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San Alberto, el café colombiano que quiere hacerse aún más exquisito

Los dueños apuestan "una propuesta experiencial, que se aleja de la urgencia de comprar una taza y se convierte más bien en ícono de posicionamiento".

Hermanos Villota

Empresas Por: Portafolio

Todo comienza en el departamento colombiano del Quindío (centro), en donde metida entre montañas está la Hacienda San Alberto, la misma en la que se produce un café que sus dueños trabajan para transformarlo en una bebida prémium.

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Al frente de la iniciativa está Gustavo Villota, un soñador que junto a su hermano Juan Pablo hace parte de la tercera generación de una familia de caficultores. Los dos pusieron en marcha en 2007 una empresa que enarbola la marca Café San Alberto con la que conquistan finos paladares de Colombia y otros países.

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"El mundo del café sufre desde hace algún tiempo una gran transformación. Ahí encontramos una oportunidad en la franja de gama alta de cafés", dijo Villota. La apuesta de San Alberto es, según el empresario, buscar posicionarse del "segmento súper especial" y proporcionarle a los consumidores de la bebida una experiencia única, "nada comprable con lo que ha podido experimentar".

Para llegar a la meta que se han impuesto los empresarios se han valido de la Hacienda San Alberto, a 45 minutos en vehículo de Armenia, la capital del departamento del Quindío, que produce un café especial que es además sometido a exigentes filtros en los que solo una cantidad de la cosecha se convierte en una de las exclusivas bebidas que han sido preparadas por Juan Pablo.

Las bebidas, siempre a base de café y que permiten más de una decena de preparaciones exclusivas, son ofrecidas en tiendas de la caribeña Cartagena de Indias, en la hacienda y en Bogotá, en donde recientemente abrieron una en el tradicional barrio de Usaquén.

"En Bogotá está nuestra tienda insignia, nuestro templo insignia, porque se puede vivir una experiencia única alrededor del café que se ofrece en métodos alternativos que van desde las bebidas frías, calientes, las clásicas e incluso bebidas de autor" que son preparadas por su hermano, detalló Villota.

Explicó que el primer punto se abrió en la Hacienda San Alberto inspirados en la experiencia que ofrecían los viñedos franceses. "Luego nos dimos cuenta de que lo nuestro era el lujo. Hoy estamos convencidos de que tenemos un gran diferencial y que solo a través de nuestros propios templos (tiendas) podemos presentar las bebidas siempre a base de café", dijo.

La idea de los empresarios de San Alberto no pasa por competir con las cadenas de tiendas de café que hay en el país, sino que su nicho lo consolidarán a través de "una propuesta experiencial, que se aleja de la urgencia de comprar una taza y se convierte más bien en un ícono de posicionamiento".

Para los Villota transformar la bebida de café en 'prémium' no es otra cosa que hacer lo mismo que han hecho exitosamente los grandes modistos o los grandes relojeros con sus productos que son exhibidos en eventos muy especiales.

En ese sentido, Gustavo Villota consideró que el consumidor local y el extranjero pueden disfrutar de una taza de café y convertirla en "una experiencia única". "Todo está por hacerse en este segmento de los cafés exclusivos", explicó para posteriormente añadir que de momento no se tiene muy definido este mercado y hay marcas que buscan llegar a ser un jugador fuerte en el mercado.

Entre los escalones que le sirven a Café San Alberto para alcanzar la meta propuesta está un exigente trabajo diario y la entrega de su equipo. Esa convicción la respaldan más de 12 premios. Entre ellos, uno como Mejor Café Exótico del Concurso Nacional de Calidad 2017 y la Medalla de Oro en el Monde Selection, de Bélgica, durante cuatro años consecutivos, entre 2014 y 2017.