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‘Las asesorías inmobiliarias, buen negocio en EE. UU.’

Según el empresario colombiano Ómar Jiménez, las reglas para adquirir vivienda variaron con la crisis del 2008. Hoy, la gente busca más orientación.

Ómar Jiménez, directivo y asesor inmobiliario de DecoNova International Realty.

Negocios Por: Portafolio

Tras la crisis inmobiliaria del 2008, el negocio de bienes raíces se reinventó en Estados Unidos y los colombianos empezaron a abrirse un espacio complementario al desarrollo de proyectos.

La reacción no fue solo de los compradores, que tuvieron que adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, sino también de los empresarios, que hicieron un alto en el camino en el mismo sentido.

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Así lo explica Ómar Jiménez, quien se ha especializado en la asesoría en inversiones de finca raíz. El empresario colombiano recuerda cómo con el objetivo de evitar inconvenientes y contrarrestar las secuelas que dejó el mercado en esa época, las políticas para adquirir vivienda cambiaron.

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Por ejemplo, señala Jiménez, “ahora las entidades financieras se cuidan mucho más y han aumentado los requisitos”. Vale recordar que los bancos, en los años que antecedieron la crisis, prestaban apenas con la presentación de la cédula. De esta práctica, precisamente, surgieron los famosos créditos subprime o de alto riesgo.

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Por eso, con las enseñanzas que dejó ese ‘bache’ en la historia del negocio inmobiliario, especialmente en Florida, donde hay muchos latinoamericanos, una de las funciones de este empresario es orientar al comprador cuando va a elegir el proyecto de vivienda para asegurar su dinero y, de esa forma, tener la mayor rentabilidad posible en su inversión.

POTENCIAL INMOBILIARIO

“Hoy en día, parte del trabajo se concentra en ayudar a los compatriotas a entender las nuevas reglas del sector”, señala Jiménez, quien ve un potencial en el centro y en el sur del estado de Florida, donde se están construyendo más proyectos.

A esto hay que sumarle, por ejemplo, que Miami ha dejado de ser la ciudad de la playa y las compras, y se está transformando en un lugar de negocios y de actividades culturales y comerciales únicas. Esto, en consecuencia, está impulsando la inversión en bienes raíces, en propiedades tanto nuevas como usadas. En esto coincide el directivo asociado a DecoNova International Realty, quien considera que la antigua política de otorgamiento de créditos hipotecarios, en la cual casi cualquier persona podía tener acceso a los préstamos sin mayores exigencias, obligó a los bancos a buscar inversionistas para recuperar ese sector de la economía.

Hoy, precisamente, los interesados –entre ellos los colombianos– pueden pedir financiamientos de hasta el 70%, en un lapso de tiempo promedio de 30 años, todo esto dependiendo del tipo de propiedad que deseen adquirir.

“Y aunque hay más requisitos, las oportunidades están para los dos lados de la balanza”, reconoce Jiménez, quien destaca que “hay mucho por hacer entre quienes tuvieron dificultad para realizar sus pagos o quienes empezaron a comprar para generar una rentabilidad mayor de su dinero”.

Ante esta coyuntura, los capitales que siguen llegando de Latinoamérica han cobrado una mayor importancia, sobre todo aquellos procedentes de países como Argentina, Brasil y Colombia.

“Con este panorama, la crisis se convirtió en una oportunidad para atraer nuevos clientes”, señala el empresario, quien ve potencial para los colombianos –además de Miami– en Orlando.

Allí, se calcula que salen a la venta un promedio de 40.000 unidades anuales, entre casas y apartamentos de diferentes estilos, y para todos los presupuestos, en proyectos que ya se estaban construyendo desde hace varios años.

A esta cifra también hay que sumarle las obras nuevas. De hecho, tras la crisis del 2008, las previsiones de algunos analistas y de las autoridades estadísticas de Estados Unidos preveían que el desarrollo de inmuebles residenciales para estrenar tardaría cerca de diez años. Sin embargo, contra todos los pronósticos, en tan solo cuatro –aproximadamente– las grúas, los obreros y la maquinaria de obra volvieron a estar en lotes nuevos y en las edificaciones que habían quedado aplazadas, como en el caso de Orlando.

En la reactivación de esta dinámica también han sido determinantes la combinación de tecnología y conocimiento de la zona, siempre, con el objetivo de lograr una mayor rentabilidad.

PARA ARRENDAR

Para ello, Jiménez considera que se debe aprovechar el flujo constante de turistas que existe, algunos de ellos interesados en comprar una vivienda –por ejemplo– para arrendarla en la modalidad de hogar de vacaciones.

“Esta práctica se ha consolidado y, de hecho, es usada cada vez más por los visitantes –entre ellos, grupos familiares– que no quieren estar sujetos a los horarios de comida de los hoteles o que simplemente desean más comodidad en su estadía”, explica.

Pero el directivo no solo cree que es el momento para la inversión por parte de quienes quieren obtener una rentabilidad participando en estos negocios. A los interesados en hacer empresa también se les han abierto las posibilidades, siempre y cuando cumplan con algunos requisitos, entre ellos la creación mínima de empleos.

Esta política del gobierno ha llamado la atención de las firmas constructoras. De hecho, hay unos ajustes normativos que están en proceso de evaluación para este perfil, que complementa las opciones, más allá del inversionista tradicional. Con estas novedades legales y el interés de compradores y empresarios, las asesorías inmobiliarias son las formas de negocios a las que el directivo colombiano les está apostando.

Jorge Alfredo Piñeros