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Empresas

El director de ExxonMobil promete involucramiento y apertura

El mensaje central del grupo petrolero no ha cambiado, pero sí ha cambiado cómo se comunica, indicó el ejecutivo.

ExxonMobil

Exxon ha cambiado su disposición frente a las acciones contra el cambio climático.

Michael Nelson/EFE

POR:
Portafolio
julio 27 de 2018 - 09:04 p.m.
2018-07-27

“Mi estilo personal es que creo que una conversación constructiva es buena, es saludable”, opinó Darren Woods. “No me molesta ser retado en relación con lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo”. Es difícil imaginarse a cualquiera de los dos predecesores de Woods como directores ejecutivos de ExxonMobil, Lee Raymond y Rex Tillerson, entusiasmados con la importancia de palabras como “involucramiento, discusión, debates”.

Pero cuando Woods se convirtió en director ejecutivo a comienzos del año pasado, él se hizo cargo de una compañía en circunstancias reducidas. Exxon tiene más necesidad de explicarse actualmente, y él ha dicho que está comprometido a hacerlo.

(Lea: ExxonMobil se mantiene en el negocio de los lubricantes

“La manera de obtener lo máximo de las personas, y la forma de llegar a las mejores soluciones y a las mejores ideas, es mediante el debate constructivo con una diversidad de opiniones e ideas”, le comentó al Financial Times.

“Creo que ciertamente es algo que les debo a mis accionistas en particular. Si ellos tienen preocupaciones legítimas, entonces quiero darles las respuestas legítimas”.

(Lea: ‘Nuestro objetivo es el negocio de lubricantes’

El mensaje fundamental no ha cambiado. Exxon cree que el petróleo y el gas serán componentes vitales de la combinación energética mundial durante décadas, y está planeando ser uno de los más eficientes productores de esos recursos y de los derivados. Pero Woods ha realizado una serie de cambios durante sus primeros 18 meses que han indicado un profundo cambio en la forma en que la empresa se comunica.

(Lea: ExxonMobil sale del negocio de lubricantes y combustibles

Durante la época dorada de Exxon, sus líderes podían darse el lujo de adoptar una actitud prepotente, incluso con los gobiernos y con sus propios accionistas. Sin embargo, desde que Tillerson asumió el control a comienzos de 2006, sus acciones han subido alrededor del 38%, lo cual representa un rendimiento muy inferior al del índice S&P 500, que ha más que duplicado en el mismo período.

Mientras tanto en 2015, casi todos los gobiernos del mundo se suscribieron al acuerdo climático de París, comprometiéndose a abordar la amenaza del calentamiento global con restricciones a los combustibles fósiles, entre otras medidas.

Woods declaró que estaba comprometido a asegurarse de que Exxon respondiera ante el mundo cambiante. “Hemos estado en este negocio durante 135 años. No se tiene éxito a lo largo de un período de tiempo como ése si no se presta atención hacia dónde está evolucionando la sociedad, hacia dónde está yendo la demanda”, agregó.

Su posición es, en líneas generales, la misma que la de Tillerson, quien aceptó el consenso científico sobre el cambio climático y colocó el apoyo de Exxon detrás del acuerdo climático de París. Sin embargo, ha ido más allá al destacar las estrategias para abordar ese riesgo climático, incluyendo una iniciativa para eliminar las fugas de metano, potente gas de efecto invernadero, de sus operaciones.

Woods también ha estado haciendo más por discutir el riesgo climático con los inversionistas. En febrero, Exxon publicó su primer informe analizando las posibles implicaciones para su negocio de las políticas para mantener el aumento de las temperaturas globales desde los tiempos preindustriales a sólo 2 grados centígrados.

A fines del año pasado, la compañía también decidió permitir que los grandes accionistas se reunieran con los directores de la junta directiva, poniendo así fin a restricciones que habían sido impopulares entre los inversionistas.

Su apertura al involucramiento, él comentó, ha sido “muy bien recibida” por las partes interesadas, que van desde grandes inversionistas, como BlackRock y State Street, hasta el Vaticano. Él fue uno de los líderes de la industria petrolera que asistió a la conferencia sobre energía y clima organizada por el Papa Francisco.

En otra indicación de la cambiante posición de Exxon, a principios de este mes dijo que acabaría las relaciones con el Consejo Estadounidense de Intercambio Legislativo, que trabaja para reducir las restricciones impuestas a las empresas y se opone a “imprácticos objetivos visionarios” para abordar el cambio climático.

La visión subyacente de Exxon con respecto al mundo no es tan diferente de la perspectiva bajo Tillerson. En particular, su expectativa central es que la demanda mundial de petróleo seguirá aumentando, justificando la inversión en oferta adicional. La demanda de gasolina para vehículos ligeros pudiera llegar a su punto máximo y, con el tiempo, disminuir, Woods ha aceptado, ya que los automóviles se han vuelto más eficientes y los vehículos eléctricos han tomado una creciente porción del mercado. Pero la demanda de petróleo para el uso en el transporte pesado y en la petroquímica, agregó, es mucho menos fácil de reemplazar.

Lo que ha cambiado es que Woods ahora habla mucho más abiertamente sobre los riesgos en torno a esa perspectiva. Si la demanda de petróleo comenzara a declinar más rápidamente de lo que Exxon actualmente anticipa, indicó, “será mejor que seamos el proveedor más eficiente en el mercado, porque todavía va a haber demanda para un proveedor eficiente”.

Si surgiera algún avance tecnológico imprevisto en el campo de la energía, agregó, la transición a que se convirtiera en el nuevo estándar global tomaría algo de tiempo, “y ese tiempo les da a las compañías como la nuestra, que se basan en la tecnología, la oportunidad de evolucionar y participar en él”.

Los inversionistas aún no están convencidos del enfoque de Woods. Desde que él asumió el control, las acciones de Exxon han caído alrededor del 11%, a pesar de las buenas noticias sobre su enorme descubrimiento de petróleo en Guyana, mientras que las de su rival estadounidense, Chevron, han subido 6%. Las preocupaciones acerca de los planes de Exxon para un mayor gasto de capital y acerca de su producción plana a corto plazo han eclipsado las acciones.

Woods sugirió, sin embargo, que 18 meses era un período demasiado corto para juzgar su desempeño. “Éste es un negocio a largo plazo: tienes que tomar decisiones e impulsar el negocio de una manera estructural y sostenible de valor agregado a largo plazo”, indicó. “Si no estás haciendo eso, no estás haciendo tu trabajo”.

Ed Crooks

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