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Los Balcanes, el tablero de juego de las grandes potencias

La UE trata de incrementar su influencia en la región a través de nuevas adhesiones, mientras países como China o Rusia han aumentando su poder allí.

Balcanes

Internacional Por: Javier Acosta

Los Balcanes Occidentales -un rompecabezas de etnias, religiones y disputas- se han convertido en un tablero en el que distintas potencias como Rusia, Turquía y China compiten con la Unión Europea (UE) por ganar influencia regional.

Serbia y Montenegro son países candidatos para entrar en la UE con el horizonte del año 2025 como posible fecha de ingreso. La Comisión Europea propuso en abril iniciar las conversaciones de adhesión con Albania y Macedonia, en la que es la decisión más importante en políticas de ampliación en un lustro. Y los líderes europeos celebraron en Sofía una cumbre centrada en esta región, que además de los cuatro países citados incluye también a Bosnia-Herzegovina y Kosovo.

El objetivo de las últimas decisiones de la UE es, según los analistas, recuperar la iniciativa en un espacio frágil, inestable y empobrecido, en el que siguen abiertas las heridas por las guerras de descomposición de la antigua Yugoslavia.

“La región tiene numerosos problemas internos latentes que pueden escalar si no se produce una acelerada ampliación, en un período de menos de diez años. La UE quiere dar ahora un nuevo impulso”, explica Dragan Djukanovic, vicepresidente de laboratorio de ideas serbio Centro para Política Exterior.

Rusia y Turquía son países que cuentan con una secular vinculación en la región, mientras que China ha irrumpido como un nuevo actor global con un interés principalmente económico. Para Djukanovic, Moscú busca ralentizar la ampliación de la UE e impedir cualquier expansión de la Otan, mientras que Ankara quiere fortalecer su presencia con una política “neootomana”, especialmente en países con población musulmana como Bosnia, Kosovo o Albania.

Mark Galeotti, autor de un reciente estudio del European Council on Foreign Relations sobre la influencia de Rusia en los Balcanes, cree que Moscú no se opone a la entrada de Serbia en la UE. “Rusia tiene importantes intereses políticos y económicos en Serbia y de hecho le alienta a entrar en la UE porque piensa que sería un caballo de troya magnífico”, declara.

Además, Galeotti no considera que el Kremlin tenga una estrategia a largo plazo sino que actúa de forma “oportunista” con el objetivo de sacar réditos políticos y generar distracciones y problemas a la UE.

Moscú no puede competir económicamente con la UE -solo el comercio de Serbia con Italia es superior a los intercambios con Rusia- y por eso apela a sus lazos religiosos y culturales.

El país más frágil de la región es Bosnia, un Estado disfuncional dividido en dos entidades, con Rusia influyendo en el formado por la República Serbia, y Turquía en la Federación Croata-Musulmana. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, protagonizó un mitin electoral en Sarajevo este domingo, en un momento en el que países como Austria, Holanda y Alemania lo vetaron.

Bosnia le brinda el escenario para mostrar que es también es bien recibido en Europa. Turquía actúa, especialmente en Bosnia, Kosovo y Albania, por medio de organizaciones humanitarias y de ayuda al desarrollo, que, entre otras cosas, rehabilitan mezquitas de tiempos otomanos. “Los turcos ofrecen dinero y eso es clave. La UE ofrece oportunidades a largo plazo, pero a corto plazo Turquía ofrece cosas mejores. Y a los líderes bosnios y de otros sitios les resulta difícil pensar a largo plazo”, resume la situación Galeotti.

La entrega ilegal en marzo por parte de los servicios secretos kosovares de seis ciudadanos turcos a Ankara, por su presunta vinculación con la intentona golpista de 2016, refleja el creciente peso del país euroasiático en la región. La deportación se convirtió en un escándalo y el primer ministro kosovar, Ramush Haradinaj, aseguró desconocer la operación y cesó al jefe de los servicios secretos y al ministro del Interior.
Sobre China, los analistas suelen coincidir en que es un actor muy pragmático, con un interés principalmente económico y que busca la estabilidad como condición para invertir.

La excomisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, resalta que la presencia de China en la región es producto de su estrategia mundial conocida como las Nuevas Rutas de la Seda. “Si son un actor pacífico y positivo hay que aceptarlos”, afirma Ferrero Waldner, quien recuerda que en un mundo globalizado las grandes potencias quieren estar presentes en todos los territorios.

China está presente en los Balcanes en diversos proyectos, como en el de modernizar la línea férrea Belgrado-Budapest, así como en préstamos para mejorar las vetustas infraestructuras de la región. “Su principal interés es encontrar la ruta más barata y directa a sus mercados principales. En ese sentido, los Balcanes sólo les interesan como vía hacia Europa Occidental”, resume Galeotti.

En lo que coinciden todos los analistas es que no hay alternativa para los países de la región a la entrada en la UE. “Es muy importante para la UE que entren porque de lo contrario podría haber conflictos, incluso conflictos armados”, advierte la excomisaria europea de Relaciones Exteriores.

EL PACTO CON IRÁN

El presidente ruso, Vladímir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel, apuntalaron la supervivencia del acuerdo nuclear con Irán, en la cuerda floja tras la salida de Estados Unidos, en una reunión donde exhibieron otras coincidencias frente a Washington.

“Hemos hablado acerca de la compleja situación que se ha creado con la salida de Estados Unidos del pacto nuclear iraní. Este acuerdo no es perfecto, pero es mejor que no tener ninguno”, dijo Merkel. Recordó que “Alemania, Reino Unido y Francia (los países europeos firmantes del pacto junto con Rusia, China y EE. UU.) y todos nuestros colegas en la Unión Europea apoyamos este acuerdo y seguiremos apoyándolo en el futuro”. Por ello, tal como agregó Merkel, “deben seguir las negociaciones con Irán acerca de esto y las estamos teniendo”.