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Beethoven Herrera Valencia
Columnista

Ecuador: fractura irreversible

El presidente Lenín Moreno inició diálogos con todos los sectores, pero el expresidente Correa calificó las medidas de demagogia e incompetencia”.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
agosto 22 de 2017
2017-08-21 08:23 p.m.
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Cuando Rafael Correa postuló a su exvicepresidente Lenín Moreno como candidato presidencial, se presagiaba un cambio de estilo desde la beligerancia confrontacional hacia un estilo más dialogante. Pero las severas diferencias entre el nuevo mandatario y su exmentor apuntan a la situación de la economía, la posición respecto a Venezuela y el tratamiento a la oposición. Todo ello se agrava por las denuncias contra el actual vicepresidente, Jorge Glas, vocero declarado de Correa, a quien Moreno despojó de sus funciones.

Moreno ha declarado: “Vamos a sostener la dolarización. He dispuesto dinamizar el sector de la construcción (revisión de la ley de plusvalía), incentivar la inversión e ingreso de divisas (repatriando capitales), impulsar el uso de medios de pago digitales (dinero electrónico) y medidas de austeridad, priorización de inversión pública”. También anunció un 0,7 por ciento de crecimiento del PIB y un déficit fiscal de 4.700 millones de dólares.

Pero Correa respondió: “¡Qué triste escuchar a un presidente que claramente no entiende lo que habla y repite lo que le dijo la oposición, o un malintencionado asesor. Explícitamente se dijo que el déficit del Gobierno central en el 2017 será de 4.700 millones de dólares, 1.000 millones menos que el año anterior”. Entonces, aunque la situación fiscal aún es dura, no ha sido verdad el ‘multimillonario déficit’, que ciertos analistas situaban en 8 por ciento del PIB.

Por su parte, el presidente Moreno insistió en que “este año apenas saldremos adelante. Y a partir del próximo, necesitamos entre 8 y 10 mil millones de dólares, anualmente, solo para pagar la deuda que nos dejaron. Ahora sabemos que no solo se gastó en demasía, sino que nos endeudaron”.

Cuando Moreno dejó sin funciones al vicepresidente Jorge Glass, la mayoría de parlamentarios del partido oficialista Alianza País apoyaron al vicepresidente. Y el expresidente acusó a Moreno de despilfarrar los logros de su gobierno: “El cambio del país en apenas dos meses es dramático. Diez años de estabilidad y prosperidad tirados por la borda. Con el retiro de funciones al vicepresidente, la imagen internacional de Ecuador, construida con tanto esfuerzo en la última década, se derrumba. Es impresionante cómo la deslealtad y mediocridad pueden destruir, en un par de meses, lo construido en años. Nos volverán a mirar como banana republic”.

El presidente Lenín Moreno ha iniciado diálogos con todos los sectores, además de defender a las Fuerzas Armadas, pero el expresidente Correa calificó las medidas de austeridad de demagogia e incompetencia. Ahora se especula qué puede ocurrir: ¿si la mayoría de la Asamblea apoya al vicepresidente, podrían forzar una renuncia del presidente? ¿Se producirá un relevo del vicepresidente por corrupción y del presidente por supuesta incompetencia? Si el vicepresidente pierde su cargo, el presidente debe proponer una terna y la Asamblea escogerá al nuevo vicepresidente.

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