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Ricardo Ávila
Editorial

Mantos de duda

La credibilidad del informe ‘Doing Business’, que elabora el Banco Mundial, está en juego. El escándalo es enorme.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 15 de 2018
2018-01-15 08:15 p.m.
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Tal como sucedió en Colombia hace meses, ayer los ojos de la ciudadanía en Chile estaban dirigidos hacia las imágenes del avión que condujo al papa Francisco desde Roma hasta Santiago. La visita del pontífice a la nación austral es todo un acontecimiento que incluirá múltiples eventos, antes de que el jefe del Vaticano parta con rumbo a Perú a finales de la semana.

Mientras la aeronave de Alitalia volaba con dirección al sur, otros asuntos mundanos agitaban la realidad local, en medio de un clima político de pugnacidad. La salida de la presidencia de Michelle Bachelet y el retorno de Sebastián Piñera al Palacio de la Moneda, muestra no solo que el péndulo ideológico se mueve hacia la derecha, sino que viene una nueva forma de hacer las cosas, más favorable a la iniciativa privada.

Que la nación de mayor ingreso por habitante en América Latina le había dado la espalda al sector empresarial, era una queja repetida a nivel gremial e individual. Uno de los argumentos usados era que Chile venía perdiendo terreno en las mediciones internacionales, acusación que se escuchó más de una vez en la contienda electoral.

Con lo que nadie contaba, sin embargo, es que alguien de afuera le echara gasolina a la hoguera. Eso fue precisamente lo que hizo Paul Romer, un respetado académico estadounidense, que a mediados del 2016 llegó al cargo de economista jefe del Banco Mundial. En una charla con el diario The Wall Street Journal, el funcionario insinuó que el informe Doing Business, que elabora la entidad multilateral, habría podido ser manipulado para dejar a la economía austral en un lugar peor del que se merecía.

Una explicación más precisa fue hecha por Romer en su blog, quien mostró cómo el puesto de Chile pasó del 34 al 55 en un universo de 192 países, entre el reporte del 2014 y el 2018. No obstante, si los parámetros que se utilizaron hubieran sido los mismos, la caída no habría sido de 21 lugares, sino solo de cinco.

Las cosas se complican porque el profesional que estuvo a cargo del equipo es un chileno, Augusto López Claros, quien por estos días está de profesor visitante en una universidad. Aunque tiene no solo una historia académica impecable, sino una trayectoria profesional de postín, la acusación es de marca mayor.

Por tal motivo, el directorio del Banco Mundial tomará el tema en sus manos directamente, a partir de hoy. Más allá de que decidan revisarse los rankings de los últimos cuatro años, el punto de fondo es si el sistema es creíble o si está sujeto a que alguien le meta la mano con otros propósitos. En último término, se trata de evaluar la credibilidad del organismo con sede en Washington, algo que tiene mucho de largo y mucho de ancho, por lo cual vendrán auditorías e investigaciones independientes.

Colombia no debería ser indiferente a lo que suceda. Para comenzar, el país también ha retrocedido de manera significativa en el Doing Business, del puesto 34 al 59 en los últimos cuatro años. Las explicaciones en nuestro caso son distintas y tienen que ver con los pasos exigidos para crear una sociedad u obtener un permiso de construcción.

No obstante, en octubre pasado, Mauricio Cárdenas, le envió una carta a Shantayanan Devarajan, un director en la vicepresidencia de desarrollo económico del Banco Mundial, expresando su preocupación porque el informe en cuestión afirma que nuestra tasa impositiva –que incluye gravámenes nacionales y locales– es del 69,8 por ciento sobre las utilidades, una de las más elevadas del mundo. De acuerdo con el Ministro colombiano, el número correcto debería ser 54 por ciento.

Dado que el tema ha surgido en la campaña presidencial, no estaría de más, que de manera técnica, se analice el asunto. Eso es mejor que crear mantos de duda, como lo acaba de hacer Romer con sus compañeros de trabajo.

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