pública e incluso de compensaciones económicas?

Hoy es casi imposible desarrollar un proyecto hidroeléctrico de mediano o gran tamaño, debido a factores como el extremismo ambiental. Por ejemplo, en el que mencioné llevamos más de ocho años, y seis en el territorio; afortunadamente ya con- tamos con la licencia ambiental y social, pero es muy largo y complejo el proceso, y los riesgos son muy gran- des. Creo que el país se está perdiendo la oportunidad enorme de desarrollar un recurso hídrico que no lo tiene ningún país.

Tal como van las cosas, entonces, desarrollar ese potencial será imposible en Colombia…
Va a ser muy complejo. Tienen que entender, tanto el Gobierno como la sociedad, que es un recurso que deberíamos desaprovechar.


Según el presidente de Celsia, se viene un cambio dramático en el tema digital, que abre unas posibilidades inmensas de
relacionamiento con los clientes mucho más allá del contador y que van a cambiar la cara de esta industria en los próximos diez años.

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Aun así, alguien podría decir que, con los cambios en los patrones de generación, en la medida en que los usuarios pueden cogenerar parte de su consumo, no sería necesario desarrollar esas grandes obras…

Pues le diría que esa apreciación no es cierta. Porque, a pesar de esa gran revolución en la forma de producir y consumir energía, no hay todavía un sistema tan eficiente como el de la energía hidráulica. Uno necesita este recurso veinticuatro horas al día y siete días a la semana. Todos hemos sufrido un apagón de diez minutos y no sabemos qué hacer. La energía hidráulica, que es una batería alimentada con esos grandes embalses que hay en el país, es la que nos permite asegurar el sistema eléctrico. Estamos en una transición y de pronto en veinte o treinta años sean una realidad esos sistemas de producción de energía más eficientes. No hay que negarle al país la oportunidad de que siga desarrollando su potencial hidráulico.

Siempre se ha dicho que Colombia podría ser una potencia energética en el continente...

Sí, pero ha perdido una oportunidad. Panamá, por ejemplo, está generando su propia energía, y en Ecuador se ha construido un par de centrales hidroeléctricas supremamente grandes, e incluso nos exportaron energía. Lo que el país necesita son precios competitivos, y la mejor forma de lograrlo es con una matriz diversificada y no desperdiciar los recursos naturales del país.


Pero hablando de precios, voces, sobre todo del sector manufacturero, opinan que aquí la energía es relativamente cara en el ámbito latinoamericano.


Eso no es cierto. Al comparar costos con otros países de la región, encontramos que estamos en el punto medio. Es decir, hoy tenemos precios competitivos. Fuera de eso, hay que considerar que la industria colombiana es poco intensiva en el consumo de energía, lamentablemente, y su costo solo pesa entre el cinco y el siete por ciento del total de los insumos, según un estudio de la Andi. Entonces, creo que hoy las empresas tienen una situación bastante favorable frente a las de otros países.

Ricardo Sierra

La revolución tecnológica va a cambiar al sector de la electricidad en los próximos diez años.

Archivo El Tiempo

Ustedes tienen un esquema de internacionalización…

Consiste en diversificarnos y llevar la propuesta de valor que tenemos en el país a otras regiones. Hoy estamos en Panamá y Costa Rica, con un paquete de servicios parecido al que ofrecemos en Colombia. Atendemos a 600.000 clientes en el Valle del Cauca, que reciben el mejor servicio y calidad de energía nacional. Y en Panamá ya instalamos los primeros paneles solares. Estamos llevando esa propuesta de valor y así estamos comenzando a diversificar nuestra geografía.

¿Esa propuesta incluye todos los eslabones de la cadena del negocio?

Así es; queremos ofrecer absolutamente todo: que un cliente pueda tener su generación distribuida, que disfrute de aplicaciones para controlar su consumo y que nosotros podamos producir la energía en granjas solares y centrales hidroeléctricas.

¿Qué tanto ha afectado a esos planes de expansión la desaceleración de la economía?

Cuando uno está jugado por el largo plazo, sabe que en las decisiones que toma van a existir subidas y bajadas. Y que en las decisiones a corto plazo puede que haya un par de elementos de riesgo sobre la mesa, pero cuando una compañía como Celsia y el Grupo Argos están comprometidos con el país, hay que seguir en esa línea y realizar las inversiones que toca.

¿Cómo se imagina la Celsia del año 2030?

Más que una empresa de utility, será una compañía de tecnología, con la cual entregaremos plataformas con las que los clientes pueden almacenar, comercializar y producir su propia energía. Tendremos, seguramente, unos activos de generación muy eficientes y seremos la empresa preferida por los clientes en las regiones en donde estemos.

Ricardo Sierra

"En Celsia creemos en la movilidad sostenible y estamos convencidos de la necesidad de electrificar el transporte".

Archivo particular

¿En un ambiente de mayor competencia que el actual o de regulaciones menos limitantes?

Así es. En este momento, en el mundo, están entrando en el sector una gran cantidad de startups. Que el ramo de la energía es de grandes jugadores es un paradigma que cambiará. Será un mundo muy competido, que les permitirá a los clientes acceder a mejores opciones, y eso nos convendrá a todos. Nosotros vamos a estar felices, porque nos encanta jugar en el mundo de la competencia y nos gusta ganar.

¿Cómo se prepara Celsia para ello?

Al ser una empresa privada, debe moverse mucho más rápido que la competencia. Entonces, la cultura de la compañía es innovadora, tipo startup, que responde a los clientes de una manera rápida y flexible. Hoy, cuando alguien entra a nuestras oficinas o interactúa con nosotros, percibe una cultura y una forma de hacer las cosas enmarcadas en esta estructura, lógicamente bajo el pilar de un grupo como Argos.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio
 

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