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En el país ya comenzó a funcionar la primera fábrica comercial de energía solar

El Sol se convierte en la alternativa energética contra la crisis global. En el país ya comenzó a funcionar la primera fábrica comercial de energía solar.

Sol

Empresas Por: Redacción Portafolio

Nos separan 150 millones de kilómetros cuadrados del Sol, pero dependemos tanto de él que si no existiera tampoco sería posible nuestra vida. La luz solar alimenta, por la fotosíntesis, casi todas las formas de vida en la Tierra, y determina el clima y las variaciones y alteraciones del tiempo.

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Estamos atados gravitacionalmente al Sol. El día que muera también desapareceremos nosotros, pero mientras eso suceda, seguirá siendo nuestra buena estrella, incluso nuestro salvador en la crisis energética global que enfrentamos debido al uso excesivo de combustibles fósiles, como el carbón y el gas natural, que contaminan la atmósfera y producen gases de efecto invernadero que ocasionan el calentamiento global.

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La contaminación del aire es el mayor riesgo ambiental para la salud de los seres humanos en todo el mundo, pues está ocasionando más de tres millones de muertes prematuras al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por eso se buscan con urgencia alternativas en la producción de energías, como la generación a partir de fuente fotovoltaica, que frenen la crisis energética y mejoren nuestra calidad de vida.

Un sistema fotovoltaico es un conjunto de dispositivos que aprovechan la energía producida por el Sol y la convierten en energía eléctrica.

En todo el mundo se están adelantando investigaciones y creando industrias de energía solar con un éxito relativo, en la medida en que los sistemas se vayan perfeccionando, pero ya se dio luz verde al comercio de la luz del sol.

En Colombia, la planta de Celsia Solar Yumbo inició operaciones comerciales a gran escala en septiembre pasado y nuestro país comenzó a recibir, en el sistema interconectado nacional, energía producida por el sol. Esa es una buena noticia pues se anuncia que generará unos 16,5 GWh año, equivalentes al consumo de 8.000 hogares.

En Perú, Brasil y otros países de América Latina se están también haciendo esfuerzos en el mismo sentido.

LAS FLORES INTELIGENTES

En otros lugares del mundo, ya se están comercializando las llamadas las smart flowers (flores inteligentes), fabricadas por los austriacos y que permiten a una familia solventar su propio consumo de energía. Se trata de grandes flores metálicas que se abren o se cierran automáticamente, dependiendo de la velocidad del viento, colocadas sobre una plataforma móvil que el usuario puede llevar a su casa e instalar en el jardín para producir la electricidad que necesite para el funcionamiento energético de su hogar. El equipo suministra, en promedio, unos 4.000 kwh al año y cubre el total de demanda de energía del usuario, según garantizan.

Los constructores sostienen que con las smart flowers le están diciendo al mundo que los sistemas fotovoltaicos son simples, eficientes y que, sobre todo, funcionan.

“Buscamos que cada vez más personas sean capaces de producir energía limpia para sus hogares” afirman en su página web.

Además, dicen que el grado de abastecimiento para un hogar es dos veces superior al ofrecido por los sistemas convencionales, que ellos ofrecen como un sistema integral, de todo en uno y que la samart flower queda lista para ser usada en solo una hora.

Afirman que no requiere de un montaje complicado. “Solo necesita atornillarse a la tierra o a una base de cemento en el lugar que desee quien lo adquiera. Se ha diseñado para ofrecer el máximo rendimiento y proveer una energía libre de contaminantes. Además es fácil de manejar y de mantener, y suministra energía fiable durante todo el día”.

Con un día de smart flower, aseguran que es posible hacer todos estos milagros energéticos: poner a trabajar 3 equipos de aire acondicionado, 7 duchas eléctricas, 17 lavadoras con carga completa y recargar un carro eléctrico para 100 kilómetros de viaje, entre otras cosas.

Los fabricantes pretenden que las ciudades, las comunidades y las empresas sean autónomas e independientes en la producción de la energía que necesitan.

“En la medida de lo posible, buscamos liberarlos del aumento de la carga de los costos de la energía. Nos llena de orgullo que nuestro sistema ya se esté empleando con éxito incluso en zonas que viven crisis humanitarias”, apuntan.

Esto es porque el 98% de las ciudades en los países con pocos o medianos ingresos y con más de 100.000 habitantes, no cumplen con las directrices de calidad del aire de la OMS, mientras que el porcentaje disminuye en los países con mayores ingresos, de acuerdo con un reciente informe del diario El Mundo.

Gloria Helena Rey