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Alberto Schelesinger Vélez

Régimen de facto y vergüenza

El régimen venezo- lano nunca entregará el poder por la vía democrática. Y menos ahora con un candidato que no es Chávez.

Alberto Schelesinger Vélez
POR:
Alberto Schelesinger Vélez
marzo 14 de 2013
2013-03-14 11:59 p.m.
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Henrique Capriles tuvo que aceptar su segunda postulación como candidato, forzado por la muerte de Chávez. Una oposición desanimada y sin norte, después de las dos derrotas consecutivas de finales del año pasado no podía dejarse, según él, al garete sin una representación política, aunque con ello se legitimaran las violaciones a la Constitución que el régimen produjo para sobrellevar la ausencia de Chávez, su enfermedad y muerte, y la entronización de Maduro como presidente y candidato ungido de facto, no elegido.

Por esto, es indispensable que Capriles deje claro ante la opinión y el electorado que con ello no está legitimando las evidentes artimañas con que la troica Maduro, Cabello y Morales, como cabezas de los tres poderes públicos, destrozaron las normas constitucionales aplicables en esta coyuntura.

Desde la ausencia del país para su tratamiento, pasando por las negativas para evaluar su estado de salud y capacidad de gobernar, y las presuntas decisiones de Gobierno que desde su lecho de cuidado intensivo impartía con documentos avalados por firmas electrónicas, hasta la decisión de no tener que posesionarse en el cargo y, por el contrario, posesionar a Maduro como presidente encargado, para aducir que ya no era Vicepresidente Ejecutivo y, por tanto, no estaba inhabilitado para ser candidato, se ‘pasaron por la faja’ normas expresas de la Carta.

Con seguridad, Capriles perderá las elecciones. Como una especie de príncipe valiente se lanzó a llenar el vacío, enarbolando las banderas de la decencia y la pulcritud democrática, a sabiendas de que saldría sacrificado por segunda vez.

El régimen nunca entregará el poder por la vía democrática. Y menos ahora con un candidato que no es Chávez y que por ser ‘muy flojo’ requiere ganar con un amplio margen. Además, a quien le interesa derrotar es a Capriles, como cabeza de la oposición y con el mayor número de votos hasta ahora obtenido por esta. Ya vendrá su segundo ‘descabezamiento’ como gobernador de Miranda, vía referendo revocatorio.

Las demás figuras de la oposición tienen autocabeza de proceso por diferentes motivos que el régimen cuidadosamente ha fabricado. Las directivas de Primero Justicia, los exgobernadores del Táchira, del Zulia, de Carabobo, el diputado Caldera, Leopoldo López, entre otros, ya tienen denuncias y algunos procesos en desarrollo. Con ello, el régimen los tiene con tarjeta amarilla y pronto les sacará la roja.

La encerrona de la que fueron víctimas muchas de las autoridades que acudieron prestas a honrar a Chávez, llevó al hecho inédito y vergonzoso de que tuvieran que prestar ‘guardia de honor’ a sus restos. Democracias, supuestamente no sometidas al populismo tropical chavista, tuvieron que ver a sus mandatarios, firmes, compungidos, rindiéndole guardia a quien atentó contra la estabilidad democrática del continente y, como en el caso de Colombia, insultó, atacó y fue cómplice principal de los que han sembrado de muertos al país. Pero además, quien destruyó la democracia en su propia nación, la dejó en ruinas y dividida por el odio y la corrupción; qué principios defendemos y en qué forma honrosa y digna lo hacemos.

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