1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Internacional

Argentina no deja atrás la turbulencia financiera

El país acordó acelerar los pagos del FMI, pero el peso volvió a desplomarse 7,62%. Se prevé que su economía entre en recesión.

Buenos Aires, Argentina

Buenos Aires, Argentina

EFE

POR:
Portafolio
agosto 30 de 2018 - 12:15 a.m.
2018-08-30

El 2018 no está siendo el año de la economía de Argentina. Los problemas financieros que sufrió entre abril y mayo, unido a la crisis de los emergentes ocasionada por Turquía y los nuevos problemas que ya generan una devaluación del peso de 84,46% en lo que va de este ejercicio, han obligado al país, entre otras cosas, a solicitar ayuda al FMI y a subir su tasa de interés al 45%, medidas que, por otro lado, parecen no ser suficientes.

(Lea: El llanto de Argentina). 

Este miércoles, la divisa nacional cayó un 7,62% respecto al dólar estadounidense hasta ubicarse en una paridad de 33,9 pesos por cada unidad, a pesar de que el Gobierno de Macri acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) acelerar el desembolso de los fondos para así contar con la financiación necesaria.

Sin embargo, al igual que ocurrió en abril, las turbulencias actuales se dan por temas no resueltos. “Los problemas que enfrenta Argentina no son nuevos. Por el contrario, lo que vemos es un escenario que refleja que el acuerdo con el FMI, más aquellas que la siguieron (fusión de los ministerios de Hacienda y Finanzas, cambio del presidente y equipo a cargo del BCRA, desarme de las LEBACs, etc), no habrían sido suficientes para calmar los motivos estructurales que trajeron la turbulencia”, explica Ignacio E. Carballo, docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires y Universidad Católica Argentina.

Además, como agrega el experto, “la lectura oficial es una falta de confianza por parte del mercado ante la capacidad de pago del Gobierno. La lectura estructural: que el modelo económico apostó a generar condiciones para el arribo de inversión sin éxito, producto de las altas tasas de interés y un consumo estancado”, resalta Carballo.

Pero, también es cierto, los golpes económicos que sufre el país no solo tienen que ver por temas internos. De acuerdo con la economista del Peterson Institute for International Economics, Monica de Bolle, “la situación refleja las preocupaciones actuales de los inversionistas sobre los mercados emergentes en general. En el papel, Argentina y Turquía se ven similares: bajas reservas y altas necesidades de dólares. En este sentido, siguen preocupados porque los problemas de liquidez aún no se han resuelto por completo, la economía puede caer en recesión debido a la sequía y las conmociones externas y existen dudas sobre si el Gobierno cumplirá sus obligaciones. Además, hay una gran ansiedad creciente sobre las elecciones de 2019”.

Precisamente, en esta semana se han publicado varios datos que apuntan a que la economía del país volverá este año a terreno negativo, una situación que dista mucho del optimismo que los mercados habían demostrado por la agenda reformista de Macri.

En el último informe de la Cepal, el organismo espera una contracción del PIB en 2018 de 0,3%, lo que supone una reducción de 112% respecto a su anterior pronóstico, el cual había sido de 2,5%.

Asimismo, la agencia calificadora Moody’s cuantificó la caída para la economía este año en un 1% y afirmó, de igual forma, que la situación negativa se extenderá al próximo año.
Con todo, en lo que coinciden los expertos es que “la ayuda del FMI no ha sido suficiente para calmar las aguas”, como deja claro Carballo.

Cabe recordar que el Gobierno de Argentina solicitó un crédito al FMI de US$50.000 millones bajo la modalidad stand by, de los cuales ya se hizo un primer desembolso de US$15.000 millones. Esta es una herramienta que la institución le ofrece a los países asociados, en caso de enfrentar turbulencias financieras o la necesidad de un financiamiento adicional. Otro de los países que cuenta con este programa de ayuda es Colombia, que lo ha renovado pero no ha hecho uso de ese dinero.

Rubén López Pérez

Compartir