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Opinión

La segunda aceleración

Esta semana esperamos que el Banco de la República reduzca su tasa de intervención de 6.25% a 5.75%.

Banco de la república

Archivo Portafolio.co

POR:
aNDRÉS PARDO AMÉZQUITA
junio 30 de 2017 - 08:44 a.m.
2017-06-30

Esta semana esperamos que el Banco de la República reduzca su tasa de intervención de 6.25% a 5.75%. Este recorte sería mayor que el de la reunión pasada, principalmente debido a que los datos del último mes mostraron un nuevo deterioro de la actividad económica, de la confianza y de las perspectivas, mientras que la inflación y sus expectativas volvieron a caer.

Primero, las perspectivas de crecimiento económico se han deteriorado desde la última reunión del Emisor. La última encuesta de Reuters arrojó un pronóstico de crecimiento de 1.8% para este año y de 2.6% para 2018, mientras que hace un mes esos valores eran 2% y 2.9%, respectivamente. El Gobierno también bajó su pronóstico para este año de 2.5% a 2.3%.

Segundo, los principales indicadores de actividad económica y de confianza mostraron un peor comportamiento en el último mes.

El Índice de Confianza del Consumidor continuó en terreno negativo en mayo y retrocedió después de 3 meses de recuperación. El Índice de Confianza Comercial también retrocedió en mayo y se ubicó en su peor nivel desde agosto de 2013, mientras que el nivel de abril era el más bajo desde agosto de 2015. El Índice de Confianza Industrial se mantuvo en terreno negativo en mayo y sin cambios frente a abril, que era el peor desde septiembre de 2009, y su promedio móvil de 3 meses fue el más bajo desde diciembre de 2009, mientras que el de abril apenas era el peor desde julio de 2013.

Por su parte, el Indicador de Seguimiento a la Economía, que es un proxy mensual del PIB, se contrajo 0.6% en abril, que es el peor dato desde noviembre de 2008. Las ventas minoristas volvieron a contraerse en abril y en el promedio móvil de 3 meses su caída fue la más pronunciada desde noviembre de 2009, mientras que el dato de marzo era el peor desde septiembre del año pasado. La producción industrial también cayó en abril, lo que significó su peor cifra desde marzo de 2013, y en el promedio móvil de 3 meses la caída fue la peor desde junio de 2015.

También hay indicios de que el gasto público se está ejecutando a un menor ritmo, según se deduce del Marco Fiscal de Mediano Plazo que se publicó este mes. En los últimos años el Gobierno se ha financiado parcialmente con los excedentes de liquidez del Sistema General de Regalías (SGR) y de las entidades públicas de la Cuenta Única Nacional.

A comienzos de 2017, el Gobierno tenía previsto pagar 7.7 billones de pesos de estas obligaciones debido a que se esperaba una aceleración en el ritmo de ejecución de proyectos de inversión a lo largo del año, especialmente los relacionados con el SGR. Sin embargo, el Gobierno revisó esa cifra y ahora estima que este año no realizará dichos pagos. Esto significa que el ritmo de ejecución no sólo ha sido más lento, sino que podría ser sustancialmente menor a lo que se había anticipado, lo cual afectaría el desempeño de la economía.

Tercero, la inflación volvió a caer significativamente en mayo, luego de haberse mantenido estable en abril (pasó de 4.69% en marzo a 4.66% en abril y a 4.37% en mayo).

Cuarto, las expectativas de inflación han vuelto a caer en el último mes. Según la última encuesta del Banco, el pronóstico de inflación para el cierre de 2017 se ubica en su nivel más bajo del año, mientras que los de 12 y 24 meses son los más bajos desde septiembre de 2015. Por su parte, todas las expectativas derivadas del mercado de deuda pública hasta 5 años se ubican por debajo de la meta de 3%, algo que no ocurría desde mediados de 2015.

Finalmente, las posiciones de los codirectores del Banco también sugieren, en nuestra opinión, que una mayoría estaría inclinada a recortar la tasa de intervención en una mayor magnitud que en la reunión pasada.

Los 4 codirectores que anteriormente votaron por un recorte de un cuarto de punto, manifestaron especial preocupación sobre la “convergencia” de la inflación a la meta y agregaron que “es razonable llevar a cabo una senda de reducciones graduales mientras se consolidan las proyecciones decrecientes de inflación”. Con los mejores datos de inflación y de sus expectativas en el último mes, creemos que estas preocupaciones deben haber disminuido.

En particular, creemos que el Gerente del Banco es el más proclive de este grupo a cambiar su posición. En la conferencia de prensa del mes pasado, el Gerente afirmó que “si no hubiéramos tenido esa noticia transitoria mala en [la inflación de] los regulados, la inflación no habría sido 4.7% sino 4.3%” y que “haber tenido un dato de 4.3% hubiera ayudado mucho en la discusión”. En su momento explicamos que estas afirmaciones confirmaban nuestra sospecha de que el dato de inflación de abril impidió un mayor recorte de la tasa de intervención en la última reunión y que si la inflación llegara a descender significativamente en mayo, como fue el caso, creíamos que al menos uno de estos codirectores tendría mayor tranquilidad para votar por un mayor recorte este mes.

Por su parte, el principal argumento de los 3 codirectores que anteriormente votaron por un recorte de medio punto, fue que “la rápida desaceleración de la actividad económica y la incertidumbre acerca de la recuperación del crecimiento, señalan la conveniencia de hacer una reducción significativa en la tasa de interés”. Con la información de actividad económica y de deterioro de sus expectativas del último mes, creemos que este grupo insistirá en un recorte agresivo de medio punto en la tasa de intervención.

En consecuencia, el recorte que anticipamos de medio punto sería por mayoría, con al menos 4 votos.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones
Económicas de Corficolombiana.

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