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Ricardo Ávila
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A cerrar la vena rota

Un aplicativo que es obligatorio ahora para los médicos y otros eslabones del sistema de salud, muestra resultados esperanzadores.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
mayo 16 de 2017
2017-05-16 09:16 p.m.
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Para la gran mayoría de los colombianos, la sigla es desconocida. Pero para los involucrados con el sistema de salud, representa una realidad distinta, llena de promesas y desafíos. Se trata de Mipres, un aplicativo de reciente creación, que sirve para ordenar la prescripción de medicinas, procedimientos y servicios no incluidos en el plan de beneficios vigente.

Quienes saben del asunto sostienen que aquí está una de las claves para entender la realidad de un sector cuya crisis persiste. Más allá de que la cobertura en el país es casi universal, múltiples análisis muestran que el esquema enfrenta problemas de sostenibilidad financiera, pues los aportes de los usuarios que cuentan con un empleo formal, combinados con los del presupuesto nacional, no son suficientes para pagar las cuentas.

Una de las venas rotas identificadas desde hace rato es la que tiene que ver con aquellos gastos que no forman parte del plan obligatorio de salud. Aunque, en teoría, las erogaciones debían ser autorizadas por comités técnico científicos, en la práctica, quedaban a discreción de los médicos, sin que existiera un buen escrutinio sobre lo que estos decían.

Las cifras, hablan por sí solas. A partir de la segunda mitad de la década pasada, el costo de este capítulo se disparó, ubicándose entre dos y tres billones de pesos anuales. Por cuenta de esas sumas, los diez billones de pesos que alcanzó a tener el Fosyga en sus arcas desaparecieron. Puesto de manera coloquial, aquí se creó un agujero negro al cual había que enviarle dinero, sin que se pudiera hacer una supervisión efectiva, debido al volumen de órdenes diarias emitidas.

En consecuencia, el Ministerio de Salud aprovechó la ley estatutaria, que entró en vigencia el año pasado, para diseñar un formato electrónico que fue de uso opcional durante el primer trimestre del 2017 y ahora es obligatorio para hospitales, profesionales de la salud e instituciones como las EPS. Como era de suponer, la adopción del nuevo método no ha estado exenta de quejas que, a su manera, se parecen a las que despertó, en su momento, la conocida ‘Pila’. Los argumentos en contra hablan de confusión al llenar los formatos y el tiempo exigido en el proceso.

No obstante, los conocedores del tema sostienen que las críticas pueden ser motivadas por el hecho de que aquello que era oscuro, empieza a salir a la luz. De tal manera, el Mipres presenta, de manera transparente, en quién y qué se gasta una parte importante de la plata de la salud. Con la información en tiempo real, ahora es posible hacer seguimientos y corregir fallas.

Por ejemplo, un primer vistazo a unas 20.000 prescripciones revela que, en el caso de los servicios complementarios, el 86 por ciento se destinó a pañales –con casos de hasta 400 unidades entregadas por mes–, mientras que en proporciones menores se autorizaron lentes de contacto, bloqueadores solares o champús y lociones capilares. Aunque las autoridades examinarán los datos, los interrogantes saltan a la vista, al igual que los indicios de excesos.

En segmentos de la industria farmacéutica hay inquietud porque las compras de medicamentos han caído de manera sustancial. Una posible explicación es que los doctores están obligados ahora a fundamentar su decisión. Y aunque algunos llenan el espacio con frases como “porque yo digo” o “bla, bla, bla”, la mayoría recuerda que quien pone la firma actúa como ordenador del gasto, y es responsable si se le prueba el mal uso de recursos públicos.

Así las cosas, aunque requiere algunos ajustes para hacerlo más ágil, el Mipres merece ser apoyado. Que la aplicación gana terreno, lo demuestra el hecho de que en el corte del 12 de mayo ya había 52.731 médicos inscritos, de los cuales 93 por ciento tenía el estatus de activo y 53 por ciento prescribió fórmulas. Con el pasar de los días, esas proporciones subirán, gracias a lo cual será posible mejorar la información y cauterizar las venas rotas que contribuyen a la hemorragia del sistema de salud.

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