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Internacional

¿El presidente Donald Trump cruzó la línea de la traición?

Desacreditar las agencias de inteligencia, que concluyeron interferencia rusa en su elección, lleva al jefe de Estado a la pérdida de respaldo.

Donald Trump y Vladimir Putin

En Helsinki, Trump declaró su confianza en Vladimir Putin y calificó la reunión como el comienzo de un ascenso en las relaciones bilaterales.

ARCHIVO CEET

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Portafolio
septiembre 09 de 2018 - 07:55 p.m.
2018-09-09

El tono amigable de Donald Trump hacia Vladimir Putin, en Helsinki (Finlandia) contrastó con los insultos proferidos contra el primer Ministro de Canadá, sus críticas a la apertura migratoria de la canciller Angela Merkel, así como el reclamo a la primer ministra Theresa May por la forma de negociar la salida de la Unión Europea.

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Trump declaró su confianza en Putin y calificó la reunión como el comienzo de un ascenso en las relaciones bilaterales. Al tiempo, declaró a Europa como enemiga por su baja contribución a la Otan, y, pese a las sanciones que Europa y Obama le impusieron por la anexión de Crimea, propuso la reincorporación de Rusia al G-7.

(Lea: ‘Tierra quemada’ de Trump sacude las elecciones legislativas)

Durante su intervención, el mandatario estadounidense afirmó que la política exterior de su país la dicta él, “en función de los intereses de América y no de los medios de comunicación o de unos demócratas que solo quieren resistir y obstruir”.

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Y calificó como “un desastre” para su país la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones, y atribuyó los problemas entre los dos países “a la estupidez” de la política americana. Además, Trump afirmó que “Estados Unidos ha sido un idiota”.

Todo lo anterior, enfadó severamente al establecimiento político y agencias de inteligencia estadounidenses, a la vez que regocijó a Putin, pues mientras el fiscal Robert Mueller señalaba a doce agentes rusos por haber infiltrado la campaña demócrata, Trump proponía aceptar la invitación de Putin para que el Muller viajara a Moscú a interrogar a los mencionados agentes.

Putin, quien negó rotundamente la intervención de su país en la política americana, reconoció que quería que Trump ganase las elecciones porque “era el candidato que quería restablecer las relaciones bilaterales”. Recordemos que en plena campaña Trump dijo: “Rusia, si estás escuchando, espero que seas capaz de encontrar los 30 mil emails que faltan”, refiriéndose a los mensajes de Hillary, lo cual en efecto ocurrió.

Sobre la declaratoria de ilegalidad que Occidente ha hecho sobre la anexión de Crimea, Putin dijo: “consideramos que se hizo un referendum de acuerdo a las leyes internacionales y para nosotros es caso cerrado”.

Tras la reunión no hubo una declaración conjunta ni se firmaron acuerdos. Sin embargo, para defender su acercamiento a Putin, Trump expresó: “prefiero asumir un riesgo político en aras de la paz que arriesgar la paz en aras de la política”.

Adicionalmente, validó la eficacia de la relación con Rusia por la acción conjunta en Siria al afirmar que: “la cooperación entre los dos países tiene el potencial de salvar cientos de miles de vidas y, gracias a ella, casi hemos erradicado a Daesh en esta área”.

Por considerarlas contrarias al interés nacional, se produjeron expresiones condenatorias a la intervención de Trump en Finlandia. El director de los servicios de inteligencia norteamericanos Dan Coats, ratificando las sospechas sobre Rusia, señaló: “hemos sido claros en nuestras evaluaciones de la injerencia rusa en las elecciones del 2016 y sus esfuerzos por socavar nuestra democracia”.

Por su parte, John O. Brennan, director de la CIA entre el 2013 y el 2017, en una declaración sin precedentes, calificó la intervención del mandatario estadounidense como una “simple y llana traición” y, llamando a la insubordinación, expresó: “No es solo que los comentarios de Trump fueron estúpidos, sino que Putin lo tiene completamente en su bolsillo (…), patriotas republicanos ¿dónde están?”.

Luego del llamado de Brennan, varios miembros del Partido Republicano reaccionaron fuertemente. El senador por Arizona Jeff Flake, calificó la intervención del Presidente como una vergüenza: “nunca pensé que vería un día a nuestro mandatario en un estrado junto al Presidente ruso, culpando a Estados Unidos por la agresión rusa”.

El también senador por Nebraska, Ben Sasse, sostuvo: “cuando el Presidente juega estos juegos de equivalencia moral, le da a Putin una victoria propagandística que necesita desesperadamente”. Asimismo, Paul Ryan, presidente de la Cámara, concluyó: “no hay duda de que Rusia interfirió en nuestras elecciones (…) y el presidente debe entender que Rusia no es nuestro aliado”.

Por otro lado, el fallecido excandidato presidencial y héroe de guerra, prisionero en Vietnam, John McCain, señaló, en su momento, que lo ocurrido en Helsinki fue “uno de los capítulos más vergonzosos de la historia de Estados Unidos”.

Ante la unanimidad de críticas, Trump se vio obligado a rectificar afirmando: “me expresé mal” al decir que no había razón para responsabilizar a los rusos de interferencia en las elecciones, y tras el llamado por haber deslegitimado las agencias de inteligencia de su país, dijo que aceptaba las conclusiones de las mismas.

El malestar general que han creado la burdas maneras del Presidente, sus escándalos sexuales, el uso del cargo para negocios privados y la inestabilidad de su equipo de gobierno, han sido toleradas debido a que la rebaja de impuestos, la desregulación financiera y el intento de volver al monopolio de los seguros privados de salud son bien vistos por los centros de poder.

Sin embargo, desacreditar las agencias de inteligencia –que concluyeron que hubo interferencia rusa en su elección–, supone un desgaste para Trump y le deja una precaria gobernabilidad por la pérdida del respaldo republicano. El mandatario podría estar en el camino hacia su retiro anticipado del cargo.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado

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