1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
Ricardo Ávila
Editorial

La debacle no se detiene

El desplome de la producción de petróleo en Venezuela le ayuda a las cotizaciones del crudo, pero agudiza la crisis del país vecino.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 15 de 2018
2018-03-15 09:04 p.m.
http://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Aquel conocido refrán según el cual ‘del árbol caído todos hacen leña’ volvió a ser reeditado ayer después de que se conociera el informe mensual que elabora la Agencia Internacional de Energía (AIE). De acuerdo con el organismo, la debacle de Venezuela se ha contagiado a su industria petrolera cuya producción cae de tal manera, que puede llegar a crear un déficit en la oferta mundial de crudo, a pesar de que el bombeo de Estados Unidos repunta con fuerza.

Esa es una buena noticia para las naciones exportadoras de hidrocarburos cuyos ingresos vienen subiendo, sobre todo desde octubre pasado. Si bien el barril de la variedad Brent apenas está por encima de los 65 dólares después de haber llegado a superar los 70 en enero, esa cotización sobrepasa en 25 por ciento la registrada por esta misma época del año pasado.

Lamentablemente la otra cara de la moneda es la profundización de la crisis venezolana, pues los ingresos en divisas no han subido y deberían tender a disminuir. Para un país que depende de sus exportaciones de petróleo para importar comida y otros elementos de primera necesidad, la perspectiva es que lo que está mal se va a poner peor.

La magnitud del lío fue analizado recientemente por el experto Francisco Monaldi en un documento que escribió para el Atlantic Council, un tanque de pensamiento con sede en Washington. De acuerdo con el escrito, la producción que había llegado a alcanzar los 3,5 millones de barriles diarios cuando Hugo Chávez asumió el poder presidencial en 1999, habría bajado a 1,63 millones en diciembre. El descenso es tan grande que la nación vecina vende menos de lo que podría, según la cuota asignada por la Opep después de que decidió limitar su oferta.

Y las cosas parecen ir de mal en peor. La AIE opina que el bombeo ya cayó a 1,5 millones de barriles diarios, de los cuales apenas una fracción genera recursos para la economía. De esa suma, unos 400.000 barriles se destinan a atender el mercado interno, lo que ocasiona pérdidas inmensas, dado el irrisorio precio de la gasolina. La escasez de combustible, que es ahora la norma, sugiere que esa cantidad se está restringiendo de manera significativa.

Las dificultades no terminan ahí. Entre 500.000 y 600.000 barriles deben atenderse para cumplir las obligaciones con China, con la cual la administración bolivariana contrajo una deuda que ascendería a 25.000 millones de dólares, y que se paga parcialmente en especie. A lo anterior hay que agregar que Rusia, que también le prestó dinero a Caracas, se queda con otra tajada.

Lo anterior quiere decir que el excedente que queda es relativamente menor, lo cual no hará más que prolongar la grave crisis humanitaria actual e impulsar la salida de venezolanos hacia otros países, en busca de un mejor futuro. El régimen de Maduro trata de compensar el faltante aumentando el circulante, pero ahora la escasez de efectivo es la norma, pues no hay como pagarle al proveedor que imprime los billetes.

El círculo vicioso va a continuar. Cualquier conocedor sabe que la única manera de recuperar el terreno perdido es invertir más, pero PDVSA no tiene los fondos para hacerlo, ni mucho menos acceso al crédito después de haber entrado en cesación de pagos el año pasado. Sobre el papel, ese rol le correspondería al sector privado, que necesitaría aportar unos 15.000 millones de dólares con el fin de incrementar el número de pozos productores, pero nadie se atrevería a girar semejante cantidad de dinero sin tener garantía alguna de recuperarlo.

Así las cosas, todo apunta a un declive continuado. Monaldi asegura que para diciembre próximo el bombeo de crudo venezolano podría caer a 1,3 millones de barriles con lo cual se agudizarán los problemas conocidos, y también las repercusiones sobre Colombia y el mercado global.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado