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Ana María Correa Díaz

Hacia un ecosistema de la innovación

Ana María Correa Díaz
POR:
Ana María Correa Díaz
abril 03 de 2014
2014-04-03 02:27 a.m.
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Si bien es cierto que en Colombia la presentación de solicitudes de patentes por millón de habitantes es muy baja, comparada con los niveles de España, y ni que decir de Estados Unidos, los planes de acción para la creación de una cultura de la protección y uso adecuado de los activos inmateriales, requiere del esfuerzo no unilateral de las cámaras de comercio de las diferentes ciudades del país, de la Superintendencia de Industria y Comercio y la Asociación Colombiana de la Propiedad Intelectual (ACPI).

Es por ello que el esfuerzo por enseñar, de manera formal, a universitarios y empresarios tópicos sobre la implementación de los derechos de propiedad intelectual en sectores estratégicos del país, ha de comenzar a establecerse de forma continua en los programas de pregrado y, sobre todo, en los de posgrado, en nuestras instituciones de educación superior. Como ejemplo se puede tomar la Universidad Externado, la cual ha venido trabajando los últimos 17 años en la consolidación de un Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (PI).

Lo anterior obedece a que a nivel de Latinoamérica, Colombia sí cuenta con potencial para la creación de un ecosistema de innovación, ya que el país se ha destacado como pionero en la firma del tratado del protocolo de Madrid, y también con el modelo de buenas prácticas de la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA), según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi). Sobre el DNDA cabe mencionar, que en el 2012 creó la Academia de Propiedad Industrial.

En ese sentido, sugerencias tales como incrementar el número de proyectos y líneas de investigación en PI, formar docentes expertos en el tema, generar seminarios investigativos u otros eventos académico-científicos presenciales y virtuales en derechos de autor y propiedad industrial, y crear departamentos de PI o más centros de estudios en modelos de patentamiento, son relevantes si se quiere propiciar una infraestructura para la formación de una sociedad del conocimiento por medio de la participación en mesas de trabajo con el Ministerio de Cultura, y en convenios antipiratería con el DNDA. Así, en el largo plazo, el ecosistema de PI en Colombia estará conformado por un mayor número de actores que participarán como asesores y fuentes de información en derechos de autor –morales y patrimoniales- y derechos conexos.

Finalmente, queda decir que la registrabilidad es necesaria con el fin de evitar acciones civiles y pleitos por reproducción o transformación no autorizada en sectores estratégicos de nuestra economía, y no solo en el de artesanías o de la industria del diseño, los cuales exportan actualmente a varios destinos mundiales y con los que es reconocida la imagen de calidad y originalidad de los productos colombianos.

Así que, para superar las debilidades en materia procesal de registros, de protección y de enseñanza, son necesarios instrumentos efectivos para la eficaz materialización de los derechos de PI, porque todo esto hace referencia a negocios que merecen ser protegidos por ser de explotación económica, y aportar a la competitividad y el PIB del país. Queda claro que en esta labor, la legislación colombiana no debe ser el único mecanismo para dar solución a la desprotección y a la falta de conocimiento del tema de PI.

Ana María Correa Díaz

Magíster Eafit

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