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Empresas

Jim Hackett y el desafío de dirigir la transformación de Ford

El precio de las acciones del fabricante de autos apenas se ha movido durante el primer año del director ejecutivo al mando.

Jim Hackett

El nuevo director Ejecutivo de la compañía automovilística lleva un año al frente de la empresa y hasta el momento no ha logrado grandes cambios.

EFE/Rena Laverty

POR:
Portafolio
mayo 25 de 2018 - 07:30 p.m.
2018-05-25

Un año representa mucho tiempo en una industria automovilística que está enfrentando una transformación única en un siglo. Pero representa un tiempo particularmente largo en Ford.

El martes, Jim Hackett alcanzará ese período como presidente y director Ejecutivo de la compañía fabricante de automóviles estadounidense, uno de los cargos de alto nivel más difíciles en la industria automotriz mundial.

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Es tan difícil porque los inversionistas en gran medida consideran que la compañía está rezagada con respecto a sus rivales globales tanto en rentabilidad como en preparación para un futuro en el que el transporte es cada vez más compartido, más impulsado por la electricidad y más conducido por la tecnología que por las personas, como ha ocurrido hasta ahora.

(Lea: Tesla ya supera en valor de mercado a GM y Ford

Numerosos analistas, inversionistas y conocedores de la industria opinan que es demasiado pronto para saber si él puede resolver los problemas que heredó de Mark Fields, el director Ejecutivo despedido: márgenes más estrechos que los de su rival al otro extremo de la ciudad, General Motors (GM) y costos más elevados; una línea de productos más antigua; y un progreso menos demostrable en el campo de los autos sin conductor.

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Pero el veredicto del precio de las acciones de Ford hasta ahora es claro: los títulos apenas se han movido durante este año desde que Hackett asumió el control.
El precio estaba manteniéndose justo por encima de los US$11 por acción cuando se anunció su nombramiento y cerró en US$11,33 el viernes. Durante el mismo período, las acciones de GM aumentaron un 15%.

En vísperas de su aniversario, Hackett le declaró al Financial Times (FT) durante una entrevista que estaba “muy feliz” con el ritmo de la transformación, y agregó: “Estamos por delante de donde pensé que estaríamos, y proyecto que estaremos a la cabeza de nuestro mercado”, incluso en áreas como la de los vehículos autónomos.

Hackett llegó a Ford con un currículum que incluía haber transformado a Steelcase, el fabricante de muebles de Michigan, y haber revitalizado el equipo de fútbol americano de su alma máter, la Universidad de Michigan. Él ha intentado dejar su huella en Ford al enfocarse en mejorar lo que él llama el “estado físico” de la compañía.

Asimismo, Hackett ha prometido ahorros que alcanzarán un total de US$25.500 millones para el año 2022 - reduciendo los costos en aproximadamente un 3% anual - y, el mes pasado, anunció que Ford reduciría al mínimo su gama de modelos de sedanes no rentables en Norteamérica.

El objetivo de la firma es que casi el 90% de la cartera esté constituido por camiones y por vehículos utilitarios y comerciales para el año 2020, en comparación con el 70% actual.

Como resultado, Ford proyecta que puede alcanzar su meta de lograr una ganancia ajustada antes de intereses y de margen impositivo del 8% para 2020, dos años antes de lo anticipado.

A pesar de estos anuncios, gran parte de Wall Street sigue teniendo un enfoque cauteloso en cuanto a lo que se refiere a Ford. “Ha habido muchas declaraciones de alto nivel sobre la visión, pero es demasiado pronto para validar su ejecución. Los inversionistas con los que estamos hablando están empezando a perder la paciencia”, comentó Adam Jonas, un analista de Morgan Stanley especializado en la industria automotriz.

“Todavía existe la percepción en la comunidad inversionista de que no se están moviendo lo suficientemente rápido y de que los inversionistas necesitan una mejor perspectiva de los planes para otras reformas”, indicó George Galliers, un analista de Evercore ISI que trabajó anteriormente en Ford.

Otros analistas y conocedores de la industria opinan que tales críticas son injustas. “El precio de las acciones estaba languideciendo incluso antes de que él asumiera el cargo. Creo que es un poco pronto para que los accionistas se enojen con él”, resaltó David Whiston de Morningstar.

“Si su nombre fuera Elon Musk, le darían tiempo de sobra”, comentó Efraim Levy, un analista automotriz de CFRA.

Ryan Brinkman, de JPMorgan, se sintió alentado por las recientes noticias de que Ford está abandonando varios de sus antiguos sedanes y, en las palabras de Bill Ford, el presidente Ejecutivo de la compañía, “reinventando el automóvil estadounidense”.

Hackett promete que esos automóviles serán tan económicos como los sedanes para los clientes que van a comprar un coche por primera vez, aunque serán más rentables para la compañía.

La medida fue “significativa de por sí en relación con su potencial de mejora de beneficios”, escribió Brinkman en una reciente nota de investigación. También “representa una voluntad de romper con el pasado y comprometerse con una original y estratégica manera de pensar”.

Él predijo que ese tipo de manera de pensar “probablemente se aplicará a otros aspectos del negocio de Ford, incluyendo los problemas - que anteriormente parecían ser aparentemente irresolubles - de las enormes pérdidas continuas en Suramérica y del rendimiento a menudo por debajo del costo de capital en Europa”.

Ford dejó claro durante su llamada de informe de los resultados financieros del primer trimestre llevada a cabo en abril que todas las opciones estaban sobre la mesa para mejorar la rentabilidad. Hackett le dijo al FT que estaba “totalmente concentrado” en cómo sacar a Ford de las partes no rentables de su negocio y que “eso incluye vehículos y mercados”. Sin embargo, su reciente asociación con Mahindra en India significa que es probable que Ford no se salga pronto de ese mercado.

Los que están dentro de la compañía y los veteranos de la industria continúan comparando desfavorablemente a Hackett con Alan Mulally, el exejecutivo de Boeing que llegó a Ford en un momento de crisis en 2006 y resucitó a la compañía. Dentro de Ford, la cual es notoriamente facciosa, su mantra de “One Ford” (una Ford) unió a los grupos en conflicto e hizo que todos se dirigieran hacia la misma dirección.

“Una cosa que Mulally hizo fue que él presentó una estrategia muy simple y directa, y consiguió que todos la aceptaran de la noche a la mañana”, señaló un analista. “Hackett no ha hecho eso”.

Aun así, Mulally también generó opiniones mixtas después de su primer año como director Ejecutivo al frente de la firma; Automotive News le otorgó sólo una calificación de ‘B’. Incluso en el actual ambiente de rápidos cambios globales dentro de la industria, un año puede no ser lo suficientemente largo.

Patti Waldmeir
y Peter Campbell

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