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Ricardo Ávila
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Dolorosa y necesaria

Con el proyecto de cobro de valorización, la Alcaldía de Bogotá busca recaudar 1,9 billones de pesos
e invertirlos en infraestructura.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
mayo 11 de 2017
2017-05-11 09:42 p.m.
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Que Enrique Peñalosa no se destaca precisamente por su olfato político, es algo evidente. Ello ha vuelto a quedar demostrado después de que una administración que pende de la suerte de un proceso de revocatoria, realiza un planteamiento impopular.

Hace pocos días, la Alcaldía de Bogotá anunció que presentará al Concejo un proyecto de cobro de valorización que afectará a medio millón de propietarios. La meta es recaudar 1,9 billones de pesos e invertirlos en obras de infraestructura alrededor de cuatro ejes de la ciudad.

Si la iniciativa sale adelante, a partir del año entrante, los estratos 4, 5 y 6 pagarían tarifas entre 100.000 y 3,8 millones de pesos durante cinco años, dependiendo de la cercanía a la obra y el avalúo catastral de cada predio.

Las obras son importantes. El rezago de la capital en vías, aceras y parques es grande y lo sufren sus habitantes a diario. Si en algún área se ve la mala herencia del pasado, es precisamente la infraestructura. De hecho, reportes de la Contraloría Distrital muestran que cobros por valorización realizados en los gobiernos de izquierda no se tradujeron en realizaciones. La confianza en la capacidad del Distrito de terminar los proyectos que arranca es mínima.

Una cuenta del tamaño de la mencionada, cae en mal momento. La reforma tributaria golpeó los bolsillos de los colombianos y el ánimo de los consumidores está por los suelos. Según el más reciente Gallup Poll, tres cuartas partes de los bogotanos consideran que las cosas van por mal camino. Así las cosas, el ambiente para impulsar otra ola de cobros no es el más propicio.

La coalición que apoya a Peñalosa en el Concejo ya leyó el cansancio ciudadano y está enviando mensajes para suavizar la carga. El Distrito habría atendido esos llamados al remover del proyecto de acuerdo las obras correspondientes al TransMilenio por la Carrera Séptima. Tras haber logrado la aprobación de un cupo de endeudamiento, la venta de la ETB y de un bloque de acciones de la Empresa de Energía, la administración tendría que reacomodar los montos a recoger en las fuentes de financiación de su plan de desarrollo.

Sin embargo, esta valorización es tanto dolorosa como necesaria para la ciudad. Las obras incluidas en el proyecto ayudan al cierre de la brecha de infraestructura básica y los estratos más pudientes deben contribuir con su aporte. Al Distrito le corresponde reconocer que su credibilidad para seguir cobrando impuestos está severamente golpeada y que los capitalinos están cansados de la parálisis que aqueja a la capital hace varios años. No hay que llamarse a engaño: lo que está en juego es qué tanto la Alcaldía puede recuperar la confianza de los ciudadanos es en su capacidad ejecutiva.

Tanto la valorización como el resto de iniciativas de financiación de proyectos de infraestructura le abren a la administración Peñalosa una ventana de oportunidad, en medio de su crisis de popularidad. Son varias las tareas que la Alcaldía debería empezar a trabajar desde ya. Primero, un esfuerzo conjunto con la coalición mayoritaria de concejales para definir unos alcances más sensibles con la carga impositiva de los bogotanos y balancear de nuevo las fuentes de recursos para el plan de desarrollo.

En segundo lugar, el gobierno requiere mejorar su capacidad de comunicar a los contribuyentes los avances específicos de cada uno de sus proyectos en marcha, no solo los de la valorización. Que se discutan públicamente los estudios y se sigan los cronogramas, fortalecerá la transparencia en la inversión de los recursos y combatirá el pesimismo crónico. Hasta hace unos años, algunos contribuyentes bogotanos incluso pagaban un porcentaje adicional de impuestos porque confiaban en el manejo de esos recursos por parte del Distrito. Esa confianza se perdió, y queda en manos del alcalde Peñalosa y su equipo recuperarla para bien del futuro de la capital.

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