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Carlos Holmes Trujillo García
columnista

Ni socialismo fracasado ni continuismo santista

El camino bueno para la patria es el de la legalidad, el emprendimiento, la equidad, la ilusión, la esperanza y un buen futuro para todos.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
abril 09 de 2018
2018-04-09 09:20 p.m.
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Las reacciones de varios candidatos presidenciales, o de voceros de fuerzas que los apoyan, a las propuestas de Iván Duque, evidencian lo que realmente está en juego. Andan diciendo, falazmente, que quiere volver “trizas” el acuerdo Santos-‘Timochenko’, aquel que derrotó el pueblo colombiano en el plebiscito, y que hay que implementarlo tal como se firmó.

Están acudiendo, de nuevo, a la estrategia polarizante y mentirosa de la campaña reeleccionista del presidente de la República.

Con la misma soberbia de esos días, se presentan hoy, arrogantes ante los medios, a decir que el asunto es paz o guerra. ¡Falacia, gran falacia! Lo que pretende Duque con la reforma de varios puntos de lo acordado es paz real, verdadera, duradera y estable, mediante el gran acuerdo nacional, que se buscó y no se consiguió.

De otro lado, a los abanderados del continuismo santista les parece mal que se discuta y concerte la idea de crear una corte única, como parte de la gran reforma a la justicia. ¡No hay derecho! Un país que exige la transformación del Poder Judicial, entiende y apoya el propósito de acabar con el choque de trenes permanente, quiere dejar atrás las decisiones contradictorias de los distintos órganos de cierre, que crean incertidumbre jurídica frente al alcance de las leyes y los derechos, y anhela que haya pronta y cumplida justicia.¡Allá los que quieran que todo siga igual en la rama!

Como si fuera poco, se hacen los de la vista gorda ante la realidad incuestionable de que 146 países miembros de las Naciones Unidas tienen una sola corte y apenas uno posee más de cuatro. Ahora, con cinismo inaceptable, dicen otra mentira. Proclaman que disminuir el número de congresistas es acabar con el Poder Legislativo. ¡Qué horror!

Lo que desean, entonces, ¿es que el parlamento siga como está? ¿Rechazan cualquier cambio? Pues que otros aspirantes administren el continuismo. Duque sigue con la vista puesta en el futuro de la nación, y en las transformaciones que piden los colombianos.

En aras de la claridad, Estados Unidos, por ejemplo, tiene 326’625.791 habitantes y 535 personas integran el Congreso. Es decir, hay 0,16 por cada 100.00 habitantes y 2 por cada millón.En nuestra región, Brasil tiene 207’353.391 habitantes, 594 parlamentarios y registra, entonces, 0,29 por cada 100.000 y 3 por cada millón.

En lo que respecta a Colombia, tenemos una población de 47’698.524 y un parlamento de 268 integrantes. La relación es de 0,56 por cada 100.000 y 6 por cada millón. El Congreso, entonces, hay que cambiarlo y la relación número, representación y población debe ser razonable.

Ni hablemos del candidato que propone para Colombia el modelo que fracasó estruendosamente en el pasado, y que es fuente de dolor y tragedia para el hermano pueblo de Venezuela. En esta materia no puede haber engaños ni equivocaciones. Para superar la desigualdad social lo que debe hacerse es generar riqueza, no profundizar la pobreza.

Frente, pues, a la propuesta socialista fracasada y el continuismo santista, el camino bueno para la patria es el de la legalidad, el emprendimiento, la equidad, la ilusión, la esperanza y un buen futuro para todos.

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