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Italia, la democracia y la jaula del euro

Los italianos no son los únicos ciudadanos de Europa que se encuentran atrapados por la moneda única.

Giuseppe Conte asumió de manera oficial esta semana para ser el nuevo primer ministro de Italia.

Internacional Por: Portafolio

El jueves pasado por la noche, los espectadores que estaban saliendo del teatro La Scala en Milán encendieron sus teléfonos para descubrir que Italia finalmente parecía tener un nuevo gobierno.

Aida, la ópera que acababan de ver, termina con los amantes condenados muriendo juntos, mientras están encerrados en una prisión subterránea. Algunos miembros del nuevo gobierno de Italia podrían verlo como un símbolo apto del destino de su país mientras siga vinculado a la moneda única europea. Paolo Savona, que servirá como ministro de Europa de Italia, ha descrito el euro como una “jaula alemana”.

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Sin embargo, la nueva administración de Italia ha prometido que el país permanecerá dentro de la jaula en el futuro previsible. De hecho, la coalición entre la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas sólo fue aceptada por el presidente de Italia una vez que el eurofóbico Savona fue bloqueado de asumir el cargo aún más influyente de ministro de Finanzas.

En una señal más de que la Liga está alejándose de su campaña de larga data con respecto a abandonar el euro, una señal de tráfico que proclamaba ‘Euro Basta’ que se encontraba afuera de la sede del partido fue pintada la semana pasada.

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Para los estudiantes de política europea, todo esto parece familiar. Un gobierno populista ha sido una vez más forzado a regresar a la ortodoxia de la Unión Europea, por una combinación de Bruselas, Berlín y los mercados. La única novedad es que esta vez sucedió incluso antes de que el nuevo gobierno italiano tomara posesión de su cargo.

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Los críticos de la UE han argumentado durante mucho tiempo que este patrón ilustra que el bloque es, en el fondo, antidemocrático. Savona presentó este argumento en un libro reciente, afirmando que el gobierno italiano liderado por Silvio Berlusconi fue derribado en 2011 por la presión franco-alemana y que se trataba de “un acto antidemocrático típico de la filosofía que domina las acciones de la UE”.

Este argumento se ha hecho con mayor frecuencia en el sur de Europa, a medida que se ha desarrollado la crisis del euro. Yanis Varoufakis, el exministro de Finanzas de Grecia, describió a la presión ejercida por la UE y el FMI sobre los gobiernos de Chipre en 2013 y Grecia en 2015 como un “golpe de Estado”.

Este debate sobre si la UE es antidemocrática está destinado a resurgir en Italia. Incluso si el gobierno italiano se mantiene al margen de cualquier esfuerzo por abandonar el euro, seguramente chocará con las autoridades de la UE sobre la política fiscal y la inmigración. Matteo Salvini, el líder de la Liga y nuevo ministro del Interior de Italia, ha prometido acelerar las deportaciones y detenciones de hasta 500.000 inmigrantes ilegales, lo que podría causar angustia en Berlín, así como violar las leyes de la UE.

La Liga también quiere imponer un impuesto fijo del 15% sobre los ingresos. El Movimiento Cinco Estrellas, su socio en la coalición, ha abogado por un ingreso básico universal. Esas políticas son una receta para rebasar el límite del 3% de la UE sobre los déficits presupuestarios nacionales.

Si el gobierno de Roma ignora las reglas fiscales de la UE, la reacción de Bruselas y Berlín será dura. Cuando Italia se encuentre bajo la presión de los mercados de bonos, los críticos como Varoufakis y Savona volverán al argumento de que la élite de la UE está conspirando contra la voluntad del pueblo.

La versión básica de este argumento no tiene mucho sentido. La mayor restricción a la libertad de Italia para recortar impuestos y aumentar el gasto es el nivel de las deudas del país, no las normas de la UE. La deuda de Italia supera 130% del producto interno bruto.

En términos absolutos, es la tercera deuda más grande en el mundo, después de Estados Unidos y Japón. Cualquier indicación de que Italia piense abandonar la disciplina fiscal - o, incluso más dramáticamente, volver a la lira - probablemente provocaría una crisis de la deuda italiana, independientemente de las declaraciones de la UE.

Pero hay otros aspectos de la membresía del euro que realmente restringen la libertad de Italia para manejar su propia economía. Al unirse al euro, Italia perdió la capacidad de devaluar su moneda para restaurar la competitividad; o para avivar la inflación para erosionar el valor de sus deudas.

Algunos argumentarían que éstos eran malos hábitos de los que Italia necesitaba deshacerse. Pero después de una década de crecimiento económico débil, muchos italianos miran hacia atrás con nostalgia y anhelan los ‘malos viejos tiempos’ de inflación y devaluación.

Sin embargo, esas políticas sólo podrían reinstalarse si Italia abandona el euro. Además, cualquier esfuerzo para regresar a la lira probablemente provocará la fuga de capitales de Italia y una crisis financiera. En ese sentido, el euro es una ‘jaula’. Pero la jaula es inherente al diseño original de la moneda. De hecho, los alemanes también están encerrados en la jaula junto a los italianos. Mientras que la economía alemana claramente ha prosperado, en comparación con las economías de gran parte del sur de Europa, el futuro de Alemania está inextricablemente ligado al de sus vecinos menos afortunados.

Una crisis financiera provocada por la ruptura del euro no se limitaría al sur de Europa. Los bancos y ahorradores alemanes rápidamente se encontrarían en riesgo. La conflagración económica resultante bien podría destruir no sólo la moneda única, sino la propia UE.

Gideon Rachman