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Inversión

‘Las empresas deben quitarse el síndrome de tener que ser AAA’

Según BRC Standard & Poor’s, el mercado de capitales del país necesita desarrollarse más para darles cabida a más firmas con calificaciones menores.

Rafael María González Guillén

Rafael María González Guillén, presidente de la calificadora BRC Standard & Poor’s. La firma S&P adquirió la empresa en el 2014.

Portafolio/Rodrigo Sepúlveda

POR:
Portafolio
agosto 20 de 2018 - 07:55 p.m.
2018-08-20

Uno de los temas claves para que el mercado de capitales en Colombia pueda desarrollarse es que haya más alternativas de inversión. Sin embargo, aún existe un temor entre los emisores de no encontrar demanda de sus títulos en caso de no tener la máxima calificación crediticia (AAA), y por ello no salen al mercado, al tiempo que hay inversionistas que todavía tienen restricciones para destinar recursos a títulos de menor calificación.

Así lo señala Rafael González, presidente de BRC Standard & Poor’s, calificadora que celebra 20 años de presencia en Colombia, y que hace análisis independiente sobre unos 250 emisores.

Sobre este y otros temas, el directivo habló con Portafolio.

¿Cuál ha sido el mayor aporte de esta actividad?
Contribuimos a mejorar los estándares de transparencia de las empresas, porque cada vez hay más conciencia de tener una calificación de riesgo y eso ayuda a mejorar en gobierno corporativo. Cuando una empresa se siente escrutada por un tercero independiente, siente que tiene deberes de información con todos los grupos de interés, y eso hace que se eleven los estándares.

Hoy ya no vemos que las compañías tengan un balance para mostrarle al fisco, otro para los sindicatos y otro para los accionistas, los empresarios saben que tienen un deber y lo hacen con toda seriedad. Hay calificación para darle el mensaje a clientes e inversionistas sobre el nivel de riesgo que están corriendo. Pero además, están haciendo más emisiones porque estratégicamente se han dado cuenta de que no pueden depender de un solo proveedor de fondeo, sino que deben tener fuentes alternativas como el mercado de capitales.

¿Qué tan difícil es trabajar en Colombia, donde el mercado es tan pequeño?
Hay ciertas taras culturales. Por ejemplo, todas las empresas se creen AAA, e incluso hay ejecutivos que ven la calificación como un examen a su gestión, y es difícil lidiar con eso, o que si una empresa no tiene la máxima calificación entonces busca a otra firma evaluadora, o ya no quieren ser analizadas. Esto pasa en medio de una contradicción muy grande, y es que en general, los inversionistas institucionales invierten en TES (considerados los títulos locales más seguros), así como en acciones, que son riesgosas.

Entonces, uno se pregunta por qué no invierten en papeles con calificación AA, A o BBB, que son definitivamente menos riesgosos que las acciones o que algunos fondos de capital privado. Muchos dicen que no lo hacen porque no hay papeles, y los emisores no se animan porque creen que nadie se los va a comprar, o simplemente no se atreven a salir si no son AAA.

Otro tema que refuerza ese ‘síndrome de AAA’ es que el Gobierno no les permite a las empresas públicas invertir en títulos de menor calificación, porque si un trader de una entidad hace una transacción con riesgo, inmediatamente le caen todas las ‘ías’ (organismos de control), porque se presume que hay un delito de por medio.

¿Cómo se puede resolver?
Desde hace más de 20 años, los problemas del mercado de capitales están diagnosticados. Sabemos cuáles son en el lado de la oferta (emisores), de la demanda (inversionistas) y los del Gobierno, pero las cosas no suceden. Recientemente, el presidente de la Bolsa de Colombia, Juan Pablo Córdoba, nos invitó a que nos reunamos todos los agentes del mercado para ver en qué puede contribuir cada uno.

Hay un tema que duele mucho, que son los costos de salir al mercado, entre ellos los de la calificación, y haremos un esfuerzo en ese frente. Cuando un emisor sale por primera vez, el mercado le ‘cobra’ el hecho de no conocerlo, pero creo que los costos iniciales no se compadecen con los beneficios estratégicos de largo plazo de estar en el mercado de capitales.

¿Hay algo más, aparte de los costos?
Hay que romper el tabú de que la calificación de riesgo es un tema muy complejo. Por eso, creemos que podemos hacer ejercicios de calificación de emisor antes de hacer la emisión, incluso hay fórmulas como la calificación privada para que el emisor se familiarice con el asunto. Estamos dispuestos a hacer cualquier otra tarea que resulte de las discusiones con emisores, inversionistas y Gobierno.

¿Qué planes tienen en el corto plazo?
Me gustaría que el mercado de capitales tenga espacio para pequeñas y medianas empresas, con emisiones en toda la escala de niveles de riesgo, como ocurre en el mercado global, y también que sea más líquido. En nuestro caso, en los próximos años seguiremos muy presentes en el sector de infraestructura, con calificaciones nacionales y globales, porque las necesidades de financiamiento son tan grandes que una sola fuente no alcanza. Además, creo que va a ser una palanca para romper los paradigmas culturales, porque si una emisión no sale en grado de inversión, igual va a tener mercado afuera.

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