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'Se ha satanizado el paro', pilotos de Acdac

El capitán Jaime Hernández, presidente de ese sindicato de Avianca, asegura que a "los colombianos los han envenenado contra ellos".

Jaime Hernández

Empresas Por: Portafolio

Aun después de completar un mes de huelga, con la fatiga a cuestas por las horas apostados en la sede de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac), en el norte de Bogotá, los 702 aviadores comandados por el capitán Jaime Hernández se mantienen en la protesta que sustentan en “el derecho a reclamar una mejor condición laboral para el trabajador aéreo, que tiene sobre sus hombros la seguridad de millones de pasajeros”.

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A estas alturas del conflicto, los agobian muchas cosas: un mes sin recibir salario, con la percepción de que las entidades oficiales de justicia laboral han estado en su contra y los colombianos, enardecidos por los tropiezos que les ocasiona el paro.

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Pero, sobre todo, los aflige el despido de ocho de sus compañeros, en particular el de Maribel Porras Gil, la primera mujer que voló un Boeing 767 en América Latina, quien llevaba 30 años en Avianca.

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Hernández, que en todo momento ha sido la voz de los pilotos, dice que experimenta una extraña sensación. Es la primera vez en 21 años de carrera que ha pasado más de 30 días sin volar un avión. En su escalafón de capitán de la aerolínea colombiana solo le falta un peldaño: pilotear el Airbus 330, pero aún no sabe si llegará a esa meta.

Desde su perspectiva, a los colombianos los han envenenado contra ellos, en lo que llama “una campaña mediática” para desvirtuar sus razones para protestar. Así “se ha satanizado el paro”, asegura.

Este es su punto de vista.

Cualquier empleado colombiano estaría dichoso de aceptar lo que les planteó Avianca. ¿Por qué ustedes no?

Somos conscientes de que hay una realidad económica en el país, que hay unos salarios lamentables y un modelo de empleo en el que predomina la tercerización, pero también es una realidad que los viajeros pagan por un tiquete lo mismo aquí que en Perú o en otra parte, son precios internacionales; el combustible también, al igual que los repuestos. Es un negocio estandarizado. Más aún cuando hablamos de una ‘holding’.

El piloto colombiano gana 60 por ciento menos que los de la misma ‘holding’ o que los de las otras que operan en Colombia.

En Latam, los pilotos ganan entre 12.000 y 15.000 dólares. En Copa, los salarios llegan a 10.000 dólares y en Avianca, a los 13.000 dólares, excepto en Colombia, donde el promedio es de 6.000 dólares. Estamos ‘pordebajeados’, y no hay justificación para calificar de pecado el hecho de exigir un salario igual al del resto de las regiones.

¿Pero ahí no cuentan los otros beneficios económicos?

La convención colectiva de Acdac con Avianca tiene 65 años. Las cláusulas se renovaban cada dos años, pero desde el 2013 estamos tratando de renegociarlas y no se ha podido.

Le dimos la mano a la compañía cuando era del Grupo Santo Domingo y se vendió en medio de una situación económica complicada. La siguiente negociación de nuevo se aplazó porque entró Latam a Colombia y Avianca dijo que no podía subir los salarios por la nueva competencia. Lo mismo pasó cuando llegó Viva Colombia con su ‘low cost’. En estos cuatro años renunciamos a la nivelación salarial y ahora ya no tienen más excusa.

¿Por qué iniciaron la negociación con peticiones tan exóticas?

Las peticiones han sido catalogadas por Avianca como un exabrupto. Pero si pagan sueldos más justos en las otras empresas de la ‘holding’ y no se quiebran, por qué en Colombia sí se afectarían, si en este país producimos casi el 60 por ciento más de dinero que en los demás países.

¿No es razonable un incremento del 28 por ciento?

El porcentaje es falso. Ese aumento lo negociaron con el pacto colectivo (el de los no sindicalizados). Esto implica que ya lo tenemos, por la igualdad de condiciones que establece la Corte entre trabajadores. Pero ahora que nosotros vamos a negociar, la compañía dice que ya aumentó.

Nosotros duramos dos años con 20 por ciento menos de salario en comparación con los trabajadores del pacto. Ahora están proyectando el incremento a tres años, en vez de coger dos años hacia atrás, en los que no nos aumentaron y decir que incrementarán el 50 por ciento. Con la propuesta del 28 por ciento, el aumento real es uno este año (Avianca dice que es 12,7 por ciento en 2017, pero los pilotos descuentan la inflación de los dos años que no tuvieron aumento); 1,5 en el segundo y 1,65 en el tercero.

Suena exótico pedir tiquetes ilimitados...

Pero es que el resto de trabajadores de Avianca los tienen, nosotros no. Y son tiquetes sujetos a cupo, eso quiere decir que es la silla que iba desocupada.

¿Qué piensan cuando ven a la gente sin poder viajar a sus citas de salud y de trabajo?

Nos preocupa la gente, pero los pilotos comerciales no somos servicio público esencial, según la OIT, y la Corte Constitucional estableció desde el 2008 que son de obligatorio cumplimiento las recomendaciones y convenios de OIT. Entonces, que los jueces vengan a sacar fallos de 1998 para decir que somos servicio público esencial, para poner en contra nuestra a la gente, cuando ya eso cambió, es una irregularidad absoluta.

Desde esa perspectiva, ustedes también sacaron una norma vieja, la del pago de impuestos, que era para pilotos militares...

Éramos parte de las reservas del poder aéreo estratégico nacional. En los demás países, a las reservas se les paga salario y prestaciones sociales de militares. Colombia no tenía esos recursos. Lo único que el país pudo hacer fue darnos el tratamiento tributario de militares. Esto implica que las primas de vuelo estaban exentas, no el salario. Cuando se cayó esa norma, dijimos: “Está bien que paguemos impuestos como todos, pero eso no justifica que Avianca nos retenga el 50 por ciento del sueldo (suma de los años sin aumento)”. Era un significado político el de esa cláusula, para decir que estamos gravados con un 50 por ciento que nos deberían pagar.

¿Cuánto se ahorra la compañía por dejar de pagarles este mes?

No mucho, porque nosotros somos el 6,7 por ciento de los costos de operaciones. En el resto del planeta, los pilotos pesan entre el 14 y el 16 por ciento.

¿Cómo ha sido este mes sin sueldo?

Hemos vivido de la solidaridad de pilotos que se han ido de Colombia y están volando en otros países, las ayudas de otros sindicatos, de nuestra familia. Hemos hecho bazares para recoger dinero. Es muy difícil. Nuestros copilotos tienen bebés recién nacidos, las señoras embarazadas, y aquí están en huelga, no como criminales, como dice (Germán) Efromovich, sino porque saben que esta administración está mal. No podemos seguir transportando a millones de pasajeros en estas condiciones, Avianca tiene que cambiar. La Avianca que dejamos hace 30 días tiene que ser diferente cuando volvamos.

¿O sea que económica y anímicamente podrían resistir de manera indefinida?

Anímicamente sí, por la disposición a seguir; económicamente es un reto difícil. Pero que la gente regrese a volar porque económicamente no aguantó más es un riesgo. Un piloto tiene que estar en óptima condición para volar.

Si la huelga concluye y ustedes siguen en Avianca, ¿cómo se imaginan la relación laboral?

Esa es la preocupación. Por eso nos interesa un acuerdo, por más sencillo que sea, aunque sea con un tribunal de arbitramento. Mal haría Avianca en romper la huelga y que el piloto regrese anímicamente como está, a volar los aviones ‘full’ de pasajeros. Es una irresponsabilidad que hay que censurar. Por eso, lo mejor es un acuerdo.

MARTHA MORALES MANCHEGO
EL TIEMPO@marthamoralesm