Empresas

Antillana anuncia más valor agregado para sus mariscos

La compañía colombiana programa reactivar las exportaciones que le dieron vida a su operación hace 30 años.

Eric Luc Thiriez, gerente general de Antillana.

Empresas Por: Portafolio

Arroz con camarón, cazuela y pasta con mariscos, listos para calentar y consumir. Esas son algunas de las novedades que programa para el segundo semestre la compañía colombiana de pesca, procesamiento y comercialización de pescados y mariscos Antillana.

Eric Luc Thiriez, gerente general de la firma, dice que la oferta de productos de mayor valor agregado son la apuesta de la compañía.

(Lea: Hipermar, el nuevo gigante pesquero de Colombia

Otro desarrollo que analiza tiene que ver con los ahumados que, a juicio del empresario “es una forma interesante para que el consumidor se acerque al salmón y a otras especies. El ahumado es una manera de conservar que a la gente le gusta mucho”.

El desarrollo de salsas, fondos para cocinar y condimentos, como complementos que faciliten las preparaciones es otro foco para la empresa que ve en los nuevos desarrollos, la oportunidad para emprender una estrategia exportadora, especialmente a Centroamérica y El Caribe.

(Lea: UE limitó el transporte de pescados, mariscos y miel entrantes con turistas o mediante paquetes postales

Estos planes de fortalecimiento del portafolio de pescados y mariscos que tiene Antillana está enmarcado en el traslado de su planta de Cartagena que hoy está en Mamonal a un espacio más amplio en esa zona industrial.

“La idea es hacer una planta que tenga como esencia la calidad y mayor innovación tecnológica que nos permita ser más productivos y competitivos. Ya Antillana tiene experiencia en llevar los productos congelados al mercado nacional.

(Lea: Colombia tiene la mejor bonanza en pesca de camarones de los últimos 15 años

“Ahora, la modernización nos va a llevar a hacerlo de manera eficiente para poder ajustar precios y llegar a más consumidores. La visión que tenemos es que lo que hoy hacemos para el mercado colombiano lo llevemos a Centroamérica y el Caribe”, explica.

Esto, así la materia prima de origen no sea colombiana, en vista que la producción nacional es escasa para el consumo interno.

Actualmente, Antillana esta en el proceso de certificación en Panamá y Costa Rica. “Tenemos unos clientes que antes de terminar este año quieren recibir las primeras exportaciones de producto con valor agregado”, indica el empresario.

La planta, por su parte, está en fase de conceptualización y de ingeniería, y la meta es que se construya el año entrante para que empiece a operar en el 2020.

El área útil de este punto productivo será de unos 2.500 metros cuadrados y la inversión prevista está entre $5.000 millones y $6.000 millones. “Al final, lo que esos recursos nos dan es a ratificar el compromiso de Antillana y sus socios de hacer industria y producir en Colombia”, señala el gerente general de la empresa colombiana.

Actualmente, Antillana procesa cerca de 240.000 kilos de producto terminado y con la nueva infraestructura podría acercarse a los 300.000 kilos, capacidad adicional que le daría la facilidad de exportar.

LO QUE HACE HOY

Con la intención de dinamizar sus ventas al exterior de productos de valor agregado, la empresa retoma su origen, hace 30 años cuando nació para exportar, en su momento, materias primas de origen pesquero.

Arrancó con Langosta y para ello montó la operación en San Andrés y luego desarrolló una flota para camarón para procesar en la planta de Cartagena.

Hacia el 2006 decidió reorientar su negocio hacia el consumidor colombiano, al darse en cuenta que el mercado interno no tenía acceso a productos con valor agregado y, particularmente, pescado congelado y empacado con marca.

Actualmente, Antillana está acreditada para exportar a Estados Unidos y Europa, más exactamente, España y Francia. Su fuerte en esos países es la comercialización de langosta entera.

Estas especialización surgió tras el fallo de la Haya del 2012, en el cual Colombia perdió los derechos exclusivos de pesca sobre gran parte del territorio de San Andrés, incluyendo la principal reserva de luna Verde. Por esto, ha tenido que reinventar su actividad pesquera en la región, por lo que a partir del 2016 puso en marcha un proyecto de pesca sostenible, enfocado principalmente en Langosta entera, un producto más exigente.

“Llevamos dos años creando un mercado que valora nuestro producto y hemos podido acopiar una oferta exportable”, sostiene.

Frente a la insuficiencia de materias primas colombianas, tanto en variedad como en cantidad, dice Eric Luc Thiriez, se optó por importar a partir del 2005 y desde grandes centros de producción de pescados y mariscos. Antillana empezó la introducción del salmón y luego con los calamares.

Hoy compra en 15 países: Chile, Perú, Ecuador, Panamá, México, Nueva Zelanda, Vietnam, Tailandia, algo en China, África y, recientemente, desde Madagascar e India. El 85% de lo que comercializa la marca es de otros mercados.

Antillana trae el producto y lo procesa en Colombia por lo que su generación de empleo es intensiva. Hoy tiene 355 colaboradores y 74% corresponde a mujeres.

Gracias a su red de distribución, la marca está en 17 ciudades y a 60 municipios del país.
El canal de supermercados (unos 1.800 puntos de venta) y el de hoteles, restaurantes, casinos y cafeterías (Horeca), lo que le permite completar 1.130 clientes.

El año pasado, Antillana facturó $83.000 millones y en las mediciones de Nielsen es la primera marca de pescados y mariscos en el país. Por su parte, la exportación es el 13% de las ventas. Este año espera crecer, en general, 16%.

congom@portafolio.co