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Internacional

El nuevo milagro de Brasil

Está hoy en los vinos espumosos de altísima calidad, reconocida mundialmente, y que entrarán con fuerza al mercado colombiano.

Vino

En 2014, año del mundial de fútbol, la exportación de vinos brasileños alcanzó los 2,65 millones de litros.

123rf

POR:
Portafolio
febrero 05 de 2018 - 09:31 p.m.
2018-02-05

Brasil comenzó a fabricar vinos desde su colonización, pero solo entró seriamente a producirlos con la llegada de los italianos hace casi siglo y medio y hoy se ha convertido en uno de los más respetados productores de espumosos del mundo, con más de 3.000 premios internacionales de reconocimiento.

(Lea: “Aumento de las exportaciones confirma la reactivación de la economía”: MinComercio)

Es el quinto mayor productor de vinos del Hemisferio Sur y ha consolidado una industria que se extiende con rapidez y se fortalece como uno de los mercados de mayor crecimiento en la actualidad.

(Lea: Fedesarrollo, elegido el segundo mejor centro de estudios de la región)

Solo para tener una idea, la exportación de vinos brasileños se disparó después del mundial de fútbol de 2014. Alcanzó los 2,65 millones de litros, el equivalente a 3,53 millones de botellas, por un total de US$ 9,5 millones de dólares. El principal comprador es Reino Unido, según el Instituto Brasileño del Vino (Ibravin), creado en 1998 para supervisar los diferentes gremios y todo lo relacionado con la producción vinícola.

En menos de 20 años, Brasil hizo una importante inversión en tecnología y manejo de viñedos y logró el aplauso mundial por la excelencia de sus vinos, con característica únicas, producidas no sólo por la inventiva y la innovación de los brasileños, sino por la calidad de la tierra y la diversidad del clima. Son vinos frutados, leves y con presencia moderada de alcohol.

Esos vinos finos, producidos por reconocidas vinícolas brasileñas como Aurora, Salton, Santini, Arbugeri, RAR, Perini y Econatura, la productora de jugos de uva orgánico, son los que se degustarán en una cata privada en la Terraza bar leve, del Hilton y en el Four Seasons, Casa Medina, en la tarde y noche de los próximos 27 y 28 de febrero en Bogotá, respectivamente.

La cata estará dirigida a grandes superficies, importadores, distribuidores, licoreras, supermercados, restaurantes y prensa. Tiene como objetivo no solo dar a conocer la oferta brasilera de vinos, sino potenciar los negocios en nuestro país, según la embajada de Brasil en Bogotá.

“De esa forma, se tendrá la posibilidad en Colombia de degustar unos de los mejores vinos espumosos del mundo”, asegura a Portafolio Jorge Restrepo, director de la Casa del Vino MyD, que participa en los dos eventos, apoyados por la Embajada de Brasil en Bogotá, el proyecto Wines of Brasil, el Ibravin y la Agencia Brasileña de Promoción de Comercio e Inversión (Apex-Brasil)

“Queremos demostrar que Brasil es mucho más que mulatas, playa y fútbol. En los últimos años el país se posicionó como uno de los de los más respetados productores de vinos espumosos en el mundo y es, precisamente, con esa carta de presentación que buscamos abrir un nuevo y prometedor mercado hasta hoy desconocido por los colombianos”, añade.

En Brasil existen en total unas 89.000 hectáreas de viñedos que se extienden del norte al sur del país y unas 150 vinícolas que producen los vinos finos en 10.000 hectáreas de uvas Vitis y Vinífera en seis regiones de Brasil, que incluyen los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina, en el sur, y otros en otras latitudes.

UN RIESGO QUE VALE LA PENA

En nuestro medio se consumen actualmente en especial vinos argentinos, chilenos españoles, franceses e italianos pero con la llegada de los espumosos brasileños de alta calidad se podrían alterar esas preferencias, según expertos.

Los vinos que se presentarán en Colombia provienen de una gran diversidad de regiones productoras y representan una variedad de perfiles de bodegas y estilos de elaboración que, junto con la ligereza típica y el espíritu alegre de Brasil, son de una excelente calidad, según la crítica y de acuerdo con los resultados obtenidos por los mismos en competencias internacionales del sector.

Los organizadores del evento en Colombia afirman que los vinos espumosos no solo representan un estado de ánimo “joven y feliz” y una gran calidad, sino que los tintos brasileños “forman una isla de elegancia y moderación alcohólica en el mar de vinos potentes y explícitos de Sudamérica”.

CUESTIÓN DE MÉTODO

La producción, crecimiento, promoción y exportación de los vinos brasileños tiene raíces europeas y latinoamericanas y se ha ido sofisticando con el paso de los años. Las primeras vides llegaron a Brasil con el colonizador y marino portugués Martín Afonso de Souza en 1532 y su compatriota, el explorador Brás Cubas, fundador de la ciudad de Santos, fue uno de los primeros en plantar las viñas.

Sin embargo, el primer registro histórico de viñedos data del siglo XVII en el estado de Rio Grande do Sul y, coincide con la llegada de las primeras misiones de jesuitas venidas de Argentina pero, el emprendimiento no obtuvo el éxito esperado por la dificultad de adaptación de las primeras variedades viníferas.

Es con la llegada de los inmigrantes italianos, entre 1870 y 1875, que la vinicultura brasileña toma fuerza en el estado Rio Grande do Sul y adquiere gran impulso en el siglo XX con el desarrollo tecnológico de la vinicultura y de la etnología.

Entre 1910 y 1913 se fundan las primeras empresas brasileñas productoras de vino como Dreher, Salton y Peterlongo, que siguen en el mercado y las primeras exportaciones se realizan en la década del 40 del siglo pasado.

Pero, el salto más grande de la vinicultura brasileña fue en la década del 70, cuando grandes productoras de vino como Martini & Rossi, Moet & Chandon, Maison Forestier, Heublein y Almadén se instalaron en Brasil con infraestructura y tecnología avanzada.

Desde entonces todo han sido desafíos, trabajo invención, creatividad y empuje. Algunas vinícolas nuevas están invirtiendo en alianzas con productores de uva de la región para mejorar las variedades viníferas existentes. También importan plantas de Francia e Italia.

El proyecto Wines of Brazil, creado en el 2002, que trabaja conjuntamente con el Ibravin y con la Agencia brasileña de promoción de comercio e inversión (Apex-Brasil) vigila en la actualidad la buena calidad de los vinos brasileños desde las bodegas, guía a los productores en su exportación y los promueve en el exterior.

El optimismo, por lo tanto, marca hoy la industria brasileña del vino pues algunos dicen que cuenta con lo que el gran Salvador Dalí estimaba como indispensable: locos para cultivarlo, sabios para cuidarlo, poetas lúcidos para elaborarlo y un buen amante que lo disfrute.


Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio

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