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Negocios

‘Obras públicas deben durar mínimo un siglo’

Por cada $1 que se invierte en las obras destinadas a mitigar el riesgo ante desastres, se ahorran al menos $6.

Iván Mustafá, es el gerente Fondo Adaptación.

Iván Mustafá, es el gerente Fondo Adaptación.

Archivo particular

POR:
Portafolio
septiembre 06 de 2018 - 09:26 p.m.
2018-09-06

Recientemente la vía Bogotá-Villavicencio estuvo cerrada entre el peaje Naranjal y Pipiral como consecuencia de los fuertes aguaceros, lo que generó pérdidas por más de $53.000 millones diarios. Esto volvió a poner sobre el tapete la necesidad de seguir ejecutando obras definitivas adaptadas que reduzcan el riesgo ante posibles desastres como las que adelanta el Fondo Adaptación en varias regiones del país.

Su gerente, Iván Mustafá, habló de lo que significa este ahorro para el país y cuáles son los proyectos que adelanta la institución que pudieran convertirse en victorias tempranas para el Gobierno.

El Estudio de Impactos Económicos del Cambio Climático publicado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en el 2015 aseguró que si el país no se adaptaba en las próximas décadas al cambio climático, podría perder el 0,49% de su PIB anual.

¿Cómo se puede dar este ahorro?

Básicamente en prevención con obras de protección y adaptadas para mitigar el riesgo ante posibles desastres.

¿Cuáles?

El Jarillón de Cali. De acuerdo con la Corporación Observatorio Sismológico del Suroccidente, antes del 2013 el riesgo de desbordamiento del río Cauca en la capital del Valle del Cauca (periodo de retorno 500 años) generaría pérdidas por más de $7 billones; sin incluir los costos por la afectación a municipios vecinos, el desplazamiento asociado, el impacto económico en las áreas que no se inundan y las pérdidas en vidas humanas.

La inversión que realiza el Gobierno Nacional a través del Fondo Adaptación en el Jarillón de Cali por cerca de $1 billón representados en tres frentes de trabajo: control de aguas lluvias con construcción de compuertas para el manejo de las aguas que salen al río Cauca, reasentamiento de familias y reforzamiento del dique; genera un ahorro de $6 billones.

Es decir, de no llevar a cabo ninguna intervención, el costo de la reparación ascendería a 7 billones, además del colapso de la tercera ciudad del país.

¿Y, además del jarillón de Cali?

Hay muchas más obras. En el canal del dique, una zona donde recurrentemente se generan inundaciones por el desbordamiento del río, adelantamos la protección de los doce centros poblados y dos tramos viales. Otro ejemplo es la vía a la entrada de Bogotá en el punto de la Universidad de la Sabana, que no se volvió a inundar después del realce que hicimos a la carretera; en varias zonas apartadas del país construimos colegios, casas, hospitales y vías adaptadas al cambio climático que ya han pasado la prueba con las recientes temporadas invernales. Ninguna de las obras entregadas por el Fondo se ha visto afectada.

¿Cuántos proyectos desarrolla el Fondo?

Tenemos 2.976 proyectos contratados por $7,1 billones, de los cuales ya hemos entregado 2.398 por más de $5,5 billones. Es decir, más del 80% de todas las construcciones ya ejecutadas y entregadas hacen que más de 3 millones de colombianos sean menos vulnerables.

Eso quiere decir que las obras que adelanta el Fondo representan para la Nación un ahorro cercano a los $30 billones, con lo cual se disminuye el riesgo fiscal ante los desastres naturales.

Si tomamos como base la proyección realizada con el Jarillón de Cali, por cada peso invertido en prevención con obras de adaptación se ahorran cerca de seis. Pero esa cifra puede variar, incluso podría ser mayor.

¿Dice que puede ser mayor por los grandes proyectos?

No hablamos solo de esas grandes obras de infraestructura. Todos los proyectos del Fondo tienen un gran impacto en la comunidad beneficiada y en el desarrollo del país. Por ejemplo, las casas que construimos en La Guajira, diseñadas de la mano con los hermanos Wayuú, resistentes al viento y que disminuyen la temperatura; o las de Riosucio en Chocó, en límites con Panamá, hechas en madera en medio del agua. También los colegios, en su mayoría rurales, construidos en los lugares más apartados de Colombia que permiten a los niños recibir clases sin verse afectados por inundaciones, o los hospitales dotados en zonas como Nariño que van a evitar pérdidas de vidas humanas.

¿Hay grandes proyectos que podrían mostrar resultados pronto?

Tenemos proyectos en ejecución que, de mantener el ritmo de avance, el presidente Iván Duque podría entregar algunos en los primeros 100 días de Gobierno y otros en el primer o segundo año de mandato.

Por ejemplo, para los primeros cien días de Gobierno del Presidente se podría entregar más de 1.800 viviendas, dos colegios, un hospital, el puente Hisgaura, que será el más alto del país, y cinco acueductos adaptados al cambio climático, proyectos con los cuales se beneficiarán a más de 10.000 personas.

Hay otros grandes proyectos que se podrán dar en el primer año de Gobierno, como por ejemplo el proyecto vial Yatí-Bodega, con el puente más largo del país (2,3 kilómetros) y que conecta Mompox con el resto de Colombia; la entrada en funcionamiento de manera completa del nuevo sistema de alertas tempranas; las obras de protección en el canal del dique; más de 2.800 viviendas, 68 sedes educativas, 24 sistemas de acueductos y alcantarillados, tres colegios… todos ellos, por supuesto, adaptados para reducir la vulnerabilidad.

Adicionalmente, esta es una entidad que por su estructura es capaz de jalonar recursos de cooperación internacional para proyectos de mitigación de riesgo y adaptación al cambio climático. Como ejemplo, estamos trabajando con todo el Gobierno Nacional para conseguir que el Fondo Verde del Clima done a la región de la Mojana para atender las necesidades de la población más vulnerable.

Usted también habla de obras con el corazón ¿A qué se refiere?

Es que la adaptación al cambio climático no son solo obras de infraestructura, es generar una cultura de cambio para que empecemos a entender cómo adaptarnos a los diferentes escenarios climáticos y de la naturaleza. Por eso tenemos programas de reactivación económica y social, muchos con el enfoque de economía naranja que enseñan a las personas la importancia de aprender a vivir con los efectos climáticos y cómo sacar provecho de ellos cuidando los componentes naturales. Esa es una tarea que apenas empieza y en la que el país debe trabajar a fondo. 

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