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Beethoven Herrera Valencia

Turquía y Europa: ¿se cierra la puerta?

La severa crisis que vive Europa ha sembrado dudas acerca de la capacidad de las instituciones europ

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
marzo 13 de 2011
2011-03-13 07:15 p.m.
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Turquía constituyó históricamente punto de paso entre Europa y Oriente, y ha aumentado en años recientes significativamente su relevancia como estabilizador entre Occidente y los países musulmanes. En la Guerra del Golfo prestó su concurso para que las fuerzas de la coalición internacional operaran desde las bases estadounidenses situadas en su territorio, pero su reciente conflicto con Israel por la participación de un barco de bandera turca en la flotilla, que pretendía llevar asistencia a los palestinos, ha deteriorado considerablemente sus relaciones con Israel. En este contexto ha vuelto a adquirir vigencia la cuestión del ingreso de Turquía a la Unión Europea, pues tras varios años de negociaciones no hay consenso hasta este momento acerca de la ruta que se debe seguir. Pese a que la mayoría de su población es musulmana, Turquía es un estado laico y no adhiere a los movimientos impulsados por regímenes fundamentalistas como el de Irán, pero países como Francia, Alemania y Austria temen que por el tamaño de su población (equiparable a la de Alemania), el ingreso de Turquía le otorgaría un gran peso en la toma de decisiones. En el pasado, Chipre, que es miembro pleno de la Unión Europea, se ha opuesto al ingreso argumentando que Turquía reconoce a la República turco-chipriota establecida en la isla; y el resto de países han exigido a Turquía otorgar igualdad de derechos a las mujeres, reconocer al Partido Comunista y abolir la pena de muerte. Recientemente, Turquía se ha negado a firmar con Europa un acuerdo de repatriación de migrantes, exigiendo un acuerdo migratorio más amplio, y cabe recordar que hay millones de trabajadores turcos laborando en Alemania, y que el Imperio Otomano fue uno de los pocos aliados de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Hasta el momento sólo ha habido acuerdo en uno de los treinta y cinco temas de agenda para el ingreso, Francia se opone a que se retomen las negociaciones, ya que ello implicaría un principio de acuerdo para una posible adhesión y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha sugerido que la negociación podría tardar hasta el 2021. Ha surgido una propuesta alternativa para permitir a Turquía participar en los programas comunitarios, pero sin participación política en el Parlamento ni en los órganos Ejecutivo y Judicial, como lo hace Noruega; sin embargo, esta opción no es satisfactoria para Turquía, pues mientras en el caso del país nórdico el no ingreso es una decisión ratificada en referendo por los noruegos, Turquía cree que su rechazo al ingreso esconde el interés de mantener a Europa como un club exclusivos para países cristianos. La severa crisis que vive Europa ha sembrado dudas acerca de la capacidad de las instituciones europeas para superar los actuales desafíos y ha reducido los márgenes de acción para mantener las ayudas a los países de menor desarrollo. En el contexto actual, con el persistente desempleo que afecta a varios países europeos, las reticencias frente a la llegada de nuevos trabajadores al mercado laboral –dada la libertad migratoria que se otorga a sus miembros– hace suponer que el ingreso turco no ocurrirá en un futuro próximo.

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