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Negocios

Las sociedades BIC, una oportunidad para empresarios

Las sociedades de ‘Beneficio e Interés Colectivo’, BIC, pondrán acento en una actividad empresarial equitativa, las comunidades y el medio ambiente.

Tecnología

Las BIC son atractivas para las economías digital y naranja y el desarrollo de software.

Reuters

POR:
Portafolio
junio 27 de 2018 - 09:54 p.m.
2018-06-27

El pasado 18 de junio fue sancionada la Ley 1901 de 2018 que crea y desarrolla las Empresas B o Benefit Corporation. Esta iniciativa, radicada en 2016 por el entonces senador Iván Duque Márquez, permite que sociedades comerciales de cualquier tipo adopten voluntariamente la condición de “Beneficio e Interés Colectivo” (BIC), lo cual implica la ampliación del objeto social para combinar el fin de lucro con acciones que impacten positivamente el interés colectivo y el cuidado medioambiental.

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Constituir una sociedad BIC no representa adoptar un tipo societario nuevo, es más bien un sello que se obtiene modificando los estatutos para incluir esta razón o denominación social. Sus características, de acuerdo al parágrafo del artículo 2º de la ley, son:

En relación con los empleados, establecer estándares de equidad en la remuneración salarial, ofrecer programas de capacitación profesional, crear opciones para que estos adquieran acciones en la sociedad, amplíen sus planes de salud y bienestar y tengan posibilidades de jornada laboral flexible y teletrabajo.

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En cuanto a su impacto social, incentivan el voluntariado, adquieren bienes y servicios de empresas de origen local o que pertenezcan a mujeres o minorías, y expanden la diversidad en la composición de las juntas directivas, con el fin de incluir personas de diversas culturas, creencias religiosas, orientaciones sexuales, entre otras.

Frente a su gestión ambiental, efectúan anualmente auditorías y divulgan sus resultados, supervisan las emisiones de gases de invernadero, implementan programas de reciclaje, aumentan progresivamente su uso de fuentes de energía renovable y otorgan incentivos a los trabajadores por utilizar en su desplazamiento medios de transporte ambientalmente sostenibles.

COLOMBIA, PIONERA EN LATINOAMÉRICA

En el ámbito internacional, Estados Unidos, Reino Unido, Italia y España, ya cuentan con un marco legal para las empresas sociales. Con esta nueva ley, Colombia se convierte en el primer país de América Latina en reconocer y dar seguridad jurídica a las empresas que quieran operar con un triple impacto: económico, social y ambiental. Al referirse a esta modalidad empresarial, el superintendente de Sociedades, Francisco Reyes Villamizar, explicó que la norma conlleva nuevas obligaciones para los administradores, quienes además de tener en cuenta los intereses de sus accionistas, deberán contemplar también los de terceros.

“Todo ello tiene que reflejarse en un estándar independiente, que se debe manifestar en informes anuales de gestión que se deben presentar a consideración de los accionistas, donde se da cuenta del impacto que estas actividades de beneficio común han tenido en la comunidad donde opera la respectiva compañía (…)”. Dichos estándares serán definidos por esa Superintendencia, que en caso de incumplimiento grave y reiterado, podrá, declarar la pérdida de la calidad de sociedad BIC.

PROS Y CONTRAS

Para el representante a la Cámara por Bogotá, Mauricio Toro, de la Alianza Verde, “esta ley busca que los emprendedores puedan crecer no a costa de la pobreza de otros, sino a favor de la riqueza de muchos”. En contraposición, encuentra que la ley se quedó corta en dos puntos.

El primero, remite al parágrafo del artículo 2º, donde no se especificó si las características enumeradas son sugerencias. Al ser obligatorias, muy pocos van a adoptar la modalidad porque cumplir con todas va en contra del desarrollo económico gradual de los emprendedores e incluso, de las empresas consolidadas. Frente a este punto, Toro expone que el Ejecutivo deberá idear incentivos reales para que el ejercicio de valor compartido resulte atractivo. Por otro lado, la ley resulta incompleta al no definir las características que deberá tener quien certifique que una empresa es BIC y las condiciones en las que podrá hacerlo.

Por su parte, Hugo Ramírez, líder de innovación de Cavelier Abogados, coincide en que la regulación podría ser más atractiva y seguir ejemplos como el de Estados Unidos, donde las Compañías B tienen exenciones tributarias. Sin embargo, reconoce que la ley genera incentivos importantes como el valor reputacional, ventajas competitivas y acceso a fondos de inversión que valoran los impactos sociales como activos intangibles. Además, para un emprendedor puede ser interesante distribuir las utilidades con sus trabajadores porque le permite captar talento que no podría sopesar con una remuneración. En especial, las BIC pueden ser interesantes para la economía naranja, la economía digital y el desarrollo de software, donde es posible, por ejemplo, controlar la huella verde.

Se espera que con el impulso a esta nueva denominación societaria se alivien las tensiones entre la actividad empresarial, las comunidades y el medio ambiente, con miras a viabilizar un modelo de desarrollo sostenible, con valor económico y social.

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