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Andrés Espinosa Fenwarth

Política industrial

La experiencia brasileña nos enseña que luego de décadas de abandono, le llegó la hora a la política

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
marzo 23 de 2011
2011-03-23 01:11 a.m.
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Desde hace marras no se hablaba en Colombia de política industrial, hasta ahora. La ex ministra Marta Lucía Ramírez argumentó en PORTAFOLIO, la semana pasada, que era necesario perderle “el miedo a hablar de política industrial”. Al abrir formalmente este debate de interés nacional, la ex ministra sostuvo que “la coyuntura actual es crucial para impulsar una política industrial de largo aliento, que fije reglas de juego claras que generen atractivos para la inversión extranjera y local, estimule la creación de empresas orientadas a la agregación de valor en todos los segmentos de la economía nacional y generen empleo”. También puso de ejemplo a Brasil, nación que durante la administración del presidente Lula da Silva implementó una política industrial de nueva generación, que previsiblemente le servirá de guía para la formulación de una propuesta de política industrial al Gobierno Nacional.
Ciertamente vale la pena examinar de cerca el exitoso caso de la política industrial de Brasil, como lo hace el estudio de Henrique Zeferino de Menezes, publicado a mediados de marzo por The International Studies Association (ISA) de Canadá, prestigioso centro académico compuesto por 5.000 representantes distribuidos en 80 países. Zeferino sostiene que en las últimas tres décadas, el debate económico giraba en torno a la política comercial, y en particular a la creencia de que menos restricciones aplicadas al mercado y al comercio internacional resultarían en lo mejor para la comunidad internacional. El mercado era, por así decirlo, la única solución para las diferencias económicas y sociales de las naciones en desarrollo.
De acuerdo con Zeferino, la nueva política de industrialización modificó la antigua relación entre Estado y mercado y la encauzó hacia la promoción del desarrollo en un marco de apoyo e intervención estatal. Los dos elementos que marcaron los derroteros de la nueva política industrial de Brasil fueron la creación de los Consejos Nacionales de Desarrollo Social y de Desarrollo Industrial y la adopción de una política de apoyo industrial e innovación tecnológica. Brasil diseño e implementó con estos elementos una política industrial encaminada al desarrollo que le permite aprovechar sus ventajas comparativas en agro negocios, minería, petróleo, construcción e industria.
El papel del Estado y su capacidad de intervenir en la economía fue uno de los ejes temáticos de la política, que sin regresar a las oscuras épocas del proteccionismo rampante y las prácticas discriminatorias, definió las reglas de juego para adaptar las capacidades tecnológicas nacionales y dirigirlas hacia el desarrollo. La nueva política de industrialización de Brasil se apoya en la necesidad de expandir la inversión productiva, con énfasis en los sectores tecnológicos de punta y aquellos orientados a las exportaciones. Brasil, como caso de estudio, muestra cómo la industrialización autónoma y los procesos de innovación tecnológica están directamente ligados a la política internacional, enfoque esencial para remover los obstáculos, técnicos y al comercio, que enfrentan los países en desarrollo.
La experiencia brasileña nos enseña que luego de décadas de abandono, le llegó la hora a la política industrial de Estado, al modelo que privilegia la innovación y el desarrollo económico y social volcado hacia afuera y no hacia adentro.

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