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Innovación

Las barricadas en el camino al éxito de los coches sin conductor

Los vehículos autónomos no se llevan bien con los demás, particularmente con los conductores humanos.

Carro autonomo

Firmas como Google han hecho grandes inversiones en la tecnología.

123RF

POR:
Portafolio
febrero 16 de 2018 - 08:34 p.m.
2018-02-16

Solamente hay algunas cosas en las que todo el mundo en Silicon Valley está de acuerdo, y una de ellas es que los coches sin conductor son el futuro. Dada esta opinión unánime, hay muy poco debate sobre los obstáculos que se interpondrán en el camino de los coches sin conductor, sobre lo que saldrá mal.

Me encontré pensando en esto la otra noche cuando iba en bicicleta a mi casa y me encontré con un coche sin conductor que intentaba cruzar una intersección de seis vías. Lo estaba haciendo bien, hasta que me vio. De repente se detuvo en el medio de la intersección, a pesar de que no había nadie más alrededor. Lo miré, me miró.

(Lea: Toyota presentó el prototipo de su vehículo autónomo

Eventualmente, avanzó, tal vez porque su pasajero humano tomó el mando.
A medida que los coches sin conductor se vuelven más comunes, también sucede lo mismo con los accidentes: el año pasado hubo 27 en California que involucraron coches autónomos, y apenas este año hubo cuatro en enero. Ninguno de estos accidentes parece ser culpa de los coches, aunque es difícil estar totalmente seguro, porque los accidentes los reportan las mismas compañías que realizan las pruebas.

(Lea: ¿Los vehículos autónomos acabarán con millones de empleos en el mundo?

Sin embargo, incluso conforme se multiplica el número de coches autónomos en la carretera, todavía no hay un debate serio sobre sus deficiencias. Hay cinco problemas que pienso que debemos considerar.

En primer lugar, los coches autónomos no se llevan bien con los demás, particularmente con los conductores humanos. Los movimientos bruscos y cautelosos de estos coches suelen confundir a quienes los rodean. Los informes de accidentes muestran esto una y otra vez: los conductores de otros vehículos a menudo malinterpretan las intenciones del coche robot, lo que provoca una colisión.

En segundo lugar, tendremos dificultades para confiar en estas máquinas. Piense en un avión de pasajeros. Gracias a los sistemas de piloto automático, la mayoría de los aviones ahora son capaces de volar por sí mismos.

Pero todavía tienen pilotos humanos, los cuales brindan seguridad psicológica a los pasajeros y actúan como respaldo si algo sale mal. Los coches sin conductor también pueden necesitar orientación humana durante mucho más tiempo de lo que imaginan sus creadores.

En tercer lugar, es poco probable que el entorno normativo para los coches sin conductor continúe siendo tan permisivo como lo es actualmente. En EE. UU., la legislación que legalizaría los vehículos autónomos se ha estancado en el congreso, sin resultados a la vista.

Los estados individuales, como California, Arizona y Florida, tienen reglas altamente permisivas para las pruebas, pero sería necesaria una ley nacional antes de que los coches puedan operar en EE. UU.

En cuarto lugar, existe el riesgo de que los coches autónomos no sean lo suficientemente inteligentes, lo suficientemente rápidos como para funcionar en un amplio rango geográfico.

En los próximos años, los coches sin conductor se usarán en vecindarios específicos o a lo largo de rutas específicas, que es cómo muchas compañías los están probando actualmente. Pero necesitan superar rápidamente esta fase si quieren cumplir sus promesas.

Finalmente, el auge en la investigación de los coches autónomos ha sido impulsado por una especie de exuberancia económica. Una era de dinero fácil ha ayudado a financiar el gran proyecto de ciencia que ha impulsado a los coches sin conductor.

El sector depende mucho de que este financiamiento continúe, porque ninguna de las tecnologías actuales es económicamente viable. En caso de una crisis financiera, el futuro de los coches autónomos podría comenzar a parecer muy lejano.

Al igual que todas las grandes disrupciones que se han dado en la historia, es imposible prever exactamente cómo o cuándo los coches sin conductor comenzarán a tener un mayor impacto. ¿Están al borde de una gran transformación, como el teléfono inteligente hace 15 años? ¿O son más como la fusión nuclear, una gran idea que nunca funcionó?
Silicon Valley está convencido de que es el primero de los casos, pero éste es un lugar que opera con gran entusiasmo, no con realismo.

Leslie Hook

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