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Internacional

Disminuye la esperanza de la reactivación de Argentina en la era Macri

Al principio, las medidas de retirar las políticas populistas, impulsar el crecimiento y controlar la inflación dieron frutos, hoy el ambiente cambió.

Maurico Macri

Mauricio Macri, presidente de Argentina.

Reuters

POR:
Portafolio
agosto 28 de 2018 - 06:12 p.m.
2018-08-28

Ariel Lechenao se siente como un tonto. Votó por el presidente argentino Mauricio Macri en 2015, harto de la economía estancada manejada por su predecesora y convencido por las promesas de una vida mejor.

Al principio, las medidas de Macri de retirar las políticas populistas, impulsar el crecimiento y controlar la inflación dieron frutos.

(Lea: Argentina mantiene la fe en Macri a pesar de la caída del peso). 

Pero sólo dos años después todo parece ir cuesta abajo para muchos argentinos: el país está al borde de la recesión, el peso se ha derrumbado y los precios al consumidor suben más del 30 por ciento al año.

“Decidí votar por Macri porque pensé que realmente iba a cambiar las cosas para mejor”, dijo Lechenao, un taxista de 41 años, divorciado y con dos hijos.

“Creí muchas cosas, soy un idiota ¿verdad?”

Más de un tercio de los argentinos dicen que el mal estado de la economía es su principal preocupación, seguido por la corrupción con un 14 por ciento, según una encuesta reciente de la consultora Isonomia.

El desencanto ha hecho que la aprobación del presidente haya caído en más de un tercio desde que asumió el cargo.

La confianza del consumidor se desplomó a un 36 por ciento desde un 54 por ciento en el mismo lapso. Y los datos publicados el jueves mostraron que la actividad económica se contrajo un 6,7 por ciento en junio frente al mismo periodo del año anterior, el peor desempeño en nueve años.

La pregunta ahora es si la decreciente popularidad de Macri y un Congreso menos cooperativo obstaculizarán su capacidad para poner a la economía nuevamente en marcha e implementar las medidas de austeridad adicionales acordadas con el Fondo Monetario Internacional a cambio de una línea de crédito récord de US$50.000 millones.

“Macri se encuentra en una situación difícil porque su mensaje principal a su electorado fue dolor a corto plazo por ganancia a largo plazo”, dijo Thomaz Favaro, director de la firma consultora Control Risks. “Hasta ahora solo han sentido lo primero”.

Aumento de la pobreza Macri ha admitido que la crisis eliminará algunos de los avances recientes que ha logrado Argentina en la reducción de la pobreza, una de sus principales promesas de campaña.

(Macri apuesta por la infraestructura y la transparencia). 

Los salarios crecen más lentamente mientras el desempleo aumenta y se acerca a los dos dígitos.

En consecuencia, las perspectivas de crecimiento se han ido hundiendo.

Los economistas que a principios de este año pronosticaron que la economía se expandiría un 3 por ciento en 2018 ahora estiman que se contraerá un 0,3 por ciento este año.

Sin embargo, la inflación sigue siendo el principal flagelo, y se mantiene por encima del 30 por ciento incluso después de que el banco central elevó las tasas de interés al 45 por ciento, el nivel más alto entre las naciones del G-20.

Las alzas en los precios de las facturas de gas, electricidad y agua se han convertido en la realidad cotidiana de millones de argentinos.

Lechenao, el taxista, ha vivido toda su vida en un barrio de clase media de Buenos Aires, pero ahora se encuentra cerca de la línea de pobreza oficial.

Ni siquiera puede darse el lujo de llevar a sus hijos fanáticos del futbol a ver jugar a su equipo favorito.

“Mi calidad de vida sigue bajando con este gobierno”, señaló.

La realidad duele Macri ha reconocido que algunos de sus objetivos iniciales, cómo reducir la inflación, eran demasiado ambiciosos y se volvieron inalcanzables ya que Argentina sufrió una "tormenta" este año.

Pero reiteradamente dice que su gobierno, sus políticas y la economía de Argentina están en el camino correcto.

Las autoridades también insisten en que todas las decisiones económicas se han tomado por voluntad propia y no bajo las instrucciones del FMI.

Argentina celebrará elecciones presidenciales en 2019.

Si bien la desaceleración económica y el colapso del peso jugarán un papel importante en la votación del año próximo, al menos por ahora Macri está recibiendo un respiro, ya que la atención se ha dirigido a su principal enemigo político, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La predecesora de Macri se ha visto envuelta en un creciente escándalo de corrupción y sus índices de aprobación se han desplomado aún más que los de Macri.

El gobierno dice que la economía se mantendrá estable este año y comenzará una modesta recuperación en 2019. Pero ese pronóstico "suena un poco demasiado optimista", advirtió Daniel Kerner, director general para América Latina de Eurasia Group. "La mayoría de la gente se siente muy insegura sobre hacia donde se dirige la economía".

Bloomberg

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