1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Ricardo Ávila
Editorial

Lo que queda del partido

Las señales en lo que atañe a la economía sugieren que el cierre del año será mejor que el arranque, en materia de crecimiento y negocios.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 03 de 2018
2018-07-03 08:55 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Cuando el viernes pasado la junta directiva del Banco de la República expidió un comunicado tras concluir su reunión mensual, ningún analista se sorprendió al saber que por votación unánime esta había decidido dejar quieta la tasa de interés de los fondos que le presta al sector financiero. A fin de cuentas, todas las señales disponibles apuntaban a mantener el curso fijado, pues no había razones de peso que ameritaran un timonazo.

Aun así, el pronunciamiento de la entidad fue estudiado con atención por los especialistas, pues da luces sobre lo que se puede esperar en la segunda mitad del calendario. Y es que tras un primer semestre en el cual tuvo lugar una tímida recuperación frente al duro arranque del año pasado, la esperanza es que el viento a favor comience a soplar ahora con más fuerza.

El Emisor considera que así será. De hecho, los técnicos de la institución mantienen su proyección de 2,7 por ciento para todo el 2018. La combinación de factores externos e internos hace factible el número mencionado, lo cual implica que durante el tercer y cuarto trimestres podrían verse velocidades cercanas al 3 por ciento anual. Tales guarismos no dan para hacer ferias y fiestas, aunque sirven y son el anticipo de un 2019 todavía mejor.

Las causas de ese relativo optimismo son varias. La más evidente es el aumento en los precios del petróleo, que se expresa en mayores exportaciones, ingresos fiscales adicionales y una inversión más alta en un sector que, así sea intensivo en capital, paga buenos salarios. Sumado a lo anterior, está el sorprendente comportamiento de la venta de bienes industriales en el exterior, cuyo ritmo de expansión es muy saludable.

Por otro lado, es imposible pasar por alto que las remesas que envían los colombianos que viven por fuera siguen quebrando las marcas previas. De seguir las cosas como van, se sobrepasaría con facilidad el nivel de los 6.000 millones de dólares, lo cual se traduce en un poder de compra más elevado para cientos de miles de familias.

No hay duda de que el clima global inquieta, sobre todo por la guerra comercial impulsada por Donald Trump. A pesar de que el proteccionismo asoma su cara, hasta la fecha no nos ha afectado de manera considerable, y hay expertos que creen que Colombia tiene mucho que ganar en esta disputa si juega sus cartas de manera adecuada y atrae empresas de otras latitudes para que le vendan sus productos al Tío Sam.

Igualmente, hay retoños verdes en el ámbito local. Para citar un caso, la encuesta de opinión industrial conjunta que elabora la Andi, en asocio con otros gremios, muestra que el uso de la capacidad instalada está por encima de su promedio histórico. En lo que atañe al sector financiero, parece que la demanda de crédito comienza a dar señales de vida y que los indicadores de cartera mala dejaron de deteriorarse.

Quizás la advertencia de mayor calibre es la que hace el Banco de la República, ante la posibilidad de que los precios de los alimentos suban si se presenta un fenómeno climático. Aun así, los observadores se inclinan por la tesis de que el Emisor cuenta con los instrumentos para evitar desbordes inesperados.

Así las cosas, la pregunta que más de uno se hace es si aquí podría suceder algo similar a lo que ocurrió en Chile desde finales del año pasado, cuando las compras de los hogares subieron por encima de lo que se pensaba. Por cuenta de ese auge, la economía austral crece al 4,6 por ciento anual, una de las tasas más elevadas de América Latina.

Aquí podría pasar algo similar si el nuevo gobierno envía señales que aumenten la confianza de familias y empresarios. Es verdad que el ánimo es bajo debido a la derrota frente a Inglaterra, pero en el partido del 2018 todavía sigue viva la probabilidad de un repunte significativo.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado