1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Ricardo Ávila
Editorial

El peligro de un pisotón

Los mercados internacionales dejan en claro su inquietud por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la cual empieza a afectarnos.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 19 de 2018
2018-06-19 09:16 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Reza el refrán que “cuando dos elefantes pelean es la hierba la que sufre”. El conocido dicho merece ser traído a colación, por cuenta del escalamiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Si hasta hace poco se pensaba que Washington y Pekín solo se estaban mostrando los dientes como parte de una postura negociadora antes de llegar a un entendimiento, ahora las cosas se ven más complicadas.

Así lo refleja el sentimiento de los mercados mundiales. Ayer, las principales bolsas descendieron ante la impresión de que las sanciones de uno y otro lado del Pacífico pueden hacerle un daño significativo a la economía global. Mayores barreras al intercambio de productos no solo implicarían precios más altos para los consumidores , sino una menor demanda de las materias primas que venden las economías emergentes.

Como se recordará, todo comenzó en marzo, cuando Donald Trump anunció que aumentaría los aranceles para 50.000 millones de dólares de productos chinos que entran a territorio estadounidense. La respuesta de los dirigentes del país comunista fue que aplicarían sanciones recíprocas, equivalentes a un arancel del 25 por ciento para ser pagado por una serie de bienes “made in USA”.

Desde entonces, la Casa Blanca viene expandiendo el universo de las partidas afectadas. El lunes pasado habló de 200.000 millones de dólares más, con lo cual el monto potencial va en 250.000 millones de dólares que equivalen a cerca del doble de todo lo que el Tío Sam le compró el año pasado a China.

Como esta última no tiene espacio para responder con la misma moneda, el temor es que comience a afectar los intereses de las firmas con presencia en su mercado. Aunque no dio detalles, el más reciente comunicado de Pekín dejó en claro que estudia todas las opciones. Ello explica el bajón sufrido por las acciones de firmas tan conocidas como Boeing o Caterpillar.

El panorama se complica cuando se tiene en cuenta que las relaciones entre Trump y sus aliados tradicionales están atravesando por un pésimo momento. La cumbre del Grupo de los Siete en Canadá acabó mal cuando el magnate se negó a firmar el comunicado conjunto. Aquí también existen tensiones en el plano comercial que involucran no solo a los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte –más conocido como Nafta–, sino a la Unión Europea.

Ante la sensación de que vienen más turbulencias, los inversionistas prefieren refugiarse en las opciones más seguras. Eso permite entender el fortalecimiento del dólar, que ha ganado terreno en contra de la mayoría de las monedas, incluyendo al peso colombiano. Tampoco hay mucho apetito para comprar acciones en los mercados emergentes, lo que se nota en el comportamiento de los índices bursátiles desde Malasia hasta Sao Paulo.

La situación afecta sobre todo a aquellas naciones que se ven débiles, como Argentina. A pesar del acuerdo que le aprobó el Fondo Monetario, Buenos Aires se ha visto a gatas para evitar una mayor devaluación del peso que a su vez le impide evitar la desbocada de la inflación.

Si las cosas siguen como van, es difícil que salgamos indemnes de esta prueba. Hasta ahora la moneda colombiana se comporta mejor que las de sus pares en la región, debido a que las cotizaciones del petróleo han estado altas. Por ello es mucha la expectativa sobre lo que pueda pasar con la reunión de la Opep, que determinará si la bonanza de las pasadas semanas sigue o es efímera.

Pero aun si ese encuentro sale bien, las aguas seguirán turbulentas e incluyen mayores tasas de interés externas, menor liquidez y presiones comerciales que se pueden sentir sobre los bienes que exportamos. Y eso sin hablar de la eventualidad de un pisotón por parte de los elefantes que siguen en la pelea.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado