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Internacional

Dos retos no dejan dormir a Japón; hay más de 10.000 desaparecidos bajo los escombros

Prevenir una catastrófica fuga de radiación desde la central nuclear de Fukushima y comenzar a reorg

Archivo Portafolio.com.co

Terremoto en Japón

Archivo Portafolio.com.co

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marzo 19 de 2011 - 12:00 a.m.
2011-03-19

A una semana de haber ocurrido el terremoto de 9 grados en la escala de Ritcher y del tsunami que golpeó especialmente el norte de Japón, el Gobierno de la isla nipona enfrenta dos grandes retos: controlar los problemas con la central nuclear de Fukushima y comenzar a organizar a los damnificados de la tragedia.

Lejos de las cámaras de los medios, lidiando con los escombros radiactivos de una planta de energía nuclear, un anónimo batallón de trabajadores realiza la labor más peligrosa de Japón, o quizá del mundo.

Alrededor de 300 personas lidian con la planta de Tokyo Electric Power arrasada por el terremoto, portando máscaras, anteojos y trajes protectores forrados con fuertes cintas adhesivas para evitar a las partículas radioactivas.

Todos luchan contra el tiempo para restaurar el suministro de energía y enfriar los sistemas de seis reactores en Fukushima, en un intento por evitar la peor catástrofe nuclear desde el accidente de Chernóbil en 1986.

Impactados por explosiones e incendios, los reactores en la planta situada a 240 kilómetros de Tokio se están filtrando, y funcionarios no pueden confirmar si las aguas para enfriarlos se mantienen en las piscinas que contienen a las placas de combustible usado. De no ser así, podrían quemarse y liberar radiación tóxica.

La agencia de seguridad y funcionarios de la compañía no han dado detalles sobre los trabajadores ni han explicado la labor específica que están realizando. Ningún funcionario ha aclarado si los trabajadores desarrollan su labor de forma voluntaria o bajo una orden.

“Es su trabajo. Creo que lo están haciendo por voluntad propia”, dijo Masato Furusawa, un trabajador de la construcción de 47 años y residente en Tokio. “Ellos no necesitan ser convencidos, es algo que tienen que hacer”, agregó.

Ello refleja la costumbre japonesa de seguir sin cuestionamientos la orden de un líder, jefe o empleador. Ya sea un guerrero del siglo XVII en servicio, un caudillo local o un ingeniero de turbinas del siglo XXI, los japoneses son criados con un fuerte sentido de lealtad y deber.

Es un espíritu que ha hecho que algunos japoneses hagan comparaciones entre los trabajadores que intentan enfriar los reactores y los tokkoutai de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas militares especiales que incluían a los pilotos kamikaze.

Además de sus trajes protectores, Tokyo Electric está limitando el nivel de radiación al cual los trabajadores son expuestos.

La dosis promedio para un empleado de planta nuclear es 50 milisieverts en cinco años. La compañía dijo ayer que había elevado el límite a 100 milisieverts por una hora por trabajador y a un máximo total de 250 milisieverts por año.

INCERTIDUMBRE

Pese al esfuerzo de estas personas, de las cuales no se saben muy bien el grado de radiación al que están siendo sometidos, el primer ministro japonés, Naoto Kan, reconoció que la situación es grave y “no permite todavía ser optimistas”.

De hecho, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón elevó la gravedad del accidente del nivel 4 al 5 en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (Ines) de entre 0 y 7.

El aumento al nivel 5 se refiere a los accidentes nucleares “con consecuencias de mayor alcance”, mientras el grado 4, en el que lo mantenían hasta ahora, definía a los accidentes “con consecuencias de alcance local”.

La radiactividad en torno a la central nuclear, operativa desde 1971, llevó al Gobierno nipón a evacuar casi 230.000 personas en un radio de 20 kilómetros y recomendar a aquellas que se encuentran entre 20 y 30 kilómetros de la planta que permanezcan en sus casas con puertas y ventanas cerradas.

Voz de aliento del Primer Ministro

El primer ministro de Japón, Naoto Kan, se mostró ayer convencido de que el país será “capaz de emerger de la crisis” tras el terremoto que azotó el noreste de Japón hace una semana.

“Reconstruiremos Japón de nuevo”, aseguró Kan, que reconoció que la crisis nuclear de la planta de Fukushima es “grave”, pero se mostró esperanzado en que “los problemas se resuelvan pronto”.

En su discurso televisado en directo desde Tokio también hizo un llamamiento a la unidad de los japoneses e incidió en que “no hay espacio para el desaliento” en esta crisis. Además, agradeció a la población la “calma” que ha mantenido durante una semana.

¿Cuál es el estado de los reactores?

Cuatro reactores de la central de Fukushima 1 resultaron dañados gravemente al detenerse su sistema de enfriamiento.

* Reactor 1: El núcleo está fundido parcialmente. Para bajar la presión en el recinto de confinamiento del reactor, el operador de Tokyo Electric Power (Tepco) liberó el sábado una descarga de hidrógeno en la atmósfera que causó una explosión. El techo del edificio se derrumbó, pero el recinto del reactor podría estar intacto. El 70 por ciento del reactor estaría dañado.

* Reactor 2: El núcleo está fundido parcialmente. En la madrugada del martes se produjo una explosión en el recinto del reactor. Una piscina de retención situada en el interior del recinto está dañada. La amplitud del percance, incluso en lo que hace al sistema de aislamiento del recinto de confinamiento, sigue siendo incierta. El 33 por ciento del corazón del reactor estaría dañado.

* Reactor 3: Fusión parcial del núcleo. Para bajar la presión en el recinto de confinamiento, el operador Tepco liberó hidrógeno. Como para el reactor 1 esta operación provocó una acumulación de hidrógeno que el lunes terminó con una explosión. El techo y algunas paredes del edificio exterior fueron arrancados por la explosión.

El recinto de confinamiento y el corazón del reactor resultaron dañados. Las pileta en donde se pone el combustible usado se recalentó de manera excesiva.

El Ejército continuó echando agua al reactor este viernes para evitar que las barras de combustible de la pileta entren en fusión. Los helicópteros que habían largado agua el jueves no despegaron este viernes.

* Reactor 4: Se produjo el martes una explosión en este reactor, que estaba detenido para operaciones de mantenimiento en el momento del terremoto. Un incendio se declaró en la piscina de almacenamiento del combustible usado; el ejército estadounidense extinguió las llamas. Una parte del combustible ya no está cubierta y las autoridades intentan ponerla bajo agua para prevenir escapes.

* Reactores 5 y 6: Ambos estaban parados por mantenimiento en el momento del sismo.

Entre seis meses y un año para reubicar a los damnificados

Más de 10.000 personas siguen desaparecidas bajo los escombros, mientras que unas 550.000 están viviendo en los refugios. Hay precarias condiciones de alimentación y luz.

Aunque las cifras aún pueden cambiar considerablemente, el balance que las autoridades japonesas dieron sobre el peor desastre de la posguerra nipona supera ya los 6.900 muertos, por encima de los cerca de 6.500 que dejó en 1995 el terremoto que asoló la ciudad de Kobe (sur), y se espera que aumente todavía puesto que hay más de 10.300 desaparecidos.

Además, las autoridades evacuaron a más de 550.000 personas tras perder sus hogares a causa del tsunami y del radio de 20 kilómetros en torno a la central de Fukushima.

La catástrofe podría suponer pérdidas por 100.000 millones de dólares, equivalentes al 2 por ciento del PIB de Japón, tercera economía mundial, según estimó el banco DBS de Singapur.

Una semana después del grave sismo, los supervivientes comenzaron a recibir, con cuentagotas, alimentos y electricidad.

Unas 90.000 personas, incluido personal militar y de la policía, trabajan a la carrera para trasladar a lugares seguros a unas 16.000 personas que siguen aisladas en precarios refugios en zonas arrasadas de provincias como Miyagi, Ibaraki y Fukushima.

La televisión pública NHK hablaba hoy de cerca de 400.000 personas resguardadas en 2.000 refugios, muchas de ellas sin alimentos, electricidad, gasolina ni calefacción para ayudar a sobrellevar las bajas temperaturas que azotan el noreste de Japón.

Las carreteras agrietadas y los puertos y aeropuertos dañados están siendo reparados poco a poco, y ayer la Autopista de Tohoku, la principal arteria del noreste, quedaba parcialmente abierta a los vehículos de emergencia.

También el aeropuerto de Sendai, que resultó totalmente anegado por el tsunami, se pudo habilitar para el aterrizaje y despegue de aviones y helicópteros de rescate.

Con la apertura de las carreteras los vehículos comenzaron a circular de nuevo y la ayuda a llegar a las zonas devastadas, eso sí, muy lentamente: en el pueblo de Minamisanriku (también en Miyagi), que quedó prácticamente engullido por el mar, los supervivientes lamentaban la escasez de alimentos, combustible y medicinas.

“Ha pasado una semana y ahora tenemos que hacer frente el frío. Al principio había unas diez personas enfermas y ahora son ya treinta, con resfriados, fiebres, diarrea o asma”, declaraba a la televisión NHK una de las enfermeras de un refugio de esa zona, donde todavía carecían de medicinas y electricidad.

En vista del elevado número de viviendas destrozadas por el tsunami, el gobernador de Miyagi, Yoshihiro Murai, reconoció la imposibilidad de dar un techo a corto plazo a los supervivientes, y pidió que se trasladen en la medida de lo posible a otras regiones.

“Las condiciones de vida mejorarán si se van a otras provincias. No es una petición vinculante, pero espero que las personas afectadas cooperen”, dijo, citado por la agencia local Kyodo.

Está previsto que la reubicación de los afectados se prolongue entre seis meses y un año.

‘La tragedia traerá un impulso a la demanda’

Las imágenes que todo el mundo ha visto sobre la tragedia de Japón, han generado solidaridad en todos los rincones del planeta.

Sobre el proceso de recuperación, habló con PORTAFOLIO, Yasuhisa Suzuki, consejero de la Embajada de Japón en Colombia.

¿Cómo va el proceso de recuperación y reorganización de la zona devastada por el terremoto y el tsunami?

Cuando hay un desastre natural, la gente va a los puntos de refugio ubicados en gimnasios de colegio o salones comunales del municipio, algo que se practica todos los años. Ahí les hemos dado alimentos y cobijas. Estamos haciendo el censo para la ubicación, que puede ser de dos maneras. Una es que el Gobierno cuenta con una serie de casas y apartamentos temporales para las personas de menores recursos, donde puede ubicar familias. Y dos, podría ofrecer créditos para que la gente reconstruya su vivienda o compre una en otra provincia.

¿Cómo será el proceso de reconstrucción?

Pues todavía falta por saber de 10.000 desaparecidos, hay que recuperar los cuerpos de entre los escombros. Al tiempo hay que calmar la planta nuclear y luego sí reubicar a los afectados.

La tragedia se produce en momentos en que la economía japonesa no estaba tan fuerte, ¿cómo los afecta esto?

La tragedia sucedió en una zona de pesca, no de industria, por lo que no se afecta tanto la producción. Además, gran parte de nuestras fábricas están en otros países. Por ejemplo, en Colombia hay siete del sector automotor. En México hay 100 y en el sur de Asia otras tantas, de diferentes sectores.

¿Qué va a pasar con la economía?

En medio de la tragedia hay algo positivo y es que va a haber mucha demanda interna por la reconstrucción, y eso también impulsa el empleo.
 

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