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Camilo Herrera Mora
columnista

La precampaña presidencial

Todos los políticos quieren lo mismo: mejorar la vida de la gente, pero cada uno a su manera.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 07 de 2017
2017-11-07 09:17 p.m.
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Todos los políticos quieren lo mismo: mejorar la vida de la gente, pero cada uno a su manera. Estas diferencias son parte de las definiciones de lo que las personas mal conocen como izquierda y derecha: en lo económico, el pensamiento de izquierda tiende a buscar redistribuir ingreso y riqueza, y el de derecha cómo generar más crecimiento; el primero busca repartir mejor la torta y el segundo que la torta sea más grande, siendo ambas opciones válidas, que se alternan continuamente, intentando corregir los errores inevitables de cada uno: la izquierda a veces desacelera el crecimiento y la derecha puede concentrar más la riqueza.

Es claro que el debate económico no está en la agenda de los precandidatos presidenciales, porque cada uno de ellos busca el camino para llegar a la primera vuelta: los liberales se van a una consulta popular; los verdes definieron a Claudia López por el curioso método de una encuesta; por el otro lado, las Farc definieron su candidato por aclamación, y el Centro Democrático todavía espera lo que diga Uribe. Mientras tanto, otros, como Fajardo y Vargas Lleras recogen firmas para avalar su candidatura. Mostrando, una vez más, la democracia salvaje que hemos construido.

Los liberales son los únicos que le dieron la opción a sus electores para definir su candidato presidencial, mientras los demás han buscado diferentes caminos para ser ungidos para la primera vuelta, siguiendo personalismos y no creando las instituciones políticas que le urgen al país. En pocos días, el liberalismo tiene la oportunidad histórica de redireccionar su partido, teniendo, a mi parecer, un candidato de enormes quilates como De La Calle, que han encerrado en el tema de la paz, olvidando su carrera, que es limpia, a diferencia de muchos. Los verdes, mandan una candidata fresca y apasionada; Sergio Fajardo continúa con su proyecto político con una nueva forma de hacer política en el país, con la ventaja de haber gobernado; Vargas Lleras, con un largo historial político desde las filas del galanismo, es hoy el ejemplo de cómo se hace la política tradicional en Colombia; y el uribismo, no tiene candidato definido ni discurso, y, desafortunadamente, se ha centrado en las condiciones del acuerdo de paz, sin proponer nada.

Mientras pasa este debate ‘precandidatural’, ninguno nos ha dicho cómo se va a sustituir las exportaciones petroleras –que es posible que se acaben en pocos años–, ni cómo van a bajar los impuestos como dicen, y aumentar la inversión como desean, desbalanceado las finanzas públicas; mucho menos cómo van a reducir la pobreza y consolidar la frágil y presionada clase media que se ha gestado, y ni qué hablar sobre las políticas de consumo, que han estado históricamente olvidadas en nuestras política públicas.

En este punto, exigimos que digan qué piensan hacer con la economía o, por lo menos, quiénes son sus asesores económicos, para darnos una pista a los analistas, empresarios y votantes, si de verdad son de izquierda o de derecha, y si lo que dicen es responsable o son solo promesas electorales. Es fácil prometer lo popular y difícil comprometerse con lo correcto.

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