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Internacional

Brasil ha regresado

La agenda de reformas económicas que desarrolla ha permitido impulsar la economía y ha generado la estabilidad necesaria para que los inversionistas extranjeros vuelvan a fijarse en el mercado.

Rio de Janeiro

Brasil ha mejorado sus índices de confianza, actividad industrial y comercio exterior y ha fortalecido su mercado laboral.

123rf

POR:
Portafolio
febrero 09 de 2018 - 09:44 p.m.
2018-02-09

Una vez más, hablaré de la agenda de reformas que está transformando a Brasil.

Cambiamos la página de la crisis económica porque supimos decir no al populismo y actuar con responsabilidad. Impulsado por una visión de largo plazo, nuestro Gobierno está construyendo, en diálogo permanente con el Congreso Nacional y la sociedad, las bases de un Estado eficiente, que presta al ciudadano servicios de calidad, dentro de un presupuesto público equilibrado. Son esas, también, las bases del crecimiento sostenible, imprescindible para llevar adelante el desarrollo del país y efectivamente sacar de la pobreza a millones de brasileños.

(Lea: El nuevo milagro de Brasil)

En poco más de un año y medio de gestión, confirmamos, en la práctica, nuestro compromiso con el equilibrio fiscal. Los resultados están ahí. La inflación cayó y está nuevamente bajo control. La tasa de cambio se estabilizó. Los intereses retrocedieron a su menor nivel histórico.

(Lea: Los productores de A. Latina apuestan al café más amargo)

Fue con hechos, no con voluntarismos, que restauramos la confianza en la economía brasileña - confianza que ya se refleja en el incremento de la actividad industrial, en la vitalidad del comercio exterior, en el regreso de los empleos.

El inversionista que observa al Brasil de hoy percibe un Gobierno que trabaja con diagnósticos precisos y aplica soluciones que funcionan. Percibe una administración comprometida con la dinamización del ambiente de negocios.

Por toda parte, hemos eliminado trabas burocráticas que obstruían el camino del emprendedor - se hizo más fácil abrir una empresa, importar y exportar. La reforma laboral, que ya entró en vigor, es un marco especialmente relevante de nuestros esfuerzos para sintonizar a Brasil con las realidades de la economía contemporánea, sin afectar los derechos del trabajador. Está en nuestro horizonte, todavía, una simplificación tributaria que vuelva ágil y lógico el pago de impuestos. Con todo esto, la tendencia que se evidencia es de un Brasil donde cada vez hay más libertad económica.

Cuentas públicas en orden y un sector privado competitivo son esenciales para el crecimiento sostenible, así como es esencial una infraestructura de calidad, compatible con el vasto potencial de nuestro país. Por eso, también presenté en Davos las múltiples oportunidades del programa ‘Avançar, Parcerias’, de concesiones y privatizaciones del Gobierno federal.

El modelo que instituimos presenta reglas bien definidas y estables, reforzando la seguridad jurídica. No por casualidad, ha atraído fuerte interés en el exterior. Hasta ahora, concluimos más de 70 proyectos que abarcan carreteras, puertos, aeropuertos, líneas de transmisión, reservas de gas y petróleo. La estimativa de inversiones es de US$44.000 millones. En 2018, serán ofertados otros 75 proyectos, que también incluyen vías férreas y que deberán captar más de US$40.000 millones.

La reforma reforzará la credibilidad de la economía, haciéndola entrar a un ciclo duradero de crecimiento.

Los cambios por los que Brasil está pasando, y que ya lo preparan para enfrentar mejor los desafíos del siglo XXI, no se acaban en el plano local. En el área externa, hemos actuado también con espíritu de apertura, pues es falso pensar que puede haber, en el mundo actual, desarrollo en ambiente de clausura económica. Nuestro empeño por mayor y mejor integración comienza en la región, en Mercosur: con los demás socios, Brasil ha puesto en marcha una agenda que tiene en la promoción del libre mercado uno de sus principales pilares.

Además de la eliminación de barreras al comercio intrabloque, hemos fomentado el acercamiento con los países de la Alianza del Pacífico. Por primera vez en veinte años, tenemos una perspectiva realista de conclusión de un acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, acuerdo que queremos sea completo y equilibrado, que de hecho atienda los intereses de la sociedad brasileña. Tenemos abiertos, aún, nuevos frentes de negociación, con aliados de varias regiones.

Es un hecho innegable, para quien conserva el sentido de objetividad, que Brasil ya recorrió en nuestro gobierno un largo camino, y a pasos rápidos. Logramos mucho, siempre con base en el diálogo, materia prima de la democracia y con sincera disposición de acordar posiciones y articular respuestas eficaces para las necesidades del país.

El desafío que se impone y al cual estamos enteramente dedicados, es reformar la seguridad social. En Davos, ratifiqué mi compromiso con un sistema pensional justo y sostenible, que corresponda a la evolución demográfica de nuestra población. Ese es un compromiso que renuevo, en primer lugar, delante de los brasileños, sobre todo los más pobres pues finalmente, el sistema, tal como está, transfiere rendimientos de quien menos tiene a quien menos necesita. La reforma eliminará privilegios y garantizará el pago de pensiones de hoy y mañana. Reforzará la credibilidad de la economía brasileña, haciéndola entrar a un ciclo duradero de crecimiento.

Estamos enfrentando, con coraje y ánimo redoblados, las demandas que el momento histórico presenta para toda la nación. No me queda duda de que, una vez más, los desafíos serán superados y prevalecerá el bien común.

Brasil es un gran país, que reúne activos de toda clase. Es un mercado consumidor de más de 200 millones de personas, con abundantes recursos naturales. Nuestro pueblo es creativo y trabajador. Tenemos una industria diversificada, una agricultura altamente productiva. Nuestra matriz energética está entre las más limpias del mundo. Somos un país continental, alejado de los focos de tensión geopolítica. Esas son las razones que siempre han hecho de Brasil un destino atractivo para los inversionistas. En los últimos tiempos, el problema era que el país había perdido el rumbo.

Lo que hizo nuestro Gobierno fue devolverle nuevamente el rumbo a Brasil. Desde el principio, tuvimos claridad sobre el camino que deberíamos recorrer: el de la responsabilidad, la apertura y libertades. De ese camino no nos desviamos, ni nos desviaremos.

Este es el mensaje que he transmitido a los brasileños y que he llevado a Davos.


Michel Temer
Presidente de Brasil

*Este artículo fue publicado originalmente en Valor Econômico.

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