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Internacional

Así Pekín difunde el mensaje de China al mundo

Más de 200 publicaciones en chino reimprimen contenido de los medios estatales.

China

En muchos casos, periódicos en el extranjero reproducen la información que publican los mismos medios de comunicación controlados por el Gobierno y el Partido Comunista de China.

123RF

POR:
Emily Feng
julio 20 de 2018 - 05:59 p.m.
2018-07-20

El último número del UK-Chinese Times, uno de los pilares de la comunidad de casi 400.000 habitantes de habla china en Gran Bretaña, informó sobre el plan de House of Fraser de cerrar más de la mitad de sus tiendas departamentales en el Reino Unido. La organización de noticias, con una tirada de 40.000 ejemplares, les ha brindado noticias e información a sus lectores desde 2003.

(Lea: Economía china se desacelera por guerra comercial con EE. UU.)

Pero la naturaleza de esas noticias ha cambiado con el tiempo. Desde 2010, el UK-Chinese Times, el cual tiene su sede en la sureña ciudad suburbana de Milton Keynes, se ha asociado con el People’s Daily, el portavoz oficial del gobernante Partido Comunista de China (PCCh). El resultado es que, además de publicar un inserto del People’s Daily, el UK-Chinese Times publica docenas de artículos idénticos a los que imprimen los medios oficiales.

(Lea: China y UE rechazan el proteccionismo comercial de Donald Trump)

Después de que el Partido Comunista decidiera el año pasado abolir los límites del mandato presidencial, lo cual le permite a Xi Jinping mantenerse como jefe de Estado de por vida, el UK-Chinese Times publicó una serie de historias que justificaban la revisión constitucional.

La adopción de enmiendas constitucionales por parte de la Asamblea Popular Nacional seguramente traerá felicidad y bienestar al pueblo chino en una nueva era”, dijo un internauta en un artículo del People’s Daily que han reproducido.

El cambio de contenido en el UK-Chinese Times es parte de una agresiva iniciativa de los medios de comunicación impresos, radiales y televisivos apoyados por el Partido Comunista para establecer acuerdos de cooperación con publicaciones extranjeras, los cuales les permiten publicar contenido aprobado por el partido bajo el membrete de otros medios.

Una investigación del Financial Times reveló que las agencias de noticias afiliadas al partido estaban reimprimiendo o transmitiendo su contenido en al menos 200 publicaciones en chino ‘independientes’ en el mundo. Bajo esos acuerdos, estas ahora llegan a millones de lectores fuera de China cada año, y rivalizan con los grupos de suscripción de todos los periódicos más grandes del mundo.

“Los medios de comunicación y el pueblo chino son uno”, resalta Lu Hao, editor en jefe del periódico estadounidense Sino-US Times, a los editores en un foro que promovió la Iniciativa Un Cinturón, Una Ruta de China el año pasado.

Cuando se trata de promover los intereses geopolíticos del Partido Comunista en el exterior, agregó: “Los medios de comunicación en chino tienen una ventaja incomparable, debido que comparten el idioma, la cultura y las costumbres”.

El uso de medios noticiosos de terceros para enmascarar el contenido del partido se ha convertido en una táctica tan común que los funcionarios del partido incluso le han dado un nombre: “Usar barcos prestados para salir al mar”. Eso significa usar los recursos de otros para cumplir tus propios objetivos.

Conforme China ha intensificado sus esfuerzos de poder blando durante la última década con el propósito de cambiar la imagen internacional de su sistema autoritario, gran parte de la atención se ha enfocado en su inversión en contenido en inglés en EE. UU. y Europa.

Sin embargo, las autoridades también han estado realizando un esfuerzo coordinado para influir en los grupos de medios que sirven a los aproximadamente 60 millones de personas étnicamente chinas que viven en el extranjero, especialmente las comunidades en Australia, Nueva Zelanda y Canadá.

Las autoridades chinas temen que las comunidades de la diáspora - muchas de las cuales tienen vínculos con Taiwán - podrían ayudar a fomentar la oposición al Partido Comunista.

El PCCh intenta ‘fundir’ o ‘fusionar’, según sus propias palabras, el contenido de los medios chinos en el extranjero con el suyo propio o con algunas de las personas que desempeñan papeles clave en los medios nacionales en China”, explica Anne-Marie Brady, experta de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda.

“Éste es un fenómeno verdaderamente bien establecido. Es sólo que el mundo exterior no se ha dado cuenta”. En 2005, el editor Jack Jia fue invitado a asistir, con los gastos pagados, a una conferencia llamada Foro Mundial de Medios que se iba a celebrar en la ciudad portuaria china de Wuhan.

Después de ser agasajado por editores chinos, le llegó una oferta: contenido gratuito de China News Service, un servicio de cables que alcanza principalmente a audiencias chinas en Hong Kong y Taiwán.

Pero Jia, editor y redactor de Chinese News, un periódico en chino en Canadá, sintió que algo no estaba bien. “Cuando le echamos un vistazo a su contenido, vimos que todo se parecía a Xinhua, el portavoz del Gobierno”, afirma Jia refiriéndose a la agencia estatal. “No utilizamos ese contenido en lo absoluto”.

China News Service (CNS) está controlado por la Oficina de Asuntos Chinos en el Extranjero, una organización clave detrás de las operaciones de influencia del Partido Comunista en el exterior. Se creó para alcanzar a los lectores en Hong Kong y Taiwán, pero desde entonces el CNS se ha enfocado en las comunidades étnicas chinas que viven fuera de China.

Los medios de comunicación chinos en el extranjero mantuvieron durante mucho tiempo una conexión casi exclusiva con los de Hong Kong y Taiwán, muchos de los cuales adoptaron una postura contra el partido. Eso cambió a principios de los 2000 conforme creció la influencia económica de Pekín. Editores como Jia fueron cortejados con agresividad. El alcance es parte de un esfuerzo para acercar políticamente esas comunidades a la órbita del Partido Comunista.

Ahora China tiene dinero y fuerza, y en este momento su penetración de los medios en los países occidentales, especialmente Gran Bretaña, Alemania, EE. UU. y Canadá, ha aumentado”, dice Cao Changqing, un comentarista que actualmente trabaja para una emisora taiwanesa.

Durante esa misma época, los ingresos de la industria impresora mundial cayeron en picada como resultado de la distribución de noticias en internet. Eso les dio una apertura a los medios de comunicación del partido: ofrecerían su contenido gratis, manteniendo a flote a los editores en dificultades mientras atraían más lectores.

Medios como People’s Daily y China News Service, administrados por el partido, suministran contenido gratuito que luego se publica bajo el membrete de la organización de noticias en el extranjero. Los artículos generalmente se publican con una fecha pequeña que identifica su origen, pero se pueden confundir fácilmente con los originales de la publicación en el extranjero. A veces, estos acuerdos también obligan a los editores a publicar la edición en el extranjero del People’s Daily como un inserto.

Desde 2003, el China News Service ha organizado conferencias anuales en China a las que invitan a cientos de editores de organizaciones de medios impresos, televisión y radio en el extranjero. El People’s Daily y CGTN, el brazo internacional de la emisora estatal CCTV, desde entonces han comenzado sus propios foros. Al margen de estos, los editores reciben propuestas de programas de televisión o noticias gratuitas de los patrocinadores de los medios estatales.

“La edición en el extranjero del People’s Daily es uno de los periódicos más autoritarios en China. La riqueza de su detallado contenido es obvia para todos. Por tanto, me ofrecí como voluntario para publicar el contenido del People’s Daily, y espero unirme a la ‘gran familia’ de su edición en el extranjero”, resaltó el editor en jefe del Huaxin Newspaper de Austria al People’s Daily después de asistir a su foro en 2007.

Los medios estatales de China están tratando de exportar su modelo de noticias cuidadosamente controladas, pero Gao Bingchen, un columnista sino-canadiense quien escribe bajo el seudónimo de Huang Hebian, dice que no es una relación bilateral. “El mayor problema es la falta de reciprocidad. La sociedad occidental ayuda a la cultura y al contenido chinos difundiéndolos libremente, pero China está cerrada al contenido de los países occidentales”, dice.

Gao alega que fue despedido en 2016 del periódico canadiense Global Chinese Press después de escribir una crítica sobre una visita de Estado a Ottawa del ministro de asuntos exteriores, Wang Yi, y sobre la situación de los derechos humanos en China en sus redes sociales.

A los escritores independientes de idioma chino les resulta cada vez más difícil publicar trabajos no aprobados por los medios respaldados por el partido, asegura Jonathan Fon, un comentarista de televisión.

La censura no se limita al hecho de que otras publicaciones rechacen este tipo de historias. En el entorno actual, ni siquiera tienes la capacidad de publicar cosas tú mismo, porque nadie te ayudará a publicar esos ensayos”, dice Fon, quien alega que se le ha impedido aparecer en varios medios canadienses en idioma chino después de escribir negativamente sobre el comercio entre China y Canadá.

La mayor influencia económica global de Pekín ha puesto una presión adicional sobre los medios chinos en el extranjero. En Canadá, las compañías que dependen del cultivo de las relaciones comerciales con China también imponen el cumplimiento de la línea del partido al condicionar el dinero de la publicidad que tanto necesitan los medios en idioma chino.

“Las compañías no ponen anuncios en los medios catalogados de ‘hostiles’. Incluso si el periódico es neutral, el consulado lo notará y les orientará a las compañías patrióticas que no coloquen anuncios en esos periódicos. Entonces, si eres neutral, la fuente de ingresos desaparecerá”, apunta Chongyi Feng, profesor asociado de estudios de China de la Universidad de Tecnología de Sídney.

Un escritor canadiense-chino que usa el seudónimo de Xin Feng dice: “Los medios en chino aquí a veces son manejados por empresarios de la parte continental que usan sus medios como plataforma para atraer negocios o para difundir propaganda”. En 2016, recibió amenazas de muerte después de escribir una crítica sobre la misma visita de Wang que provocó el despido de Gao.

Los supermercados chinos, los cuales dependen de las buenas relaciones con las autoridades y mayoristas locales para importar la mayoría de sus productos, han hecho particular hincapié en vincular la compra de anuncios a la corrección política, según afirman dos editoriales en Toronto.

“Los riesgos de hablar abiertamente obviamente están creciendo, especialmente desde el 19º congreso del partido”, señala Jia, refiriéndose a la reunión que puso fin a los límites de mandato. “Hay miedo y está empeorando”.

En algunos casos, las amenazas contra los reporteros por incumplimiento no son sutiles. La esposa china del reportero sino-estadounidense Xiaoping Chen fue detenida mientras trabajaba en un aeropuerto en China. Fue liberada a inicios de este año, según sus amigos, pero Chen no ha podido ponerse en contacto con ella directamente.

Poco antes de que fuera liberada, salió a la luz un vídeo de su esposa, publicado en una cuenta de YouTube con archivos de audio pirateados de periodistas chinos y extranjeros. En el vídeo, ella decía que dejaba a su marido por voluntad propia, pero parecía estar leyendo un guión.

Chen es el editor de Mirror Media Group, con sede en Nueva York, un sitio web en chino que publica artículos a veces especulativos que documentan la intriga de la élite política de China.

Él cree sus numerosas entrevistas con Guo Wengui - un magnate de los negocios en el exilio quien amenazó con filtrar secretos delicados sobre algunos de los líderes más poderosos de China - pusieron nerviosas a las autoridades chinas.

El ministerio de seguridad pública de China no respondió a una solicitud de comentarios. “Mi esposa básicamente no tiene ningún interés en mi trabajo. Incluso cuando le cuento la verdad sobre China, ella no cree lo que le digo”, le dijo al Financial Times en un correo electrónico. “Pero, honestamente, nunca pensé que secuestrarían a mi esposa”.

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