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Mujeres desechan sus hiyab en protesta

Se intensifican protestas en contra de códigos de vestimenta impuestos por clérigos en el poder.

Teherán (Irán)

Internacional Por: Portafolio

Un ramo de clemátides blancas en la Avenida de la Revolución de Teherán marca el lugar donde dos iraníes desencadenaron el último desafío al régimen islámico: las mujeres desechando sus velos en público para protestar en contra de los estrictos códigos de vestimenta impuestos por sus líderes clericales.

Esta semana, cerca de una docena de mujeres tomaron las concurridas calles de la capital iraní, en una desafiante protesta que consistió en quitarse sus hiyab –blancos, negros y rojos–y alzarlos en alto con palos, según publicaciones virales en las redes sociales.

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La semana pasada, al menos una mujer tomó medidas similares en la ciudad conservadora de Mashhad, hogar de uno de los sitios más sagrados del islam chiíta.

“Soy una musulmana orgullosa y rezo todos los días, pero no tengo miedo de dar mi vida para protestar en contra de la obligación de llevar un hiyab, que debería ser un asunto personal”, dice Elham, una mujer de 44 años de edad, mientras marcha y se quita el velo en Teherán.

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“No puedo obligar a mi hija de 11 años a cubrirse el pelo. ¿Cómo puede el régimen hacerles esto a las mujeres maduras?”

Las protestas son las primeras de su tipo desde los primeros días de la Revolución Islámica de 1979
y han surgido inmediatamente después de una ola de manifestaciones contra las dificultades económicas que sacudieron al gobierno del presidente Hassan Rouhani, en diciembre.

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El desafío de las mujeres pone de relieve cómo la ideología del régimen islámico está bajo la presión de diferentes segmentos de la sociedad a medida que aumenta la desobediencia civil entre una población joven y urbanizada, que se ha vuelto más secular y que está en busca del cambio, dicen los analistas.

Las protestas de diciembre involucraron principalmente a hombres jóvenes de clase trabajadora que residían fuera de Teherán, mientras que las manifestaciones en contra del hiyab parecen estar alimentadas por la ira de la clase media.

Estas protestas fueron inspiradas por una mujer que se quitó el velo de la cabeza en Teherán en diciembre.


La madre de 31 años de edad, ahora conocida como la ‘Hija de la avenida de la Revolución’, se paró encima de una caja durante cerca de 45 minutos antes de que la policía y agentes de seguridad la arrestaran y la detuvieran en la cárcel durante un mes.

“Bajó sin resistencia y la obligaron a usar el hiyab blanco que había alzado con un bastón”, dice un tendero que fue testigo de su protesta. Su caso fue eclipsado por el estallido de las protestas económicas, pero después de que fue liberada durante el fin de semana, otras ya han tomado el relevo.

Una segunda mujer, conocida en las redes sociales como Narges Hosseini, fue arrestada el lunes mientras realizaba una manifestación similar, dijeron testigos.

Al menos otras seis se quitaron sus hiyab el martes. No quedó inmediatamente claro si otros manifestantes fueron detenidos.

Bajo el código penal de la república, una mujer que aparece en público sin un velo en la cabeza enfrenta hasta dos meses de cárcel o una multa de hasta 500.000 riales (US$13,5). En el pasado, las autoridades han detenido a muchas mujeres por llevar un “hiyab malo” y las han azotado con látigos, lo cual es considerado ilegal por los abogados porque tal castigo no existe en la ley. Muchas mujeres iraníes se consideran pioneras de los derechos de las mujeres en el conservador Medio Oriente.

La Revolución Islámica llevó inadvertidamente a que más mujeres cursaran estudios superiores, ya que los padres conservadores se sentían cómodos con el hecho de que sus hijas asistieran a universidades, pues los clérigos estaban supervisando el sistema.
Menos de una cuarta parte de las plazas universitarias estaban ocupadas por mujeres antes de 1979, en comparación con 46 % en la actualidad. Esta generación de mujeres jóvenes y educadas está a la vanguardia de las demandas de reformas sociales.

Su frustración se ve agravada por el conocimiento de que incluso Arabia Saudita, el reino ultraconservador, está suavizando algunas restricciones con respecto a las mujeres, incluyendo su promesa de levantar la prohibición de conducir. Esto ha llevado a algunas mujeres iraníes a temer que se quedarán atrás de sus pares regionales en términos de libertades sociales, a pesar de que enfrentan menos restricciones que las mujeres saudíes.

“No me gusta el hiyab, ya que es un medio de presión social para las mujeres y las niñas”, dice Romina, de 15 años de edad. “Ya sea que sea religiosa o no, no es asunto de los políticos. No me pueden obligar a ir al cielo”.

Mehdi Karroubi, un líder de la oposición, que durante décadas formó parte del régimen, el martes publicó una carta abierta al Ayatolá Ali Khamenei, que culpó al líder supremo por el creciente descontento.

“Le exhorto a que acepte la responsabilidad de las políticas de las últimas tres décadas”, dijo Karroubi, que se encuentra bajo arresto domiciliario, al dirigirse al Khamenei con críticas inusualmente contundentes.

“Debe aceptar que la crisis actual en cuestiones políticas, económicas, culturales y sociales es el resultado directo de sus políticas estratégicas y ejecutivas”, reza el documento.