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Azules al rojo vivo

Ha quedado en evidencia que los miembros del directorio conservador se sienten más cercanos a Álvaro

Redaccion Motor
POR:
Redaccion Motor
marzo 18 de 2011
2011-03-18 12:48 a.m.

La situación al interior del Partido Conservador, como suele decirse, está como para ‘alquilar balcón’. En Colombia, ha hecho carrera la frase de que los ex presidentes son los ‘jefes naturales’ de sus partidos, sin que se nos aclare cuáles son los ‘artificiales’. Dado el voluntario marginamiento de la actividad política por parte del ex presidente Belisario Betancurt, el único ex jefe de Estado conservador con vigencia política es Andrés Pastrana. Curiosamente, Álvaro Uribe derrotó en el 2002 al candidato liberal Horacio Serpa, por los errores que los colombianos le atribuían al proceso de paz con las Farc en el Gobierno de Andrés Pastrana. Hay que recordar que, casi sin excepción, todo el Partido Conservador (incluidos los dirigentes puestos hoy por el propio ex mandatario en el banquillo de los acusados por el manejo de bienes de estupefacientes), apoyó sin reservas la política de negociación con la guerrilla conocida como el ‘proceso del Caguán’. Fue un conservador, Secretario General de la presidencia de Betancurt, quien inició el proceso al entrevistarse con ‘Tirofijo’, a quien entonces se le llamaba coloquialmente ‘Don Manuel’. Fue otro conservador, Fabio Valencia Cosio, quien como negociador ganó tal confianza de la guerrilla, hasta el punto que el ‘Mono Jojoy’ le hizo fiesta de despedida cuando viajó de embajador a Italia. Y Ciro Ramírez, tan pastranista que quiso hacer un proyecto de reforma constitucional que permitiera la reelección inmediata de Andrés Pastrana, fue quien acompañó a los guerrilleros en su periplo por Europa y hasta los divertía en las gélidas noches nórdicas con algunas sesiones de magia. Lo curioso es que esos mismos conservadores, después de haber participado –y de qué manera– en el Gobierno de Pastrana, se convirtieron en el soporte de Uribe, a pesar de que representaban todo lo contrario de lo que había significado Pastrana. Juan Camilo Restrepo, entonces brillante candidato conservador, fue dejado a la deriva y todo el conservatismo se trasteó a apoyar a Uribe. Y durante ocho años fue su principal aliado, hasta el punto que el ex ministro Carlos Holguín declarara que quien realmente representaba la ideología conservadora era Álvaro Uribe Vélez. Esos mismos conservadores, prácticamente con la sola excepción de Telésforo Pedraza, dejaron ‘colgado de la brocha’ al ‘jefe natural’ Andrés Pastrana cuando este, con sólidas razones, se opuso al cambio constitucional que permitía la reelección inmediata del mandatario de turno. Ese es el verdadero origen del actual ‘rifirrafe’. Transitoriamente, volvieron a unirse alrededor de la candidatura conservadora de Noemí Sanín, pero pasado el proceso, reaparecieron las diferencias. Ya Andrés Pastrana envió desobligantes cartas a los miembros de su partido al que, quién lo creyera, describe como “el partido de la corrupción”. Ha quedado en evidencia que los miembros del directorio conservador se sienten más cercanos a Álvaro Uribe que al ex presidente Pastrana. Con razón este último le ha ofrecido al primero la jefatura de ‘ese’ conservatismo. Todos estos episodios, muestran que realmente la política en Colombia no se mueve por parámetros ideológicos o de seriedad. Por el lado liberal, quienes creían que el candidato que realmente los representaba era Antanas Mockus y consideraban que el actual Presidente era la continuación de malas prácticas uribistas, hoy son santistas de todo corazón. “Vivir para ver”, como diría López Michelsen.

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