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Alberto Schelesinger Vélez

¿Será posible?

Alberto Schelesinger Vélez
POR:
Alberto Schelesinger Vélez
abril 05 de 2013
2013-04-05 05:01 a.m.
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Sigo convencido de que las elecciones presidenciales en Venezuela del 14 de abril las ganará el régimen. El control del poder electoral y de las Fuerzas Armadas, elementos fundamentales del proceso, permiten lo necesario para producir un resultado favorable.

El talante democrático, en el que no existe la división de los poderes públicos, como lo confirmara, sin rubor alguno, la Presidenta del Tribunal Supremo, al afirmar que dicha división no contribuye a la eficacia del Estado, nunca ha sido la característica del chavismo. Luego, por las vías democráticas no van a entregar el poder.Hace días, el almirante Molero, ministro de Defensa, declaró que harían todo lo que fuera necesario para que el socialismo continuara en el poder, así como el ideario del extinto presidente Chávez. No contento, de forma grotesca, afirmó que en estas elecciones había que “darle por la madre a la oposición”.

Por su parte, la rectora del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, y los tres miembros restantes del Partido de Gobierno han empezado a hacer de las suyas. Primero, trasladando, sin razón alguna, el sitio de votación del candidato Maduro a un puesto de su conveniencia. Después, amenazando a los que se atrevan a declarar en contra, como en el caso de la Organización Mujeres por la Verdad, que, antes del inicio oficial de la campaña, hizo publicaciones que no le cayeron bien al régimen. Segundo, haciéndose los de la ‘vista gorda’ con el ventajismo de Maduro que, en su calidad de presidente, usa todos los medios a su alcance. Y lo último, el descubrimiento de que el Partido de Gobierno tiene las claves de inicio de las máquinas de votación.

En vano, el único rector del Consejo Nacional Electoral que no pertenece al Partido de Gobierno, Vicente Díaz, dió una rueda de prensa acusando airadamente al Consejo sobre su parcialidad y el claro ventajismo del Gobierno.

Lo anterior nos anticipa cómo serán las elecciones presidenciales. No olvidemos que en octubre pasado, cuando Chávez venció a Capriles, la oposición logró 6,5 millones de votos, contra 8 millones 100 mil del régimen, una diferencia de un 1’600.000 votos, de un total de 15 millones 100 mil votos válidos.

Esta vez los factores son: la ausencia de Chávez; la aceptación de Maduro como su sucesor; la campaña relámpago de prácticamente dos semanas; la agudización de la crisis económica, representada en el abastecimiento de bienes esenciales, la inflación, y las devaluaciones del Bolívar, pero, ante todo, la debilidad que Maduro ha venido demostrando y la dificultad creciente en identificarse con Chávez, así como el agresivo cambio en la orientación de la campaña de Capriles con respecto a la de octubre, al ir directamente contra Maduro y sus 100 días de gobierno, la corrupción, la mentira y la situación económica.

Ya hay indicios de que Maduro está perdiendo puntos y que su estrategia de poner a Chávez por delante no está dando resultado. El triunfo de la oposición dependería más de que el régimen disminuya sus votos por los nuevos factores anotados y sus divisiones internas, y que esa diferencia del 20 por ciento desaparezca, sumado a que la oposición aumente su participación. Si ello fuera posible, la crisis de gobernabilidad sería el nuevo capítulo del drama venezolano.

Alberto Schlesinger Vélez

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