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Carlos Gustavo Álvarez
columnista

Una vergüenza para el país

La igualdad de género implica que hombres y mujeres deben recibir los mismos beneficios, las mismas sentencias y ser tratados con el mismo respeto.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
mayo 02 de 2018
2018-05-02 09:10 p.m.
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“La igualdad de género implica que hombres y mujeres deben recibir los mismos beneficios, las mismas sentencias y ser tratados con el mismo respeto. El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo es una obligación de derecho internacional general que vincula a todas las naciones y dado su carácter primordial se establece siempre como un principio que debe inspirar el resto de los derechos fundamentales”.

En noviembre del año pasado, el Foro Económico Mundial reveló el Índice Global de Brecha de Género. Colombia ocupó el lugar 36 entre 144 naciones. No le fue tan mal.
Avances en educación –creo que, bajito y en la actualidad, el 60 por ciento de las titulaciones son para mujeres, que son, sin embargo, las que presentan un mayor índice de desocupación– y salud. Muy regular en participación económica. Y, definitivamente, rajada en presencia política.

Sin embargo, lo que pasó con la candidata Viviane Morales en esta campaña presidencial es una vergüenza nacional. Y debería relegarnos al último lugar de ese conteo. O mandarnos para la porra. Ante la mirada indiferente de los ciudadanos, de las asociaciones que propugnan por el derecho femenino, pero sobre todo de los candidatos y sus vicepresidentas, las mujeres no existen. Y no es solo, como preguntaba Florence Thomas a los periodistas, por qué “no se les ha escuchado una sola pregunta relativa a la vida de las mujeres”.

Es porque Piedad Córdoba (que se retiró) y Viviane Morales no hayan sido invitadas a los debates ni hayan tenido cabida en esa foto que me parece oprobiosa: la del orondo grupo de cuatro candidatos (G4), que han confirmado que este país, además de machista, es misógino. La denuncia de esa discriminación se hizo en el debate transmitido por RCN, el único que hasta el momento de escribir esta nota la había acogido. Viviane Morales tuvo que agradecer, pues, y reprochó al G4 que se pasaran por la faja el respeto a este derecho internacional tan cacareado en la patria.

Y uno no entiende cómo cuatro señores que tienen madres, esposas, hermanas e hijas quieren gobernar a un país con casi 25 millones de mujeres, habiendo exhibido la indolencia y la afrenta que le han hecho a Viviane Morales. Viviane renunció. “Resulta difícil encontrar en la memoria una campaña presidencial independiente y limpia, que haya sido atacada con tanta saña y tanta trampa por sus detractores”, puntualizó. Y agregó la verdad: que se había enfrentado con “el bloque infame y discriminatorio de grandes medios de comunicación y de sus encuestadores” al no ser invitada a los debates presidenciales.

El país entero tiene que avocar esta vergüenza, esta negación absoluta a los derechos de la mujer de la todos fuimos cómplices. Hace poco la escritora canadiense Margaret Atwood manifestó que Hillary Clinton era mejor candidata que Trump, “pero tuvo la mala fortuna de ser mujer”. Y agregó: “Estados Unidos fue fundado por puritanos del siglo XVII, que eran claramente misóginos (…), ese país no está preparado todavía para tener de presidente a una mujer”.

Parece que Colombia ni siquiera lo está para respetar a una mujer.

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