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Volvo, Cadillac y Porsche impulsan el crecimiento del modelo de suscripción

Fabricantes automotrices comienzan a lanzar servicios de alquiler conforme ganan impulso las plataformas de renta de coches entre particulares.

Renta de carros

Negocios Por: Portafolio

El sueño de todos los adolescentes siempre ha sido tener su propio automóvil. Ahora tienen una aplicación para eso.

Volvo, Cadillac y Porsche son algunas de las marcas que han lanzado acuerdos de suscripción este año, conforme la industria se adentra en el mundo de la venta de servicios en vez de vehículos.

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A medida que la propiedad de automóviles ha comenzado a disminuir en algunas ciudades importantes, los fabricantes están experimentando con formas de proporcionar transporte que van desde los esquemas de uso compartido de automóviles hasta la reserva a pedido a través de aplicaciones para teléfonos inteligentes.

“Estamos pasando de vender coches a vender movilidad”, dice Alain Visser, presidente ejecutivo de Lynk & Co, una nueva marca propiedad conjunta de Volvo y su matriz china Geely.

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“La suscripción es un ingrediente clave porque hay consumidores jóvenes en todo el mundo que realmente quieren comprar movilidad pero no necesariamente un vehículo”, dice Visser.

Al agrupar los costos del seguro, los impuestos de carreteras y el mantenimiento en una sola suma mensual, los fabricantes de automóviles esperan eliminar la molestia de mantener un automóvil, así como atraer nuevos clientes a sus marcas.

Lynk & Co, que lanzará su programa de suscripción de coches eléctricos en China este año y en Europa en 2019, planea permitir que los automovilistas cambien de vehículo cada mes, y entren y salgan de sus contratos tantas veces quieran.

“La flexibilidad es la clave”, destaca Visser, aseverando que los consumidores –los cuales Lynk prevé que serán más jóvenes que los compradores tradicionales– pueden decidir no tener un coche en los meses de verano cuando estén de viaje, o cuando quieran tomar el autobús por un tiempo para ahorrar dinero.

Volvo, que es copropietario de Lynk & Co y su marca de alto nivel Polestar, también ofrecen servicios de suscripción que permiten a los clientes cambiar de vehículo.

Pero esto tiene un precio. Porsche Passport, el nuevo programa de suscripción de Porsche, lanzado a principios de este año, es dos veces más costoso que comprar uno de sus vehículos con un plan de financiación de pagos mensuales ya que los consumidores pueden pasar de un automóvil a otro en su rango.

Esta flexibilidad –poder cambiar de un vehículo utilitario deportivo familiar (SUV, por sus siglas en inglés) para llevar a los niños a la escuela durante la semana a un coche deportivo durante el fin de semana– plantea un nuevo problema potencial: administrar el suministro. “Todo el mundo quiere un SUV en invierno y un convertible los fines de semana de verano”, dice Philippe Houchois, analista de Jefferies.

Él cree que una de las razones por la que los programas actuales son tan caros es debido a que los fabricantes de automóviles deben reservar vehículos adicionales para cuando la demanda de un segmento en particular sea alta.

Los fabricantes de automóviles, los cuales están acostumbrados a fabricar y vender los vehículos a través de concesionarios, también tendrán que ser propietarios de los automóviles bajo los programas de suscripción, lo cual significa que tendrán que pagar el mantenimiento, así como contabilizar la depreciación.

“Este modelo es de capital intensivo para los fabricantes porque se están vendiendo los coches a ellos mismos”, explica Houchois, aunque los fabricantes de automóviles pueden tener una ventaja sobre terceros al contabilizar la tasa de depreciación de los automóviles.

Los primeros indicios sugieren que las suscripciones están ayudando a las empresas a ganar nuevos clientes. Cadillac, la marca de lujo de General Motors, dice que 90 por ciento de las personas que usan su servicio BOOK en Nueva York, nunca antes habían tenido un Cadillac.

“Hemos tenido una respuesta muy entusiasta”, dice Melody Lee, directora de BOOK.
El servicio, que también está en Múnich y se está expandiendo a Dallas y Los Ángeles, cuesta US$1.800 al mes. Lincoln, la marca de lujo de su rival Ford, siguió el ejemplo de sus competidores al anunciar a fines del mes pasado que pronto lanzaría un servicio por suscripción.

“Los vehículos de lujo atraen a un tipo específico de cliente que está dispuesto a pagar esa cantidad para tener esa flexibilidad”, dice Ian Fletcher, analista de IHS, quien predice que los desafíos vendrán cuando las marcas de consumo masivo intenten lanzar programas similares.

“Cuando se trata de los Ford Fiesta, ¿cómo puedes crear un servicio similar que no solamente sea flota de alquiler?”

Parte de la respuesta es el modelo de las plataformas de alquiler de coches entre particulares, que de nuevo representa otra forma en que la propiedad en el mercado automovilístico se está fragmentando.

Varias empresas startup han tenido como objetivo satisfacer la necesidad ocasional de las personas de viajar en coche: desde clubes de transporte que poseen sus propios vehículos, como Zipcar y el servicio para compartir coches eléctricos BlueSG hasta empresas que alquilan coches de otras personas, como Drivy y easyCar Club, y esquemas de viajes en coche compartidos como BlaBlaCar.

Dichos programas también proporcionan un nuevo mercado para las empresas automotrices, aunque todavía es pequeño en comparación con el mercado potencial creado por los servicios de transporte privado como Uber. El mes pasado, Uber acordó comprar hasta 24.000 vehículos XC90 entre 2019 y 2021 en un acuerdo con Volvo de US$1.400 millones.