Empresas

Bavaria le apostaría a otra clase de bebidas

Ricardo Moreira, presidente de la compañía, habló sobre las inversiones que se realizarán y de la producción de cebada en el país. 

Cultivo de cebada explorer

Empresas Por: Portafolio

Un sueño madurado por Bavaria desde hace nueve años se logró finalmente: el cultivo de cebada en el país para abastecer la producción de cerveza. Ricardo Moreira, presidente de Bavaria, explica que se podría llegar a producir la cebada necesaria para el 10 por ciento del consumo de su compañía.

Moreira, quien encabeza la emblemática cervecería, es también el presidente para Colombia, Ecuador y Perú de AB InBev, el mayor grupo cervecero mundial. Fue puesto en esa posición un mes después de que el gigante compró a SABMiller (del que Bavaria era parte) en septiembre del 2016. A los 16 meses, el directivo portugués habla de la llegada del gigante brasileño-belga.

(Lea: La historia detrás del retorno de la cebada al mapa agrícola

¿Para AB InBev, cómo ha sido esta primera etapa?

El año pasado fue difícil en ventas: tuvimos una reforma fiscal al inicio del año. Una inestabilidad grande en algunos temas. Entonces tuvimos al final un año neutro, un poquito negativo. Pero lo que vimos fue una base de talento increíble. Tanto que decidimos cambiar nuestro centro de control para Perú, Ecuador y Colombia, que estaba en Miami, y vinimos todos a Bogotá.

(Lea: Estos fueron los 12 jóvenes que ingresaron a Bavaria gracias a su programa cazatalento

El segundo punto es que Bavaria era extremadamente eficiente. Hay todo el cambio de cultura porque la nuestra es más directa, más informal, más meritocrática, pero no muy distante de lo que tenía Bavaria. Entonces hubo una conexión muy fuerte de cultura. Y el tercer punto es que aún con un año más hacia el lado negativo, estamos superoptimistas para el futuro.

Eso es lo bueno. ¿Y en qué hay que mejorar?


Colombia se ha quedado bastante tiempo cerrada. Es una oportunidad muy grande. Tienen una combinación única de potencial de crecimiento. Qué necesita: estabilidad, leyes claras, y que ese proceso de paz lance bases para el desarrollo no solo de Bogotá sino de todo el país.

(Lea: Bavaria da inicio a programa que busca apoyar a 50.000 mujeres en Colombia

¿Y ese optimismo cómo se manifiesta?

Con proyectos de expansión de la planta. Estamos poniendo una línea nueva que puede multiplicar por dos la capacidad de la planta de Tibasosa. Seguimos creyendo que Colombia tiene unos fundamentos buenos, si todo pasa bien. Vamos a tener un año de elecciones. Si tenemos estabilidad y tranquilidad, para que se puedan hacer las inversiones necesarias, estoy seguro de que vamos a tener resultados muy buenos, no solo para Bavaria sino para Colombia.

¿Cuánto invierten en Tibasosa?


La inversión directa en equipamiento es de cerca de 25 millones de dólares. Pero, además, hay inversión en la construcción civil, en la adecuación. Estamos creyendo en el volumen. En que el país va a crecer. El consumo per cápita de Colombia aún es bajo, y es una oportunidad para los próximos años.

¿Y hay otros proyectos?


Sí. Tenemos una línea nueva en Barranquilla; hay una inversión importante en Tocancipá. Decidimos no hacer una inversión concentrada, por ejemplo, en construir una planta nueva. Pero estamos haciendo expansiones que cuando se suman es como si fuera una planta nueva. La inversión en todas las plantas llega a 95 millones de dólares, e incluye la empresa de impresión de etiquetas y las malterías en Boyacá y Cartagena.

Dice que el primer semestre del año pasado fue duro. ¿Hubo mejoría en el segundo?

Se vio una mejoría. Si tuviéramos el segundo semestre igual al primero, sería una crisis sin precedentes. Tuvimos un primer trimestre muy negativo. Nuestro volumen cayó siete por ciento, y después fuimos cerrando esa brecha, pero todavía con números muy cerca de cero, lo que nos llevó a un año negativo en volumen. Y ahora empezamos con una comparación más fácil. Por eso, el desafío es compararnos con 2016, que es una base más interesante.

¿Han pensado en productos diferentes a la cerveza, aquí?

Sí, lo hemos pensado. Es una cosa que está en nuestro portafolio de desarrollo. Todavía no tenemos nada para anunciar, pero estamos trabajando internamente en un portafolio más amplio.

¿Aprovechando marcas globales de ustedes?

Sí, aprovechando marcas y desarrollando marcas locales. Colombia tiene un mercado muy interesante de bebidas a base de malta, y podríamos expandir esa categoría de una manera bastante saludable. Además de eso, el mundo camina hacia un consumo más balanceado de alcohol. Y puede hacer parte de un estilo de vida saludable. Las cosas no son antagónicas. También es así en la industria de refrescos. Las marcas más importantes van cayendo, mientras que las marcas de estilo de vida más balanceado van creciendo.

¿Ve una posibilidad de cambio que afecte la inversión?

Siempre que hay una elección hay probabilidad de cambio. Puede ser pequeña, y mientras haya la posibilidad siempre genera una duda; y una duda, una incertidumbre, y la incertidumbre, parálisis. Eso es natural en la relación gobierno-iniciativa privada. Pero el escenario está hoy muy confuso. Yo pregunto a los colombianos, y cada uno me cuenta una historia distinta. Creo que está más fácil ganar en un casino que saber qué va a pasar en la elección.

LA CEBADA: ES LA HORA DE SOÑAR

El ciento por ciento de la cebada que usa Bavaria es importada. Si llegan a 9.000 hectáreas, ¿cuánta cebada nacional usarían?

Tuvimos el año pasado 2.300 hectáreas. Nuestra idea es llegar a 9.000 en dos años. Con eso llegaríamos al 10 por ciento de nuestro consumo. El potencial es gigante. Para mí, son tres puntos: la mejor semilla para cada terreno. Segundo, productividad de la siembra. Y, después, asuntos de logística. Por ejemplo, secar el grano, que evita llevar agua y cuyo transporte cuesta menos.

Pero aún tendremos un costo quizás 10 dólares más caro que el de la cebada importada. No obstante, cuando la diferencia es pequeña tiene sentido desarrollar la economía local. Porque al final, la cerveza es un producto local: Águila, Póker son de aquí. Eso es lo que nos motiva. Se podría pensar que es por un costo más bajo, y no es verdad. Por el impacto en la sociedad, vimos que era el momento de caminar.

¿Cómo ve la propuesta del presidente Santos de que si ustedes ponen un millón de dólares más, el Gobierno pone otro millón?


Fue una sorpresa. Yo la veo muy bien. Ahora tenemos algunas barreras, como en costos logísticos. Necesitamos por ejemplo un centro de acopio, pero es algo que no manejamos. No es nuestro negocio. Vemos la propuesta muy bien. Hay que ver cómo piensa él hacerlo. Si por ejemplo es algo de poner la plata ahí, en un centro de acopio… pero es bueno tener la buena voluntad del Presidente.

¿Cómo arranca esta iniciativa?


Lo primero es la compra de maquinaria. Porque necesitamos hacer un caso de éxito. En el momento en que veamos el rendimiento de una cosecha, mil kilos por hectárea, la rentabilidad del agricultor va a pasar de 8 a 23 o 25 por ciento. Cuando hablamos de esas rentabilidades, los propios agricultores se van a organizar, a tomar créditos, comprar maquinaria. Después es algo que se autoincentiva. Pero el momento actual es el más difícil: es el momento de los soñadores.

MAURICIO GALINDO
EDITOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
@galmau