Ricardo Ávila De color naranja 3 de mayo de 2017 | Editorial | Opinión | Portafolio
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Ricardo Ávila
Editorial

De color naranja

La aprobación de la Ley que apoya las industrias creativas es una buena nueva para un renglón con magníficas perspectivas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 02 de 2017
2017-05-02 08:12 p.m.
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El dinamismo de las actividades culturales dentro de la economía colombiana es un fenómeno palpable. Por estos días, en la capital del país se está desarrollando la trigésima versión de la Feria Internacional de Libro, mientras que hace pocos días concluyó el Bogotá Fashion Week. El gremio editorial y la moda son solo dos de los varios sectores que conforman las industrias creativas, que generan bienes y servicios basados en la propiedad intelectual. 

Por ese motivo, es una buena noticia que el Congreso de la República haya aprobado, en días pasados, la llamada ley ‘naranja’. Este nuevo conjunto de normas está orientado al fomento, la promoción y el estímulo de un segmento cuya importancia viene en aumento. La publicidad, el diseño, los videojuegos, los libros, la moda, las películas, las canciones, la arquitectura, el software y los espectáculos constituyen un aporte que solo hasta hace pocos años se empezó a contabilizar.

En el caso de la Feria del Libro, por ejemplo, se reportan unos 25.000 millones de pesos en ventas, así como un impacto general sobre la economía, que superaría con creces los 120.000 millones de pesos. Para el Bogotá Fashion Week se concretaron 420 citas de negocios, las cuales comprendieron ocho compradores internacionales y 35 diseñadores en 16 pasarelas.

Y eso es tan solo en un par de casos. Según datos de la Cámara de Comercio, únicamente en la capital y su área de influencia están registradas 23.300 empresas dedicadas a las industrias creativas.

Los guarismos que mueven estos sectores no son menores. Se calcula que aportan aproximadamente el 3 por ciento del PIB, una contribución similar a la de la minería. De acuerdo con la cuenta satélite de Cultura del Dane, el valor agregado de los segmentos culturales creció 51 por ciento en el 2014. Por ejemplo, el ramo audiovisual, uno de los nueve que integran la lista, aumentó 14,5 por ciento en ese periodo. No todos crecen al mismo ritmo ni contribuyen en igual medida, pero medirlos y hacerles seguimiento estadístico es un importante avance.

De hecho, uno de los artículos de la nueva ley fortalece el empeño de conocer bien los aportes de distintos renglones para así diseñar mejores políticas públicas. La economía naranja también recibirá ayuda en materia de incentivos fiscales, líneas de crédito y fomento, así como protección de propiedad intelectual. Estrategias de promoción, construcción de infraestructura e impulso a las exportaciones acompañarán los esfuerzos de información de calidad y fortalecimiento institucional.

El potencial colombiano en las industrias creativas es inmenso. El cine, la música y los conciertos, los festivales y carnavales, son ya un motor importante de dinamismo económico y vitalidad regional. Apoyos puntuales a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, así como la profesionalización de muchos emprendimientos semilla, podrían, en unos años, generar círculos virtuosos que aumenten ingresos y generen empleo.

Tal es la visión del senador Iván Duque, del Centro Democrático, quien ha sido un incansable promotor de la economía creativa, primero intelectualmente y ahora desde el legislativo. Que haya impulsado con éxito este proyecto en medio de la actual polarización política es meritorio, así como el apoyo que recibió de las diferentes bancadas.

Como muchas otras legislaciones, el riesgo de que este articulado se quede en el papel es alto. A diferencia de otras áreas, las industrias creativas son heterogéneas y no cuentan con voceros poderosos ni cabildeo. No obstante, la ley naranja ofrece una hoja de ruta interesante para conocer, promover, fortalecer y proteger el sector cultural y amplificar su aporte al PIB. En un país que no aprovechó la bonanza reciente de materias primas para diversificar con éxito su economía, los siguientes pasos en este camino son urgentes.

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